CULTURA DIGITAL La fotografía de Carlos Vizzotto

Carlos Vizzotto es fotógrafo y tanguero de pies a cabeza. La página Tango en Códoba le dedica una de sus entradas. Está considerado como uno de los documentadores del tango contemporáneo. Se inicio en la fotografía en 1981 y desde entonces su pasión por el género a marcado su carrera. Para conocer más sobre este fotógrafo te recomendamos su Página personal.

Las siguientes fotografías corresponden a la serie Sergio Cortazzo & Loredana de Brasi





Twitter: @contreras_nadia


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CULTURA DIGITAL El arte como resultado de la miopía. Sobre Siete dioptrías de Nirvana Paz | Nadia Contreras


Nirvana Paz nació en la Ciudad de México en 1976. Estudió la Licenciatura en Fotografía en la Universidad Veracruzana y diversos cursos con Jesús Sánchez Uribe, Yolanda Andrade, Yves Massart, Armando Saénz, Bernard Plossu y Alejandro Castellote, entre otros. A la fecha ha realizado alrededor de 25 exposiciones, entre individuales y colectivas, en diversas ciudades de México, Colombia, Estados Unidos, España, Argentina, Venezuela, Japón, Francia y Portugal. Ha recibido un sinfín de premios y menciones. Me acerqué a su trabajo cuando llegó a mis manos su libro Siete dioptrías (Artes de México, 2014), con fotografías de Nirvana Paz y textos de Bernard Plossu y Nuria Gómez Benet. El título de la obra, de entrada, llamó mi atención. Quienes me conocen saben que uso anteojos pero, junto con mi padre con quien también comparto la sombra, sé de las cosas indefinidas del mundo.

Nirvana tomó estas fotos en un viaje que fue bastante largo e incluyó Portugal, Francia, España, Venezuela y México. Su intención fue la de fotografiar su paso por esos países, dejar un registro pero sin máscaras, sin artificios, sin lentes o filtros que trucaran la emoción. Registrar sin ningún tipo de ayuda y en ese ligero desenfoque, en esa ligera distorsión, lograr otro tipo de sensación.

Vuelvo a las páginas del libro y la metáfora que encuentro en su propuesta va más allá del experimento. La prisa en la que estamos inmersos nos obliga a mirar la superficie de los hechos. Pero la superficie y sus artilugios, están fotografiados en alta definición. Cualquier cosa, sencillamente, nos deslumbra. Miramos, por ello, la mentira y nos dejamos seducir por la banalidad de nuestro tiempo. La propuesta de Nirvana, nos invita a quitarnos los lentes y a desnudar la percepción que tenemos del mundo; enfrentar la realidad tal cual es, nombrar la justicia pero también la injusticia y con ella, las vidas arrancadas, olvidadas... En una entrevista publicada en la sección de Cultura del periódico Milenio (1), comenta: [me decidí a] “no fotografiar con anteojos sino cómo veo el mundo sin ellos, sin corrección. Aproveché el viaje para empezar a mirar de esa manera: a fotografiar las ciudades como las percibía sin lentes”.

En el sitio de Frida Mazzotti (2) aborda el antecedente de este proyecto. El libro, primeramente fue una serie de imágenes titulada “Vislumbramientos: siete dioptrías” (3). Y de éstas Nirvana explica: “aunque el fuera de foco es algo que uso de manera más o menos habitual, en esta serie lo exploto al máximo. No como un accidente, sino como resultado de mi miopía. Es mi trabajo de tesis de la facultad. En él hago evidente la manera de ver a través de mis siete dioptrías. Fue un trabajo que inicié a raíz de la pérdida de mis lentes en un viaje por Europa. Al no tenerlos, decidí fotografiar sin el autofocus de la cámara. Sólo como yo lograba ver lo más nítido que mi vista me permitía… El resultado es una especie de impresionismo fotográfico con una suerte de diario visual”.

La fotografía y la poesía van unidas, son un solo entramado de acercamientos, en apariencia difusos, pero que al final, trascienden el artificio y responden una revaloración de la vida, cada una de sus circunstancias. Las páginas web de Nirvana Paz están disponibles en http://www.nirvanapaz.com/ y https://nirvanapaz.wordpress.com/. A continuación una pequeña muestra de la serie “Vislumbramientos: siete dioptrías”.






Páginas de consulta
(1) http://www.milenio.com/cultura/definicion-busco-sensacion-Nirvana-Paz_0_435556451.html (28/12/2014)
(2) http://fridamazzotti.blogspot.mx/2009/02/nirvana-paz-vislumbramientos.html
(3) En este link podemos ver la serie y los poemas que la acompañan 
http://www.nirvanapaz.com/7-dioptrias/

También pueden leer este artículo en La vereda. Revista de arte, sociedad y ocio.

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POESÍA El fémur del Lacayo (fragmento) | Yendi Ramos


LA HERENCIA DE GINA

Soy la piedra más vulgar del río.

Dios es ese Demonio
que me dijo cómo soñarme
en los labios del Hombre
a mantener mi palma sobre la superficie de un latido
y su agitada ebullición.

Esquina es mi brazo
donde te guardo, Extraterrestre, para no tocarte con el ímpetu, la intemperie.

Soy el mercurio y su plañir de plata
la Una, no muy catastrófica evidencia
que se presiente por la obviedad del orden de las cosas y su primer trazo.

Soy una morsa y pelos.


LA VERSIÓN DE ELENA

Sí, Señor, 
en la comisura más vulgar o fina recorre la voz de una madre: la salud.

Y hay días en que lo bello se niega
no se almuerza pescado ni se mira tan clarito a Orión
Una no se siente como si las estrellas, esa jauría, como si esas flores, ese aire…

Por eso, Señor, le quito el sombrero y avanzo; pero las cosas no son así.
Con usted recorro cumbres. Con él la preciosa luz de la pradera.
Con él las piedras tienen sabor a agua deliciosa, de nueva era: nacimiento.
Con usted dan ganas de sentarse nada más en la banquita.

Por eso, Señor, ¿vea usted bien los huesos?
Aquí de tierra, jabón y polvo, aquí de dedos, de unas cuantas letras.
Y de vez en cuando me como un pato.  


LA CARTA DE AUGUSTO

…pero en realidad, date cuenta de que nuestro mundo
es un moho que ha crecido en un planeta minúsculo…
Levin en A. K de León Tolstoi

Querido padre:


Para borrar el efecto de mi pelleja he oído al idiota. Decía algo así como “que le corten la cabeza por chillón”. Y nomás me acariciaba la espalda. Mi alma siempre ha tenido arena. Una heredad revolcada, padre, por sinceros e irremediables nortes. Qué fácil es morder la fantasía, cuando se está solo, frotándose a ella con aparente sumisión y salvajismo; sin vergüenza ni modo posible de encontrar el límite. Yo que soy agua, nada le debo al fuego. Le miro con cautela, le toco con la obstinación; pero no estoy de ese lado del puente. Hay un plano más dulce en mi esquina. Una circunferencia que tiene picos, tres picos como de niña. Una niña dulce que se deja acariciar por un viejo verde rabo. Cuando pienso en mi madre, creo que tengo algo de ella: la forma de pintarse las uñas, más no su ondulado pelo, y menos, sus morados, los pezones. Y de ti, ¡mira que tengo la rabia de no mirar al que me habla! Yo sólo sudo, escondo mis manos y sudo. ¡No vaya ser!, que alguien nos robe el tabaco. Mi alma también es de cemento, padre, tan gris, tan frío, tan lejos de la piedra. Y escribo, padre, para que sobes mis, éstas, mis vocales.
Aquí. Sí. 


YENDI RAMOS (Oaxaca, 1982). Publicó en las antologías Desde el fondo de la tierra, poetas jóvenes de Oaxaca (Praxis, 2012); Moebius. Memoria del primer encuentro 2010. Poetas nacidos en los 80 (Sikore Diseño y Sapiencia, 2011); y Cartografía de la literatura oaxaqueña actual (Almadía, 2007 y 2012). Ha colaborado en La Jornada Semanal y en la revista Este País.


Pere Portabella. Fotografía tomada de —Blog Intermedio



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POESÍA El blanco tras la ceniza | Cristina Arreola Márquez


en el convento nos prohibían los espejos
en el convento no se conocen los baños con agua tibia
en el convento todo es frío, cada rincón expide un ambiente gélido
en el convento todas las religiosas duermen en celdas
se llaman celdas porque son pequeñas
viven como en un panal
en el convento todas despiertan a las 5 de la mañana al ritmo de un tintineo
todas se enfilan a las regaderas de hielo
en el convento se prohíbe tener un despertador
en el convento sólo se ven estampas de santos tratando de ocupar un pequeño espacio
                                                                                         /en toda aquella blanquietud
siempre debe haber una foto del Papa en turno
las religiosas tienen prohibido quejarse
o hablar del amor en su pasado
ellas son siervas de su marido
pasan días en vela para adorarlo
todas portan un anillo de bodas y el cabello cubierto
a las religiosas se les escapa el alma si su cabello asoma la vista al sol
las religiosas tienen prohibido el maquillaje, el pintauñas
las religiosas sólo pueden reír estruendosamente ante una noticia divina
en los conventos se respira una paz que duele
–una paz que se mete hasta el hueso
que nos recuerda hasta el mínimo pecado cometido en la inocencia
en los conventos está prohibido saludar a la religiosa que tiene voto de silencio
el voto de silencio lo hacen quienes incumplen las leyes de Dios
a veces, también, lo ofrecen por algún alma en pena
las religiosas abrazan, y cuando abrazan te derriten los demonios atorados hasta el
                                                                                                                             /hueso
–todo en ti palpita cuando te sonríen
las religiosas son blancura tras las cenizas
cuando las religiosas lloran, los templos se desploman
y te encuentras ahí, viendo hasta el más fuerte pilar partido en dos
–balanceándose un Cristo
el polvo se ahuyenta cuando una monja llora
te sabes reducido, todo en tu interior se desploma como los pilares del templo
las religiosas usan su tiempo libre para bordar
ellas preparan todas las pequeñas telas que acompañan el ritual del sacerdote
procuran la pulcritud
las religiosas limpian lo ya limpiado
ellas se hincan como si las rodillas no dolieran nunca
como si un exceso cárnico les rodeara las piernas
en el convento se nos prohibía desechar los alimentos
en el convento, decían, todas lavan los trastes
excepto el sacerdote
él sólo recibe las atenciones que requiere
en el convento regalaban agua a los sedientos
aún lo hacen
también guardan comida para los necesitados
en el convento recibían donaciones de caridad
fruta a punto de estallar en madurez
pero las religiosas siempre tienen manos santas para crear comida a partir del
                                                                                                        /desperdicio
las religiosas, en ocasiones, tienen un día libre
y lo utilizan para rezar
toda religiosa lleva consigo un rosario
hay algunas que llevan dos, pero no lo confiesan
pensarían de ellas lo peor, que la avaricia las ha dominado
cuando una religiosa camina por la calle con las manos juntas entre el pecho y la
                                                                                                         /mirada baja
es señal que lleva el cuerpo de Cristo
para entregar a algún anciano o enfermo
hay algunas que atienden a los desvalidos
a mi bisabuela la visitaba una religiosa, le cortaba las uñas de los pies
a nadie le gustaba cortarle las uñas de los pies a mi bisabuela
–sus uñas eran extensión del hueso
su grosor se confundía con una mutación genética
en el convento nos prohibían correr
incluso ante una emergencia
nadie corre
lo máximo son pequeño trotecillos que simulan comparsa de ajuares oscilantes
aquel convento era de tres pisos
en el techo se asoleaban las prendas recién lavadas de las religiosas
–sólo el sol era testigo de aquellos tipos de fondillo
por el techo se llegaba a la cúspide del templo
ahí aguardaba la torre del campanario
las religiosas son las encargadas de hacer los llamados a la iglesia
siempre puntuales
debe haber al menos una campana más pequeña para acompañar a la grande
el sonido de la campana mayor puede dejar inconsciente
–su vibración retumba en la garganta
a veces vomitas cuando te envían a dar el aviso de la misa próxima
todas las religiosas cantan
quizá sea un requisito antes de ordenarse
hay algunas religiosas que incluso, saben latín
en el convento hay algunos libros
ningún libro del convento se muestra apetecible
las religiosas a veces hacen fiestas para ellas
a veces celebran sin fecha específica
entonces alguna va al exterior y regresa con un bastimento de comida mundana
en el convento a veces se comen, incluso, golosinas
en ocasiones, a las religiosas las trasladan a otros estados o países
ellas no pueden manifestar su desconsuelo
todos los días, las religiosas, confiesan sus pecados
a veces cometen alguna falta para tener qué confesar
las religiosas no lo aceptan, pero compiten por rezar más padres nuestros que la otra
en el convento había una televisión vieja
las religiosas reproducen películas antiguas como Marcelino Pan y Vino, Juliancito
                                                                                                        / Bravo y Pedrito Fernández
cuando cumplí catorce años, las religiosas me regalaron una gelatina
tenía forma de Mickey Mouse
–me gustaba el sabor del rostro blanco
en el convento se hacen obsequios el día del cumpleaños
a veces se regalan pequeños libros de cantos
de algún lugar las religiosas sacan papel de regalo amarillento
–en el convento aguardan millares de secretos
en el convento está prohibido pensar en muchachos
yo llevaba conmigo la foto de aquel amor platónico
terminó echa trizas
las religiosas pueden ser muy severas
las hay también consecuentes
en el convento se puede llegar para siempre
o como aquella joven, a probar para luego casarse
hay que esperar el llamado, decían siempre
el único llamado en mi mente era el de mi bisabuela
a mi bisabuela había que hacerle los mandados de la calle
ella no podía caminar
mi bisabuela tenía un ojo de vidrio
–espeluznante
a mi bisabuela le aplicaban las gotas en los ojos tres veces al día
ella no podía hacerlo sola
sus brazos ya no alcanzaban la altura suficiente, la gravedad se prendía de ella
en el convento me insistían en amar a mis mayores
yo amaba a mi gato negro
y a la foto que siempre traía conmigo, bajo la blusa
en el templo se debe cantar con todas las fuerzas
ahí se hincan todas las religiosas, sin importar el dolor persistente
y aunque no necesitan una guía para las canciones
llevan en su mano izquierda el libro de cantos
en la derecha siempre el rosario
si las religiosas sufren de calor bajo aquellas toneladas de tela, no lo dicen
si sienten frío, se visten de un abrigo del color del ajuar, por debajo
–en el convento siempre hace frío
excepto al limpiar las inmensas salas de oración
yo siempre mentí, nunca trapeaba todo
en el convento siempre huele a incienso
nunca descubres el origen de ese olor
en el templo debes detenerte cada que pasas frente a la Cruz
hincarte
–persignarte
en el templo debes evitar hacer ruido cualquiera
las religiosas parece que flotaran
nunca escuchas sus pasos hasta que están detrás tuyo
a las religiosas las presientes por su halo de blancura
el convento aguarda más paz que la necesaria para un cuerpo virginal
–en el convento crece el deseo
las velas se encienden ante la imagen erótica
cuando ocurre un temblor, las religiosas se hincan a rezar desde su sitio
nunca buscan refugio
–en el convento está prohibido tocarse
por eso siempre el agua es fría
en aquel convento había un pequeño jardín en el centro de todo
a veces contrataban a un jardinero anciano
nadie podía tener trato con él, excepto la madre superiora
la madre superiora tenía una mirada inquietante
reveladora de pecados
nunca la miré a los ojos
yo me robaba las uvas al pasar por la cocina
en el convento siempre tenía hambre
–la fruta robada tiene un sabor más dulzón
el primer beso nunca es dulce
mi primer beso dolió hasta la médula
las religiosas siempre que me encuentran en la calle me saludan
–yo las evito
no pueden mirar en mis ojos el pecado de haber besado
en el convento escondí un espejo bajo mi almohada
por mi espejo conocí lo oculto entre el monte de hierba oscura
–él me guió, la última noche de mi encierro
las religiosas no entendían por qué las velas se encendían a mi paso
el olor del espejo nunca se perdió
igual que en mis dedos
las religiosas a veces también me evitan
–mi halo excede las carnes
las religiosas usan hasta las pantaletas de color blanco
su pureza se transpira
ellas tienen prohibido usar perfumes
por eso es que huelen a paz
mi olor es a ceniza
–ellas lo advierten

CRISTINA ARREOLA MÁRQUEZ (Colima, 4-julio-1988). Egresada de la Maestría en Estudios de Literatura Mexicana (UdeG). Se ha desempeñado en el periodismo, edición y corrección de estilo, así como en la promoción cultural. Ponente en diversos encuentros de literatura. Su obra aparece en antologías y en más de una docena de revistas y suplementos culturales. Jefa de redacción de la revista Monolito.


Ilustración | Nocturno 29 (Pere Portabella, 1968). Fotografía tomada de elumiere.net

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POESÍA VISUAL | Fátima Queiroz



FÁTIMA QUEIROZ (Río de Janeiro, Brasil), profesora y editora de la revista digital ffooom. Participa en el Movimiento de arte postal internacional. Su trabajo ha sido publicado en varios sitios de Brasil y del mundo. Colabora con varios blogs especializados en poesía visual.

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POESÍA VISUAL | SR_ACIDO alias omar fuentes

Cambio cuántico



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SR_ACIDO alias omar fuentes (Ciudad de México), artista, diseñador Freelance. Escritor de poesía y colaboraciones para Boletin espacio diseño UAM (2005­ - actual). Semifinalista concurso de poesía centro de estudios poéticos (Madrid, España; 2007). Primer lugar concurso nacional Generemos una nueva imagen de promoción de la salud (2011). Colaboración gráfica y conceptual para audiovisuales en Planeta Anáhuac (2013). Su poesía visual fue incluida en La palabra transfigurada, 100 años de poesía visual mexicana (2014).


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POESÍA VISUAL | Marisol Vera Guerra




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Marisol Vera Guerra. Escritora, editora y dibujante empírica. Su obra abarca los géneros de poesía, ensayo, narrativa y dramaturgia. Además experimenta con el videopoema y el performance. Coordinadora de talleres de escritura creativa y de fomento a la lectura. Ha publicado seis poemarios; sus libros más actuales son Canciones de espinas, Poetazos (2014) y Gasterópodo, Ediciones El Humo (2014), incluidos en la Enciclopedia de la Literatura en México, ELEM. Obra suya aparece en siete antologías, la más reciente: LA LUNA E I SERPENTI,  prima  antologia di landai ispanoamericani, Progetto 7Lune (2015). Becaria del ITCA en 2010 con la investigación literaria sobre la Huasteca: Imágenes de la fertilidad: canciones al hijo del viento. Su columna “Páginas de tierra” se publica en el periódico La Razón, de Tampico.

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POESÍA VISUAL | Elodia Corona

Palabra encadenada

Espíritu


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Elodia Corona (Ciudad de México), poeta. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM. Su poesía visual está compilada en La palabra transfigurada. 100 años de poesía visual mexicana.


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POESÍA VISUAL | Carlos Juárez





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Carlos Juárez (Morelia, Michoacán). Asistió a diversos talleres de artes visuales y literatura, en la Casa de la Cultura de Morelia. Estudia informática y diseño gráfico. Es fundador y diseñador de la revista digital: Seis mil 83.



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POESÍA VISUAL | Claudio Omar Mangifesta

Cuerpo

Oleajes

Voracidades

CLAUDIO OMAR MANGIFESTA (Buenos Aires, Argentina), poeta visual, psicoanalista, escritor. Ha publicado los siguientes libros: Creatividad y Psicoanálisis (ensayos, 1995), La mirada en el umbral (ensayos, 1998), La ventana infinita (nouvelle, 1999), El trazo incesante (ensayos, 2004), Los tatuajes invisibles (ensayos, 2004), La letra en juego (ensayos, 2010) y Poemas visuales (Poesía visual, 2011, en coautoría con Hilda Paz). Compilador y coautor junto a Juan Carlos Romero e Hilda Paz de la Antología Rastros de la poesía visual argentina (2014). Como poeta visual ha sido incluido en el libro: Poesía Visual Argentina. Coeditor de la revista de poesía visual y experimental: La Tzara. Exposiciones individuales y colectivas Ha dictado además, seminarios en distintas instituciones públicas y privadas. También ha recibido varios premios y distinciones, entre ellos: Kilmes de honor 95 (mención especial rubro: creatividad); Premio candil (1998); Premio Clamor Brzeska 2007 (artista revelación en poesía visual).  

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POESÍA VISUAL | Dos piezas de Mónica González Velázquez

No existo, ellos tampoco

Recuerdos del paraíso terrenal



MÓNICA GONZÁLEZ VELÁZQUEZ (Ciudad de México, 1973), poeta y editora. Estudió Diseño Gráfico en La Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM). Cursó el diplomado de Creación Literaria en la Escuela de la SOGEM. A la fecha, cuenta con nueve libros de poesía escritural publicados: Tríptico de desamorLa luz y las sombras altasPoesía reunidaLas cosas últimasGran malGlory box con reedición en Guayaquil, Ecuador; Las eternas rutasLe mystère de la vulgaire mondes y Breviario de la renunciación. Su poesía visual está compilada en La palabra transfigurada. 100 años de poesía visual mexicana y We are visual poetry. En 2010 fue becaria por la Agencia de Cooperación Internacional Española. Obtuvo mención honorífica en dos concursos de poesía en España. Es directora de miCielo ediciones, editorial especializada en edición de Libro-Objeto.

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POESÍA VISUAL | John M. Bennett






John M. Bennett (US.A.), poeta visual. Ha publicado más de 400 libros y plaquetas, en inglés, español, francés, y otras lenguas. Entre los más recientes son Las cabezas mayas (Luna Bisonte Prods, 2010), Olvidos (Luna Bisonte Prods, 2013), Mirrors máscaras (Luna Bisonte Prods, 2014), La chair du Cenote (Fidel Anthelme X, 2013), Vertical sleep (Luna Bisonte Prods, 2015), y Sacaron navajas (Redfox Press, 2013). En el campo de la poesía experimental, ha hecho poesía textual, visual, sonoro, tipográfica, colaborativa, video, y más. Editó la revista internacional Lost & found times (1975-2005), y es curador de The avant writing collection en la Biblioteca de la Universidad Estatal de Ohio, en EE.UU.
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POESÍA VISUAL | Alfonso Aguado Ortuño






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Alfonso Aguado Ortuño (Valencia, España), poeta visual. Tiene publicados poemas visuales en revistas físicas como Veneno, L'eiffel Terrible y Cuadernos del Matemático. Ha participado en las revistas ensambladas Grisú, El Paraíso, Kart y La jirafa en llamas (de la que es coordinador). Tiene una exposición permanente de poesía visual en FotoAleph y poemas visuales en Almiar y Boek Visual. Y otros tantos poemas visuales sueltos en portales y revistas como Matemáticas y Poesía, Metapoesía, ffooom y Boek 861. Se le ha publicado, en este año, el libro: Poesía Visual, que recoge un resumen de sus primero poemas visuales. Su décimo libro Poemas de terror y miedo, en breve verá la luz.

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POESÍA VISUAL | Romina Cazón






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Romina Cazón (Argentina, 1981). Escritora, artista audio-visual y promotora cultural. Reside en México desde hace lustros. Es autora de los libros: Con mis uñas de gata, (poesía, Ed. La Luz, 2008), Patria Ajena (Fondo Editorial del Estado de Querétaro), Del fondo de ningún vientre (Ediciones El humo, poesía, 2012) y De sus piernas en  mi cuello (Ed. Comunica México / IQCA, cuentos, 2013) con el que tuvo el Beneficio "Apoyarte 2012", Programa de Estímulo a la creación artística.

Publicó las obras visuales: Artefatuo (2014), Materia On /Off  (2014), Corderos (2014), Watch your step (2014), El decoro extraviado(2015) y Volátiles (2015).

Dirige la revista de arte y cultura El humo y ZONA NO VERBAL. Es responsable de Ediciones El humo.

En la actualidad prepara su libro En el cuerpo ajeno (APOYARTE, 2014)  y  realiza la colección de Re-raros (pinturas). Todavía la sangre,poemario recientemente seleccionado para publicarse por el Fondo Editorial del Estado de Querétaro (2015). Su blog personal es Exilio Voluntario.
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POESÍA Amour | Armando Salgado

Fotografía tomada de  Un tesoro de 14 obras de vanguardia
AMOR AL DILUVIO

Luego sucede que la
poesía es una
bestia que busca
refugio bajo la
confusión.
La veo ahí, bajo el
puente de los
años, en el cuerpo
del padre
que adelgaza y en
los ojos tristes de
la lluvia.


AMOR AL YO

Yo soy Altazor
y por ello no es la
sombra la que
arraiga mi cuerpo
soy yo quien provee
aeroplanos a tus muslos.
No escribo para ti.
Escribo para obtener
premios y escalar
hacia el excremento.
No respiro, sólo
uso el sudor necesario
y en tiempos de angustia
invento un punto cardinal
sólo para mí.
Todas las brújulas del
amor me señalan.
Nadie conoce mis
fracasos, están
enterrados bajo llave
entre el color real
de mi cabello.
Creo en la vasectomía
como otra estación del
año.
La lista de mis lugares
predilectos es un garaje
abandonado,
prefiero estar conmigo
y no con mis padres.
No escribo cartas
a mujeres estériles
y mis amigos son un
campo de envidia.
Los jóvenes recortan mi
imagen y la dejan
en su cartera.
No creo en la esperanza
ni en un mundo mejor
mucho menos
en estas palabras.
Creo en la vanidad del
dinero, en la superficie
de una cuenta
bancaria y en la
mentira como única
estrategia.
La caspa del diablo
es fortaleza
en mi nariz.
No leo a mis
contemporáneos
ni pierdo el tiempo
en los periódicos.
El mundo es un
cristal roto,
nada lo remienda.
Mi tabla de salvación:
el silicón de un
trasero suculento.
No temas,
algún día morirás.
Este cuerpo es
sólo un cofre que
alguien desenterrará en
otra vida.
Recuérdalo:
no somos la hoja,
somos el árbol.


AMOR A LA INFANCIA

Aquella tarde de abril el baile no
estuvo de mi lado. Ni los árboles
buscaron mi sombra. Aun así
mi cuerpo no dejó de moverse y
atrajo la atención de todos.
Pensaron que yo era un break
dancer. Nunca pasó por sus
narices que sólo obedecía el
ritmo del estéreo y que los cables
de la luz no eran sino la
conexión de la tierra con
mi respiro.
Traía puesta la misma playera de los
Looney Tunes que usaba
en todas las fiestas:
cónyuge de los poemas que
llevé a mis primeras citas.
Y después de todo aunque el
gusto por las camisas se haya
mudado a mi closet, el
desgaste de aquella prenda
sigue siendo el acantilado que
prefiero, donde yacen los
restos de todos mis
fracasos junto al triciclo y a la
figura de acción de la que
estoy tan lejos.


AMOR A LOS DESECHOS

1
Qué decir de un barco sin
cabeza,
es como el mar, si no fueran
otros brazos
los que arroparan su tempestad,
ni siquiera una ventana
desvencijada
o el respiro putrefacto
de esa llave en el basurero.
Óyelo querida Mi, las cosas
comunes van dentro de la botella que
a diario recortamos del
excusado.

No beber de ese charco será
un naufragio oculto
sin la fuerza mínima para
mover un estornudo
ni el púrpura que a veces
también calla en los ojos del
mar.


2
Aquí mis pies saben
escarbar
y el duro piso no es
filo que corte.
Por eso escupo y no
confundo espuma con
saliva.

Piso fuerte mis
huellas
y por debajo
la saliva es hierba
recostada a la
fuerza.

¿Qué pisar cuando
el hervor es ciego y la
rabia escurre por
los brazos?


3
Mi, dices que
escribo sigilosamente la palabra
mierda,
que es una forma de
desprenderme,
dejar eso que
consume;
ver el río, la
sangre,
mi vida,
sin la piedra en el cuello
ni el puente bajo los
pies.
Sentir
placer por el despojo
y decir cosas
sin menor
preocupación.

Esas palabras
al oído saben
sentimientos
y las distintas formas de
saqueo
(contra nosotros
y ante la mejor
familia).

Los vocabularios nos
confunden.

Así la palabra
madre en un idioma distinguido
podría ser el mar o la mierda que
es otro
lugar común.

Así la mer podría
ser mère o merde.

Pero no sólo confundimos
palabras
sino cuerpos tirados en la
mesa entre años de alimento.
Nuestros pasos son
resto de residuos.
El despojo de estas
orejas
se convierte en calle con
vagabundos
pudriéndose
dentro de una lata de atún.

Al levantar el plato
del comedor
vemos cómo caduca el
horizonte
y nuestros ojos en él.

Nos percatamos de
que las
pocas palabras en la
despensa
serán para el hijo que no    
está en la lista de
compras.

Al pagar la cuenta del
supermercado
descubrimos la
cartera vacía
como piel deshabitada.

Por eso enmarañamos la
cama con la pareja,
el agua del fregadero con
la melancolía que
yace
en el pasillo
donde nada vuelve a su
lugar.

Aun así vamos por el
mundo
tratando de sonreír cuando
es necesario.

El excremento, esa imagen triste     
que flota en nuestro corazón,
—tabla firme y a veces
dudosa—
nos mantiene ilesos
frente
al confesionario
donde al respirar
nos quedamos
descalzos
y hasta sin ojos.

Algo hiede y no es el

amor.


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Armando Salgado (Uruapan, Michoacán, 1985). Egresado de la Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío, Michoacán. Maestro en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional. Candidato a Doctor por parte del Instituto McLaren de Pedagogía Crítica. Autor de los libros: Fiebrerías (Diablura Ediciones, 2014), Estancia de ánimas (FETA, 2013; Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal, 2013. Elegido por la revista Siempre! y el periódico La Razón como uno de los mejores libros del año publicados en México), Azogue Suite (ICA, 2013; Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos, 2012, poesía), Corvus Suvroc (Mantis Editores/H. Ayuntamiento de Hermosillo, 2012; Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal, 2011), Liturgias (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2011; Premio Michoacán de Ópera Prima de Poesía, 2011), y Variaciones de una vida rota (SECUM, 2011; Premio Michoacán Ópera Prima de Narrativa, 2011). Entre otros galardones ha recibido el Premio Nacional de Narrativa Mariano Azuela, 2014; el segundo premio en poesía en el concurso 45 de la revista Punto de Partida de la UNAM, y el Premio Michoacán al Mérito Juvenil en la categoría de Expresión Artística. Ha colaborado en revistas como: Tierra Baldía, Parteaguas, Punto de Partida, Tierra Adentro, Botella del náufrago, Vozquemadura, Inchátiro, Salvo el crepúsculo entre otras y en los suplementos Laberinto del periódico Milenio, La Jornada Semanal, La gualdra de La Jornada Zacatecas y Letras para llevar de la Universidad Michoacana. Participó en el III Fórum Universal de las Culturas, en Valparaíso, Chile, y en la Casa Museo de la Fundación Pablo Neruda, en Isla Negra, en 2010. Carlos Olivares Baró dijo de su obra que es una: Voz discordante de afrentas arriesgadas que hay que tomar en cuenta a la hora de resumir los nuevos rumbos de la poesía mexicana. Miembro de la Sociedad de Escritores Michoacanos. Actualmente se dedica a la docencia en Morelia, Michoacán.

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EMBRIONARIO Trances | Magdalena Escareño

Fotografía tomada de Un tesoro de 14 obras de vanguardia

BAJO INSOMNIO

Adentro la noche, espejos más brillantes. Disfraces tirados en la almohada. Maquillaje quitado con las uñas de las horas. No hay revés, hay muros que sostienen cada suspiro coagulado. Allí quedan las pintas, en casa ajena o propia. Un cuerpo inerte, quizá que piensa…  


BEBER BRUMAS

En donde las sombras se animan con lentitud. Cada movimiento una torsión leve que ni se percibe. Sólo en la noche se pueden beber brumas de los inviernos. La mente está atenta como antena del sueño que no se ha soñado. Laberintos húmedos que la boca absorbe. Tardíos trances trazados…


BIRLADO ASUNTO

Bruscas mañas amañando el olvido, para quedarse en la nada nadando sobre el vacío. Suspender el tiempo, quedarse quieto. Sin pasado, sin presente, sin futuro. ¿Para qué pensar si la vida sigue su propio curso? Un día amanece oscuro. Un día amanece expuesto el sol. Andar andando las andanzas siempre…


BÓVEDA NOCTURNA

Sólo en la oscuridad se siente la intensidad de la luz. El cerebro, una infinita casa donde habitan todas las estrellas. Allí la dicha y la desdicha; lo dicho y el silencio. La noche se presta para que la locura sea cuerda en el vaivén del sueño perseguido. Sanación asistida… 



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María Magdalena Escareño Torres. (México, D.F. en 1956) Vive en Colima, Colima. Teatro Independiente Hiperestesia. Entre sus libros: Espejismos y lamentaciones, poesía emergente (2001), reimpresión en 2006; Hacia la profundidad de mi ojo, poesía intimista (2002), Diez años tras la palabra dramática, dramaturgia (2006), editados por NERFE Ediciones (Colima); Al filo de lienzo o fábulas de ayer, poesía para dos (2007) y Delirios en la sombra, narrativa breve (2007), editados por Acento editores (Guadalajara).


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POESÍA Propuesta | Silvia López Gándara

Jackson Pollock © Ciudad de la pintura

Encontrarnos sin ojos,
sin pasos ni voz;
sólo entrelazar las manos
carentes de espinas y navajas.
Únicamente terciopelo
que mana suave y tibio
con un corazón de fondo.

Encontrarnos a sabiendas
de ser frustradas mariposas
               / orugas inmortales.
La única esperanza es inasible;
resonancia de un canto inventado
por pájaros prematuros
               / fugaces.

Encontrarnos sin soslayar el terror;
reconocer el altar que le hemos erguido
junto a nuestros antepasados,
cercano a un colmillo animal
resguardando su carnaza
y a los gatos nacidos de las tapias.
Encontrarnos en la paz ganada
               / a puños
de polvo de lunas y estrellas
en las noches más silenciosas,
cuando ni los grillos nos sacudan
y las luciérnagas elijan otro verano.


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Silvia López Gándara. Torreón, Coahuila, México. Psicóloga, poeta y pintora. Es responsable del sitio Psimarte galería que mantiene desde el 2011. Ha participado en diversas exposiciones individuales y colectivas. 

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