EL TELAR DE ANGÉLICA Celotípicos literarios | Angélica López Gándara

Otelo © El teatro de Shakespeare

La novela El túnel (1948), de Ernesto Sábato (Rojas, Argentina, 1911-2011), y la obra de teatro Otelo, el moro de Venecia (1623), de William Shakespeare (Inglaterra, 1564-1616), son dos tratados sobre los celos. Los celos, ese sentimiento utilizado para vigilar lo que creemos que nos pertenece, pero que en ocasiones desemboca en lo que los especialistas han llamado celotipia: una pasión obsesiva que termina en trastorno mental. 

En El túnel, Sábato hace alusión a Otelo, el celoso más grande de la literatura. Ernesto Sábato, además de escritor, fue físico nuclear. Sábato, influenciado por Otelo, aprovecha con mucha conciencia todas las ventajas de la letra ya escrita. Estudia muy bien su estrategia y logra una novela tan apasionada como la obra de Shakespeare (El túnel es menos famosa que el drama de Shakespeare, pero es igual de delirante. Sin embargo yo disfruté más El túnel que Otelo, quizá por ser directo de nuestro idioma y quizá también por ser más contemporáneo). Sábato revela su formación científica, pues en el transcurso de su prosa nos deja ver que una sola frase tiene múltiples interpretaciones. Una idea puede seguir muchos caminos como sucede en la experimentación científica. Todo el ardor de los celos que transmite está maliciosamente calculado. Presenta una hipótesis aludiendo en dos ocasiones a los diálogos de Shakespeare: El padre de Desdémona, la protagonista de Otelo, advierte: “Cuidado con ella Moro, ten el ojo alerta para observarla; mira que la que engañó a su padre también podría engañar al marido”. Sí, una mujer que mintió una vez, lo volverá hacer. La suposición resulta falsa en Otelo. En El túnel es una verdad para el celoso, pero para el lector es sólo una sospecha. 


Tengo la impresión de que Ernesto Sábato leyó Otelo y decidió escribir su versión cambiando, en forma brillante, toda la estructura. Otelo es una obra de teatro descrita en forma lineal por catorce voces, mientras que El túnel es una novela que inicia con el final: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”. 


Los diálogos en su mayoría son del mismo protagonista que narra la historia en primera persona. En la intimidad él se pregunta y se contesta solo. El autor sitúa a sus personajes en el lado opuesto de la trama de Shakespeare, pues Otelo, el esposo, se resiste a dudar de su amada Desdémona, y Yago (su subordinado) se comporta como la serpiente que inyecta el veneno de los celos. Es quien -desde fuera- va tejiendo la intriga hasta llevar al Moro a asesinar a su inocente esposa. En cambio, al Juan Pablo de Sábato, los celos le nacen desde dentro. El amante imagina; nadie le fabrica las escenas. Para este personaje siempre hay algo que le huele mal. Y claro, está enamorado de María, una mujer casada, y sin embargo no es por celos del marido que le da muerte, sino porque piensa que ella tiene otro amante además de él. Otelo confía más que nadie en su sirviente Yago, y duda de su amada. Juan Pablo desconfía de la vida y más de su amante. Otelo, el negro guerrero, el que lucha por los demás. Juan Pablo el artista, el pintor, que reniega de todos. Desdémona, la italiana, la muerta inocente. María, la argentina, la que siempre deja lugar a dudas. Desdémona, la joven virtuosa, es estrangulada (Otelo no quiso manchar su blanca piel con sangre). María, la mujer madura, es asesinada con un cuchillo. Otelo, para redimirse, se suicida con su espada. Juan Pablo va a la cárcel y el que se suicida es el marido de María: un ciego que vive en eclipse total en todos sentidos. 


Dos obras fascinantes que demuestran que los sentimientos no cambian, lo que cambia es la forma de hacer arte con ellos. 


Nota: Hay dos versiones operísticas de Otelo, una hecha por Gioacchino Rossini y otra por Guissepe Verdi. El rostro más conocido de Otelo es el del tenor Plácido Domingo en la versión de Verdi.


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Angélica López Gándara. Autora del libro El peor de los pecados, es colaboradora permanente de la revista Siglo Nuevo, suplemento del periódico El Siglo de Torreón, donde también se ha desempeñado como editorialista. Ha publicado sus textos en las revistas Estepa del Nazas, La Manzana Cultural de Veracruz, Intermezzo, Edukt y Acequias, al igual que en los libros colectivos Enseñanza Superior, Voces del desierto, Sinfonía a dos voces, Cien puertas de Torreón y Coral para Enriqueta Ochoa.

Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo Cultural "Armando Fuentes Aguirre", en el 2000 y 2015. Ha participado en diferentes foros literarios y culturales de la región, como presentadora de libros y conferencista, principalmente; de igual forma ha colaborado con las principales instituciones culturales de la Comarca Lagunera.


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Oleh

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1 comentarios :

Tulis comentarios
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29 de noviembre de 2015, 4:18

Me gustó la reflexión. Yo leí El túnel antes que Otelo y aún estoy tratando de ver cuál me impactó o sedujo más :)

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