DI(VAGACIONES) Onironauta | Marisol Vera Guerra

Balthus. Landscape in Chassy. Imagen tomada de http://www.wikiart.org/de/balthus

I

En mi sueño el cadáver del gato es un ave, reposa entre sábanas blancas junto a mi cuerpo. He sido acusada por los detectives de ser yo la raptora de almas. Camino dentro de esa fotografía donde los niños están de pie sobre una azotea; en una cajita hay una bombilla que al mismo tiempo es la cabeza de una mujer o de una muñeca, el rostro níveo, vidrioso. La noche me envuelve como un palio negro, quiero salir de sus pliegues y arrojarme a la luz como quiso arrojarse aquel pájaro-gato incrustado a la tierra, al ojo del artista.

En mi sueño soy medio humana y asciendo por un elevador hacia un piso del que nadie retorna.

II

Soy parte de un experimento. Varias personas hemos sido reunidas dentro de una sala de cine. Hay un grupo de soñadores, cada noche uno de ellos será el encargado de soñar y su sueño se proyectará en la pantalla; los demás entraremos a su mundo y nos convertiremos en lo que él quiera.

El soñador de los lunes es un niño de cinco años. Sueña un pueblo en ruinas, habitado por fantasmas. Yo también soy un fantasma. Todos vestimos ropas antiguas. El paisaje es desértico y los árboles están secos. Una neblina espesa cubre las calles mientras se escucha un rumor de lluvia y lágrimas.

La soñadora de los martes es una muchacha hermosa. Su cuerpo es pequeño y delgado. Su sonrisa amplia. Pero cuando sueña su olor es nauseabundo. Por sus muslos gotea fango negro. Ella sólo me sueña a mí. Me persigue, me llama, me toca. La beso en los labios con una repugnancia casi dulce.

El soñador de los viernes es un hombre maduro. Sueña una ciudad llena de jardines donde todos son felices. Yo no entro a este sueño.

III

Estoy muerta. Fui arrollada por un auto, junto a un pequeño niño. Estamos en el Infierno. Es un lugar sin paredes sin suelo sin techo.

Nada.

El chiquillo no hace más que lamerse las manos como si las tuviera untadas de caramelo. Flotamos. Hay silencio y un viento fresco.

Veo venir hacia mí a una mujer descarnada, vestida con una tela transparente. Pienso, Así que esto es estar muerta, lo imaginaba más terrible. Una voz me dice que ahora mi tarea consistirá en atormentar a los vivos.


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Marisol Vera Guerra. Escritora, editora y dibujante empírica. Su obra abarca los géneros de poesía, ensayo, narrativa y dramaturgia. Además experimenta con el videopoema y el performance. Coordinadora de talleres de escritura creativa y de fomento a la lectura. Ha publicado seis poemarios; sus libros más actuales son Canciones de espinas, Poetazos (2014) y Gasterópodo, Ediciones El Humo (2014), incluidos en la Enciclopedia de la Literatura en México, ELEM. Obra suya aparece en siete antologías, la más reciente: LA LUNA E I SERPENTI,  prima  antologia di landai ispanoamericani, Progetto 7Lune (2015). Becaria del ITCA en 2010 con la investigación literaria sobre la Huasteca: Imágenes de la fertilidad: canciones al hijo del viento. Su columna “Páginas de tierra” se publica en el periódico La Razón, de Tampico.


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