POESÍA Ella (Fragmento) | Alfonso Aguado Ortuño


I

Como una autómata friega.
Le duelen los pies. La grasa
lo impregna todo. Los platos
se le escurren de las manos.
Está cansada. No tiene
ganas. El tiempo escurridizo
le ha colado un montón de años.
Con la esperanza grasienta
piensa en aquél que la quiso.
Las lágrimas se deslizan
por la cera de su piel.
Sus ojos se tornan rojizos.

II

Hace la cama como si hiciera el amor.
Son granates las sábanas y gris la colcha
que extiende con esmero. El cielo de la ventana
la mira con ojos de anciano mientras cruzan
por su cabeza verdes pensamientos. El cuadro
de la pared tiene un árbol sobre fondo ocre.
Entonces ella siente que las ramas secas
son una prolongación de sus brazos y manos.

III

Tiende la ropa sin prisas, delicadamente.
Está en el balcón con el viento helado. Juegan
sus dedos con las pinzas de colores. Fluyen
sus pensamientos y todos hablan de él.
Tiende su ropa interior y la del que tanto
ha querido. Mira los árboles desnudos
como su alma que de frío tirita. Cuelga
la ropa húmeda como banderas vencidas.
Absorta la contempla y percibe a la vez
el olor del suavizante de rosas. Brota
la tristeza de sus ojos. Cierra el balcón.
Tras los cristales comienza a golpear la lluvia.

Poemas tomados del libro Ella publicado por Bitácora de Vuelos Ediciones (2016). Aquí puedes adquirir el libro en formato digital. 


ALFONSO AGUADO ORTUÑO. Picassent (Valencia, España), 1954. Ha publicado: Heridas en el papel (Pequeña Ed. de Elche, 2006); Diálogos con el papel (Ed. Frutos del Tiempo, 2008); Poemas con forma (Bubok, 2008); Poemas caseros (Bubok, 2008); Otra Poesía (La Sombra del Membrillo, 2009); Poemas desde mi jardín (Ed. Frutos del Tiempo, 2010); Desde mi balcón (Ed. Frutos del Tiempo, 2012); Constelaciones (Ed. Frutos del Tiempo, 2014); Poesía Visual (Ed. Frutos del Tiempo, 2015); De la soledad (Ed. Babilonia, 2015); Poemas de terror y miedo (Ed. ArtGerust, 2015). In memoriam (Ed. Corona del Sur, 2015); Retratos de poetas, dibujos tipográficos (Ed. Babilonia, 2016). Y como coautor en Seis poetas al vacío (Ed. ArtGerust, 2016). Es coordinador de la revista ensamblada de poesía visual y experimental La jirafa en llamas.

Imagen | Garabato Mural

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POESÍA ¿A dónde huir, entonces? | Ángel González


INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
—sin interés alguno—
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

OTRAS VECES

Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.
Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras visceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta mustia y a jazmín podrido.
Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.

Poemas tomados del libro 101+19= 120 poemas. Visor libros. 5a edición, Diciembre de 2005 


ÁNGEL GONZÁLEZ fue un poeta, catedrático y ensayista español que nació en Oviedo en 1925 y murió en Madrid en 2008. Fue maestro nacional. También cursó Derecho en la Universidad de Oviedo y Periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Ejerció de profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Alburquerque (USA) entre otras, por lo que pasó gran parte de su vida en el exilio. González pasó a formar parte de la Real Academia Española en 1997. Entre otros galardones recibió el Premio Antonio Machado en 1962, el Premio Príncipe de Asturias en 1985, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996 y el Primer Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada en el año 2004, entre muchos otros. Sus obras más destacadas y con más renombre son: Áspero mundo (1955), Sin esperanza, con convencimiento (1961), Grado elemental (1961), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Prosemas o menos (1983), Deixis de un fantasma (1992) y su último libro Otoño y otras luces (2001). Reunió gran parte de su poesía en un volumen titulado Palabra sobre palabra.

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EDITORIAL LAGARES Reflexiones sobre El olvidado Imperio Natdzhadarayama, de Rómulo Pardo Urías | José Maximiliano Moreno Cabra


RECUERDO, HISTORIA Y FICCIÓN VIVA
Los mismos imperios, que se resisten a morir, e insisten en renacer, nos lo dictan en su constancia, en una especie de cuento chino cuyo punto final no es mas que el reflejo del inicio. Así murió Natdzhadarayama; así renació de entre las cenizas del olvido.
Un historiador mitificado en sí mismo, la crónica silenciada de una guerra pasional interna y el olvido frustrado por un elemento escapista, son las señas por las cuales Rómulo Pardo Urías nos muestra el camino en un viaje donde la memoria, como lectura constante de la vida, se reformula desde lo creado, lo construido con verosimilitud, para luego transmutarla en la visión de una realidad constituida de percepciones y sentimiento. Tamaña empresa, considerando que la realidad siempre se nos pinta como algo de lo más sólido, frío e inamovible. Algo casi muerto, y de lo que no podemos escapar, o que debemos enfrentar todo el tiempo que nos resta, con una vaga esperanza de triunfo, el cual, es probable, no atestiguaremos si llegase a ocurrir. Sin embargo, la realidad es, precisamente, la esperanza; la permanencia del recuerdo que se volverá memoria histórica. La aspiración más grande y heroica de la creatura intelectual. Luego, la memoria convertida en palabra, que a su vez se torna método y disciplina, conforma la materia que inspira nuevas realidades; eso sí, con el inevitable riesgo de que se repitan, para bien o para mal. Los mismos imperios, que se resisten a morir, e insisten en renacer, nos lo dictan en su constancia, en una especie de cuento chino cuyo punto final no es mas que el reflejo del inicio. Así murió Natdzhadarayama; así renació de entre las cenizas del olvido.

Siendo que la literatura puede abordarse desde la perspectiva biográfica, como si se tratara de un espejo leíble mirado por una sola persona; o una especie de pista legada por la historia individual de la que se conforman personas y sociedades en sí, podemos caer en la tentación de ver en El olvidado imperio Natdzhadarayama una bitácora que se balancea entre el relato fantástico y la ciencia ficción. No sería una lectura correcta; sin embargo, no es una perspectiva equivocada. Reflejando el alma del escritor, la ficción se transmuta en testigo del espíritu de la cultura, o culturas, a las que él pertenece. Luego, la historia, como disciplina de las ciencias humanas, y eventualmente, ejercicio ficcional en contacto con la visión, pasiones, objetividad, subjetividad… en una palabra: la vida del escritor, comienza a despojarse de todo oropel oficialista, para ser su cómplice, casi su amiga; una de esas camaradas invisibles que le aconsejan dejarse llevar por quien “es”, o sea, lo que la gente y las cosas fueron, y ahora convergen en él. Es como hablar de la “historia individidual”, algo que no logramos ver en otros, ni otros ven, pero ahí está y ahí seguirá, como la proyección de un futuro distante que seguimos experimentando hoy. A partir de aquí, podemos definir el origen mismo de la obra como devenir del sujeto que la crea; como lo que es: una biografía que se continúa en el entorno del que provino el sujeto, cuyo único final sería el silencio absoluto de la raza humana. Más cercano nos es el futuro, en su inicio. La cultura en sí (¿se puede hablar de la cultura como una hija del tiempo?), se vuelve atemporal: lo mismo que fue, sigue siendo en su esfuerzo por existir y dar existencia, pero no sin dolor, no sin cambio, no sin lucha.

La vida y lo que involucra no son algo estatuario. Solo algo constante, como el tiempo en el que se mueven. De ahí la necesidad de la historia vista por la mayor cantidad de miradas. La de una sola persona es insuficiente para contemplar el entramado del tiempo, menos aún su complejidad. Somos nuestros únicos testigos, y aún así no somos del todo confiables. Narrar nuestra historia implica la compleción de realidades conocidas por otros. Violatore lo sabía muy bien, por eso se desvivió hasta su muerte por mantener la existencia de una parte de su historia, es decir, la verdad detrás de su vida. Por eso arriesgó su integridad para rescatar remembranzas y estudios de tiempo, lugar y gente que no le eran ajenos a pesar de la insalvable distancia. De ahí su frustración de no haber podido compartir su tiempo con quien más amó y el anhelo de eliminar de su camino la única palabra que la historia abomina, en tanto disciplina: “hubiera”, el único aspecto que convierte la ficción en una completa falsedad. Por eso, un carnicero y una talentosísima mujer se rebelaron contra un destino que no creyeron suyo; y  un hijo guardó el legado de su madre como única prueba de sus orígenes. No existe peor plaga para el recuerdo que la imagen de algo que pudo ser pero jamás se vio realizado, convirtiendo a una “pura ficción personal” (Pardo; p. 122) en una mentira que boicotea al ser y a su memoria, negándoles la posteridad de la que pueden ser partícipes. La única forma de conjurar el paso de las falsedades consiste en ver, en este caso particular, a la ficción como una forma de describir la realidad más allá de las sociedades y sus cronogramas. El olvido solo puede llegar con la muerte de quienes recuerdan, aunque, en un golpe de ironía, es el recuerdo el que los hace inmortales.

Pardo Urías, Rómulo. El olvidado imperio Natdzhadarayama, Innovación Editorial Lagares, México, 2017.

Sitio web de Innovación Editorial Lagares

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ESCAFANDRA Águila o Sol | Blanca Vázquez


Por fin lo comprende mi corazón:
Escucho un canto,
Contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten! 
Netzahualcóyotl

Existen voces que permanecen en la corporalidad de quienes habitamos estas tierras mesoamericanas: despojo y colonización. No podemos comprender la otredad en México si no nos permitimos ver que somos un espacio sociocultural de gran riqueza por sus múltiples diversidades. Un México que por ser ultrajado pareciera aún más profundo por sus raíces que por aquello que lo ha ido lacerando.

La Conquista y Colonia del pueblo conquistador fue lacerando la esencia de los pueblos originarios, quienes en un espacio de rebeldía fueron adoptando elementos que camuflaron las intrusiones y guardaron su identidad que ha resistido hasta estos días. No sólo flagelaron o martirizaron la carne de sus cuerpos, ni destruyeron sus palacios y espacios simbólicos de ritualidad, no sólo les arrebataron la palabra que es la llama en la que parte el reconocerse en el otro. No. Pretendieron desaparecerles de la faz, violando mujeres, insertando semilla seminal para que la culturalización se consumara, y esa tez morena sólo fuera recuerdo de una batalla ganada.

Sí menguaron sus capacidades de decisión y sus elementos culturales, pero estos pueblos rebeldes aún desde antes de la llegada de Cortés, resistieron el embate como menciona Bonfil Batalla en su libro México Profundo.[1]

“Algunos resisten hasta la extinción colectiva antes que aceptar la derrota y el sometimiento.”[2]

Hoy que se están desfragmentando las ideas de la razón instrumental nos encontramos ante nuevos paradigmas que aunque ya existían, hoy ven la luz de manera diferente. Porque aunque pareciera contradictorio y en los documentos legales nos establece a todos por igual,  nos encontramos que los derechos ancestrales de los pueblos originarios siguen siendo vulnerados, no por el español, sino por el mismo mexicano que le ha visto resistir el embate del tiempo, pero sobre todo de la violencia simbólica –olvidos, exclusiones, desprecios– negándoles el derecho de decidir de qué manera vivir sus procesos identitarios y de vida.

Estos grupos humanos han recurrido a la memoria histórica para irse conformando, van rescatando costumbres, ritos, lengua, mitos; todo lo que un grupo cultural requiere para seguir siendo.

“La vuelta al pasado se convierte en un proyecto de futuro. La conciencia de que existe una civilización recuperable permite articular firmemente la subversión."[3]

El mundo occidentalizado debiera ser reeducado en estas filosofías primigenias, porque podrían entender que el territorio no sólo es el espacio de tierra que produce, sino que hay en el espacio cosmogónico del ser, en donde convive todo ser vivo y ninguno sobrepasa al otro. Más bien, existen encuentros que han ido sosteniéndose para no ser aniquilados.

La defensa de los pueblos originarios no debiera ser moda o políticas emergentes para ganar votos o puestos políticos, se trata de una situación de vernos como humanos y no ser tratados como maniquíes para fotografiar con la cámara Minolta o para vestir con sus atuendo sólo el 15 de septiembre para decirse mexicanote, se trata de una situación de humanidad.

La rebeldía y la resistencia no debe observarse como un mero capricho cultural, sería mejor que pensáramos en ellas como palabras descolonizadoras del pensamiento que ha ido arrasando con el planeta, por ende nuestra supervivencia está en un volado de águila o sol.

Para escuchar:
* Sangre Nahuatl
* Los auténticos Otomíes.
* Kopani

Correo electrónico: itasavi1@hotmail.com
Facebook: Blanca Vázquez
Instagram: itasavi68
Twitter: @Blancartume
______________________
[1] Guillermo Bonfil Batalla. México Profundo. México: Grijalbo / CONACULTA, 1990. 
[2] Op. Cit.  p. 188
[3] Op. Cit. P. 189


Imagen | Calendario Maya (imágenes de Google)

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POESÍA En la pupila del sol | Diego Illescas



DESPUÉS DE LAS 6 PM 
la tarde es un funesto mar
de interrogantes
que nos lanza las redes
de ayer y mañana

ver caer el sol
como una yema
desparramada
en el sartén.

nos hace sentir el frigorífico
de la noche

y preguntarnos
que tan cerca
o lejos
se está de la vida.

La tarde es un lenguaje de cadáveres
que nos recuerda
la cercanía de la muerte
   
Moscas que nos hablan
en sus trayectorias
de lo que hemos dejado.

Ver un sol
morir cada tarde
en un tejado
y recordar
que nosotros
también somos solitarios
que nosotros
también somos soles

quizá sea
lo que nos atormenta

o tal vez
la angustia de saber
que nosotros
tras terminar el ocaso
no seremos soles

Sino
preguntas
recuerdos
lenguaje y sus bordes

cascaron siempre a punto de cuartearse.


ALTAR A LO QUE AÚN NO DEFINO PERO EXISTE 

sus trenzas siguen amarradas
a mi pecho,

no la quiero sacar del todo
de ese rincón
que le he guardado,

abundan los viejos recuerdos
en mi memoria
pedazos sin vida,

le he dedicado un altar
al fondo de mi boca,
hay palabras
que nunca salieron de mi saliva

y mis dedos todavía sienten
su presencia,

al hundirme en la almohada
sus pétalos
se aferran a mi boca
la impregnan de su canto

en las lágrimas
hay estrellas que soñé podrían florecer
y ahora son supernovas
en mis manos,

queda
solo el fétido olor
del amor caducado
como una meseta que atraviesa
mi garganta,
de donde a veces brotan aves
o sólo gárgolas,

no la quiero sacar del todo
temo morir en un  abismo,
morir
más que de costumbre,

no creo en cuentos de hadas,
el pasado fue un aleteo
arrebatado, despedazado
en mis labios,

donde aún te amo,
y amor es una palabra
sin definición en mi vocabulario,
del que conozco su sabor.
---------------------
Amor, fría rosa.
eleva y en la punta
te desploma cielo arriba,
se abre el cosmos
y su horrorosa belleza.
Cierro las puertas.
No hay entradas ni salidas.


MI NOVIA EL SUBSUELO

Jamás aceptaré que he pecado.
Que me avergüenzo de lo hecho.
Que noche a noche
hay una alcoba de alaridos esperándome
con puños cerrados y látigo en mano.
No hallaré cielo en esto, lo sé

pero asfixiarse
un poco,
a veces,
demasiado
puede llegar a ser placentero.

Se encuentran diminutas partículas de aire
que se creían extintas
en pulmones de hierro.

Mirar la oscuridad del sótano
ahogarse en su humedad
también
puede ser agradable

uno haya pequeños fragmentos
de astros y lunas
que nunca se dejan ver en la pupila del sol.

Sol hiriente cuando no lo busco.
Que quiere implotar en mi ser
y no lo dejo.
Por si la mañana
posee astillas
y sólo es actuación.

Jamás aceptaré que he pecado.
La cálida putrefacción de las lombrices
la negrura del agua estancada
es una cobija para mí

el subsuelo
        mi novia perfecta.


DIEGO ILLESCAS (Guadalajara, 1997). Ha participado en declamaciones y slam poetrys y  colaborado en revistas como Poesía Referencial, Nocturnario, El grito Literario, entre otras. Actualmente estudia arquitectura y disfruta mucho de la fotografía pero como hobby.

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POESÍA Mi lengua como plegaria entrecortada | Tania Salinas


NUDO CIEGO 

¿Todo el desdén del mundo
hace mella en el alma del poeta?
¿O la borrachera enfermiza que
saboreó el amargo en otros labios,
como fantasma vino a dar a este siglo
en busca de bocas licenciosas?
Alguna explicación debe haber
alguna, que arranque el hondo suspiro,
que cubra la grieta que no encuentro
pero siento me arrastra al vacío.
Quiero saber ¿por qué poeta?
También he sentido una admiración siniestra por los péndulos,
por el vaivén, por el segundo como perro herido que atontado va y viene,
he sentido fascinación por las corbatas,
pero dime ¿por qué poeta?
He oído decir entre asombro y risa,
que no somos ni hombre ni mujer,
que somos seres neutros y extraños,
que sentimos doblemente como él o ella,
que padecemos nostalgias perennes
y que un orgullo abrazador no nos suelta la rienda,
he oído decir que somos dos en uno,
que se cae el hombre y se levanta la mujer,
pero nunca los dos a la vez,
dicen que soportamos más que los hombres,
pero me han mentido, tú no soportaste como poeta,
te largaste a no sé dónde siendo hombre,
te tengo rabia, la misma rabia que me tengo a mí,
a mí que me encojo en esa idea
que te acompañó la víspera.

EMBESTIDA HETERODOXA

No puedo expulsar por los ojos aquello que leo con el cuerpo,
tampoco puedo escribir sobre el efecto placebo
cuando las papilas gustativas de mi novio
lanzan fuego en las capas del rocío

Presiento la crisis existencialista del planeta,
las rodillas raspadas del mundo,
los borbotones de VIH en las venas del parque
y comprendo que chocar mis dientes contra la esperanza es irremediable.

Me prometieron toquecitos
y el electroshock emergió en mi lengua como plegaria entrecortada,
como sucesivos duelos en los que extrañar es la antítesis del olvido.

“No soy una magnolia” me dije,
lo que veo no son pétalos,
es mi sistema nervioso que empieza a caer a pedazos.

El azul claro se torna pardo-oscuro
y pende como humo de las barbas de dios.
Dios está cabreado con el mundo, o sea conmigo,
pero no es mi culpa que la corriente, también me queme las plegarias.

Cómo voy a calentarte las orejas mi señor
si en mi axila las sonrisas están petrificadas,
si tengo miedo, si tiemblo,
si mi corazón está en cuidados intensivos
cuando mi cuerpo tirita al filo de la cama.

Cómo voy a nutrirte el ego mi dios,
si en lugar de prenderse se me apaga el planeta
cuando me clavan 120 voltios de escarcha punzante.

Cómo hago señor para iluminarte la autoestima,
en este instante en que el amor
es una costra ardiéndome en los parpados.

No puedo ni quiero elevarte en tu pedestal señor,
solo intento frenar el coito,
bajarme de la cama
y eructar mi inconformidad
en el complejo sodo-patriarcal del invierno.

NOSTALGIA 

Ha venido desde constelaciones desconocidas,
ha entrado por poros y pupilas,
se ha unido inclemente
a la espina dorsal del alma
contagiándola de oscuro aliento.
Recorre mis hemisferios,
descansa en los torrentes sanguíneos.
He vejado su nombre mil veces,
pero ha decidido quedarse
a hacerme amarga compañía.
Resignada me dejo acariciar,
sé que no la podré sacar de la entraña,
mi lagrimal desde hace tiempo
ya no sabe parir gotitas
de rocío que carguen con ella.


TANIA RAMOS SALINAS
El último rincón del mundo, Loja-Ecuador.

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BLANCO De la muerte y la mentira, la sobra y la reunión: dos libros de Balam Rodrigo | Daniel Medina

Morir es una mentira grande… es, en buena parte, un Balam Rodrigo inédito: uno que por momentos asoma terriblemente humano, más terrenal que de costumbre. 
A estas alturas, no tiene mucho sentido hablar de la destreza poética de Balam Rodrigo; libros como SilenciaIcaríasDesmemoria del rey sonámbulo o Braille para sordos han sido una confirmación del dominio del lenguaje y la variada propuesta que desde Hábito Lunar ha contenido no una unicidad en el discurso sino una potencialidad, un afán de ir mucho más allá de lo tratado en el poema.

Morir es una mentira grande que inventamos los hombres para no vernos a diario (Ediciones O, 2016) y Sobras Reunidas. Antología de poesías y pensamientos inútiles  (Los bastardos de la uva, 2016) no son otra cosa que un seguir el camino a pasos agigantados. Dos libros totalmente distintos, escritos en diferentes épocas, diferentes poéticas y por tanto, diferentes preocupaciones y lecturas del mundo. Aunque podemos decir que ambos libros sorprenden, y en eso radica su pequeño parentesco, por guardar distancia con los otros libros del poeta.

EL LIBRO QUE ES CHIAPAS

Morir es una mentira grande… es, en buena parte, un Balam Rodrigo inédito: uno que por momentos asoma terriblemente humano, más terrenal que de costumbre. El primer poema del libro, Sabinal, aborda el dolor por la muerte de Jaime Sabines y la correspondencia con su figura inasible, correspondencia que es, en realidad, una introspección: “Y estoy feliz porque ha muerto un hombre / que sufría en la enfermedad, / pero le lloro al hombre que conocí / por sus grandes poemas”. Fechado en 1999 –y recordemos que Balam Rodrigo publica su primero libro hasta 2005–, Sabinal es un homenaje como es un arrepentimiento, una disculpa y finalmente una promesa, un resistir el embate de la muerte a través de la trascendencia poética: “Y las palabras no se entierran en la tumba, / se entierran en el alma, en el beso, / en la caricia, en la mujer, / en el corazón de las horas del día". En los poemas posteriores del volumen, la admiración se extiende hasta los confines del agua, hasta la admiración de lo que crece a los alrededores o, más bien, alrededor de aquello que nos vio crecer sobre la tierra: “Desnudo asisto al parto de tus palabras de agua, / desnudo asisto al eco de tu voz de lluvia / como el que asiste por primera vez / al nacimiento del mundo”. Encontramos también un regresar a la infancia, a la imborrable huella del tiempo, como ocurre en el poema Marimba: “Hoy vengo a ti, marimba, / para que hagas bailar a los niños que fui, / a los que soy, a los que he sido”. Los ritmos inteligentes y las imágenes poderosas, que nunca se duda hallaremos en la obra de Balam Rodrigo, están presentes en estos poemas. Ríos, amaneceres, visiones al interior del agua, la empatía con el mundo natural que vemos romperse, marimbas; la presencia de Sabines, Rosario Castellanos, Armando Duvalier, Roberto López Moreno, Joaquín Vázquez Aguilar, Juan Bañuelos, Cancino Casahonda; Morir es una mentira grande… es un rendirse ante el valor de la tierra que lo vio nacer, una visita recurrente por la selva y el salpicar del río, un reclamo por la bajeza de los daños: “Chiapas es una niña mutilada / cuyos miembros son talados segundo a segundo / por un racimo de hijos ciegos / enfermos de poder y de ignorancia”.

CARTOGRAFÍA DE ANIMALES (POETAS) EXTRAÑOS

En Sobras Reunidas podemos encontrar por lo menos tres registros, tres variaciones del discurso: al Balam Rodrigo que conocemos bastante (como el anterior expuesto), otro que experimenta un poco más con el poema visual y finalmente, por el que me decantaré en esta ocasión, el Balam irónico y aplastante que se haya al inicio y al final del libro; hablo, pues, del poeta que hace un pase de lista y, sirviéndome de la poética del libro, una mentada de madres a la fauna de poetas no sólo mexicanos sino mundiales. Aquí, Balam Rodrigo no sólo descree de la musa sino que descree del poeta barbudo que levanta la mano y dice que habla con Dios, el poeta místico; o el narcopoeta que “quiere ya mamar y colgarse de las ubres del poder”; o el poeta mundial, “fanático del turismo literario”, que viaja y viaja por el mundo pero no escribe poemas, porque el escribir poesía y el ser poeta, a veces, no tienen relación. Destaco también al poeta alienígena que nos dice 0100101, UFO, asteroide, constelación, aquel que “es síntoma inequívoco de la enfermiza banalidad de nuestro tiempo”. Si el lector piensa en cierto poeta, cierto conocido, amigo o enemigo en su defecto, en cierto Círculo… de gentes mañosas, bueno, de eso se trata probablemente. Hablo también del Balam Rodrigo que escribe el Vergario, parte final del volumen, ese que como muchos poetas mexicanos ha sabido poetizar lo que para muchos poetas místicos es bajeza. Concluyo este comentario con el poema final del libro y a la vez poema final del Vergario, texto que además es una respuesta a detractores y enemigos literarios del poeta:

“Manos les harán falta / para pelarme la verga”.

DANIEL MEDINA (Mérida, Yucatán, México; 1996). Es autor de las plaquettes de poesía Mímesis para gusanos (2015) y Casa de las flores (2016). Poemas suyos figuran en las antologías 8° Carruaje de Pájaros y Karst. Escritores de la península yucateca en 2016, así como en diversos medios digitales e impresos como Blanco Móvil, La Gualdra (suplemento cultural de La Jornada Zacatecas) y Parteaguas. Recibió el Premio INBA-CEDART de Poesía 100 años de letras mexicanas (2014), el IV Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara (2014) y una Mención Honorífica en el I Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía (2015). Es director de Ediciones O. Parte de su trabajo ha sido traducido al inglés.

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