CULTURA DIGITAL Carsten Witte o la exposición de la muerte | Nadia Contreras


El trabajo fotográfico del alemán Carsten Witte me impresiona sobremanera: cabezas de mujeres en las que se sobrepone cráneos. La imagen, lo que representa, el paso del tiempo, de la vida y de la muerte. Tres elementos debidamente conjugados y que, en cualquier instante, a cualquier hora del día, de la noche, caerán sobre el hombre y lo arrojarán de bruces al abismo. O si se quiere mirar desde otro enfoque, el de la religión por supuesto: cielo o purgatorio o infierno o limbo (ese espacio entre los vivos y los muertos).

Otra idea que podemos manejar a partir de estas fotografías, es la volatilidad de la belleza. El empeño por corresponder a los estereotipos de la sociedad actual, se derrumba ante un destino que no se detiene y deja caer sobre los rostros, las miradas, los cabellos, el cuerpo, el velo de cansancio y aniquilamiento. Día a día la belleza es aniquilada; nuestra condena final será la decrepitud. Esta es la idea central de “la extraña serie del fotógrafo” titulada Intuición (https://goo.gl/gh29uE) que Witte publicó en febrero de 2012. Sobre ésta, el mismo autor comenta: “La idea principal detrás de mi trabajo es la creencia de que todo está cambiando constantemente, pero la fotografía puede preservar el momento. La belleza es casi nada sin el conocimiento de la rapidez con que se desvanece…”


Carsten Witte es un fotógrafo nacido en Hamburgo, Alemania. Se desempeñó en el mundo de la alta costura y dejó un sello de atención a los pequeños detalles en su labor. Trabaja para varias editoriales de moda, así como para distintas campañas en todo el mundo. Su trabajo personal, su obsesión por los trazos de la belleza, lo llevaron a realizar diferentes exposiciones en París, Hamburgo, Colonia y Berlín. Es denominado el “David Lynch de la fotografía”.

Carolina Hoz de Vila en su artículo “La belleza es mortal”, se refiere a Intuición con las siguientes palabras: “El arte por encima de la vida. La fotografía es lo que prevalece como un documento de la memoria. El arte es un testimonio de los cambios del tiempo, y es el único capaz de dejar una impresión duradera, un rastro de prevalecencia, según la concepción de Witte. Un melancólico pesimismo renacentista se prescribe en esta fotografía del alemán, que anuncia el mal de los medios informáticos en una era visual, en la que se tiende a dar mayor realce a la belleza física. Curioso resulta que un fotógrafo de modas como Witte, de sobra conocido en los bastidores editoriales de campañas publicitarias y desfiles, quien trabaja en todo instante con mujeres hermosas, difunda este credo, que al final despoja de todo valor esta idolatría. Si bien la industria de la moda se alimenta de cánones de perfección, esta fotografía los desmiente”.


Intuición es, parafraseando a Antonio Ropero, imágenes casi fantasmagóricas de bellas mujeres cuyos rostros están metamorfoseados en calaveras. Agrego: el tiempo, la vida y la muerte, en eterno juego de luces y sombras.

Páginas de consulta:
1. http://goo.gl/fnptbL (Página del autor).
2. http://goo.gl/1AOhgY
3. http://goo.gl/8kskO4

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POESÍA Cifrada permanencia de lo efímero | Valdemar Ayala Gándara

Valdemar Ayala Gándara


CANTOS PAQUIDERMOS


Cigarro

montañas de perfil volátil
medusas de nocturna liquidez
nacidas en la exhalación


Semen

lento espesa
savia oculta
en la fogata


Sasha + Digweed

alas
maquinarias expandidas
hasta el beat de la lluvia

a intervalos regulares
gatos aleatorios
frente al portón




BALDÍO + MICROPUNTO

dios se derrama
en 24 fragmentos
y el dragón se despereza
en el sorpresivo crepúsculo
cuando una brizna toma
la ruta más larga hacia ti

todas las lámparas
y los relojes de la Tierra
sin corriente eléctrica
ni manecillas
acoplados en una exacta
conjunción

la comunidad de pupilas
de los animales que desconocía
tu conciencia
queda a la espera
de lágrimas felices que respondan
a la música nacida donde abrevan
las montañas

las estrellas en séquito
ríen dentro de mis oídos
en el crepitar
transformándose en tiza
viva danza de claves
que se llaman en mí
y son llama y luego
humo que se esparce

¿ya lo has visto?
el Sol brilla después
de medianoche
si lo invitas con todo
el corazón



FILTRACIÓN

grifo de infinitas plumas
agazapado en la transparencia
a la espera paciente del vaso
para mimetizarse

de ataque fiero
desde lo alto
sobre el lomo del vacío
que sangra a borbotones blancos
a mitad de la selva

multiplica sus cascarones
y corona diminutos nidos de nácar
frente al sol del verano

si lo bebo
¿quién toma a quién?


Poemas del libro Cifrada permanencia de lo efímero (Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, Colección Acequia) que será presentado este 10 de noviembre en punto de las 7:00 de la noche, en el Centro Cultural Casa Purcell, Saltillo Coahuila.  



=
Valdemar Sigfrido Ayala Gándara. Es promotor cultural, poeta, profesor universitario y divulgador interesado en el cine de arte, especialmente.


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RELATO 26. Sheila y el reloj | Gabriel Ledón Flores


El asfalto ardía. Sheila no sintió dolor. Tenía que llegar a su balcón.
     Como pudo, llegó a la calle primera. Todos los edificios alrededor ardían, incluido su departamento. Pensó en Ignacio y lloró. Por vez primera asumió su vida de retazos inconclusos; una vida llena de recuerdos y visiones tatuadas en una pantalla de televisor, cuya programación principal no era más que un rebobinado intermitente de ilusiones.
     Llegó a la calle primera. Se hincó bajo el arco, sus pies ampollados mostraban ya signos de quemaduras. Elevó la vista para suplicar por el paradero de Ignacio. Nada pasó. Entre la devastación, un hombre con el pantalón atorado en las rodillas vociferaba una canción de cuna, se masturbaba frenéticamente.
     «Triste pajarillo, entre las dunas crece, sus alas llegan para adornar tu cuna…, tu cuna, tu cuna, triste pajarillo, la luna cuida tus sueños amarillos…»
     —¡Oiga usted! —gritó Sheila.
     De lo alto del arco, uno de sus tensores de acero se desprendió, produciendo un violento descenso que, a su paso, dividió por la cintura cuerpo en dos.
     El hombre seguía cantando.
     «Triste pajarillo, entre las dunas crece, sus alas llegan para adornar tu cuna…, tu cuna, tu cuna, triste pajarillo, la luna cuida tus sueños amarillos…»
     Sheila, sumida en la devastación, enmudeció. Fijó su mirada en los pilares que sostenían hasta entonces el gran Arco del Milenio, se dio cuenta de que las cuarteaduras, como si de una demolición planificada se tratara, caían a pedazos.
     El arco se empezó a tambalear. Elevó la vista para suplicar por el paradero de Ignacio. Nada pasó. Supo que la ausencia de visiones era la certeza de morir. Alcanzó a ver el reloj desprendiéndose en un catastrófico cuchicheo de abandono. Alcanzó a ver el tiempo detenido.
     Cuando el reloj colapsó sobre Sheila, se abrió un agujero en el corazón de la ciudad. Aquel ojete simulaba una boca hambrienta, un viaje sin retorno, un cometa ávido de colisionar. La llaga en la avenida Revolución fue devorando cada cosa alrededor, menguando la catástrofe.
     La ciudad quedó deshabitada, extinta.
     La implosión peinó el panorama, limpio, de bello desierto.

De Óleo sobre el tiempo (Novela, Arlequín, 2015). Novedad editorial 
y libro ganador del X Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano.


=
Gabriel Ledón Flores (Tijuana Baja California, 1984). Licenciado en Danza Escénica, egresado del Instituto Universitario de Bellas Artes de la Universidad de Colima. Beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Baja California en las emisiones 2008 y 2013. Obtuvo el Premio estatal de la Juventud Baja California 2013. Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras 2013, por la novela Cuando todo el mar (Fondo Editorial Tierra Adentro No. 488, 2013). Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano, 2015. Actualmente colabora en la revista Coma Suspensivos y dirige la compañía de danza contemporánea Cuarto Fractal.


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POESÍA Cosas | Felipe Herrero



Hay cosas sencillas
cosas como el amor que siento por mi gata
como el olor a hoja quemada de la calle

cosas como una conversación entre una abuela
y su nieta
¿Y sabes lo que es la nieve?
¡Sí, es cuando el agua tiene frío!

cosas como oír a mi padre
en un coro multitudinario
y sentir el calor de la emoción

cosas como la risa entera de mi hermana
como las palmas de mi hermano
heridas de trabajo

como ver a mi madre
en danza con el aire

cosas que perfilan momentos
y hacen inhalar profundo
el alcance de esta vida


De Río antiguo, alba antigua (Editorial Lisboa, 2015)



=
Felipe Herrero  (Buenos Aires, 1985). Poeta, librero y editor. Director de la Serie "Egeo" de la editorial Lisboa que edita a renombrados poetas de habla hispana. En poesía publicó entre otros, Legua roja (2011; 2013), Pirueta solar (2011), El cálido viento de la noche (2012), Noruega / Norway (2012), Avenida de Mayo (2013) e Impureza de los días (2014). Su poesía fue parcialmente traducida al inglés y fue incluido en distintas antologías de su país y del extranjero entre las que destaca El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente (Vallejo & Co., 2015, Perú).

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ACERCAMIENTOS El cuarto de triques, de Miauricio Jiménez | Andrés Galindo


Cuando se sabe de cierto que nuestros héroes, que nuestros dioses (y mucho menos la encarnación de La Divinidad) no volverán; cuando Waits no llega y el milagro se sigue postergando, solamente se tienen dos opciones: darse por vencido y ponerse la corbata del suicidio de 7 a 15 o hacer de las desesperanzas nuestras pequeñas glorias para ir ganando terreno en la pálida memoria del respetable. Varios Slams de poesía, la presentación de al menos dos esperados libros y el encuentro con muchos, muchos amigos fueron la razón de que la última FIL Zócalo (2015) fuera para mí la más ansiada, la más intensa, la más memorable.

Dejando de lado las pequeñas victorias, quiero hablar de Miauricio Jiménez y El cuarto de triques (Editorial Lengua del diablo, 2015).

Hasta el 2010 yo tenía de cierto dos verdades sobre la poesía: todos, absolutamente todos los versos de un poema deben ser compuestos para la voz y no para el papel; todos los poetas de hoy en día buscan la consagración de sus versos en un papel impreso que terminará en cualquier cuarto de triques.

Entonces conocí el Slam Poetry y el Spoken Word. Invitado, vía Facebook, por la poeta Maya Lima, solitario y distante —como lo marca el canon de la relación poeta-público—, fui al Museo de las culturas populares en Coyoacán, Ciudad de México. Se trataba de un evento de poesía y, así, la mayoría de los participantes leían, papel en mano, sus versos frente al micrófono y ante el respetable. Y entonces, el milagro se hiso: a la tarima subieron tres jóvenes poetas o, como algunos prefieren, spokenworderos o slamers o slameros (y yo quiero ser palabrero). Rojo Córdova, Genaro Patraka y Miauricio Jiménez fueron los primeros poetas entregados al arte de recitar poesía en voz alta, ni formales ni serios.

En los años siguientes me preocupé y ocupé de aprender todo lo relacionado con el Slam y el Spoken, con la poesía en voz alta. He participado en varios eventos, pero, sobre todo, he aprendido de todos y cada uno de los poetas que he visto pasar por el micrófono, estudiando detenidamente y declarando mis preferencias, si bien en la poesía, y menos en un Slam, se sabe de cierto qué es poesía, salvo lo que diga el respetable público.

Lo demás es una historia que por ahora podemos saltarnos hasta el presente. Como sucede ahora con muchos libros y muchas editoriales independientes, El cuarto de triques se anunció vía redes sociales. Lo que no me esperaba, pero no me sorprende, fue la respuesta de los seguidores de Miauricio. Me preocupaba, eso sí, conseguir mi ejemplar. En dos ocasiones antes de la presentación, me pasé por el stand del estado de Morelos (lugar de nacimiento de Lengua del diablo) de la FIL Zócalo y, con las esperanzas muertas, regresé a casa con las manos vacías. “El día de la presentación”, me dije, “a fuerzas lo tengo que encontrar”. Eso pasa con los mal llamados artistas emergentes y las editoriales independientes: nunca encuentras el libro hasta que te los topas en la calle, bajo un cielo que está a punto de romper en llanto.


Sombrero, gafas oscuras, chamarra de cuero, escandonativa barba y una pequeña maleta a lo Pulp Fiction (porque nunca supe qué llevaba dentro); parado frente a la carpa Max Rojas, como quien espera a Waits o el milagro que vendrá, Miauricio Jiménez. Red social en común, muchos poetas slameros y una revista de literatura fantástica (www.penumbria.mx) de por medio, me acerqué a saludarlo. Todo lo que pudimos decir en ese momento sobre la escena Slam se borró de un chingadazo, como golpe de agua que cae de la carpa de los quince años de la FIL y la red de Faros de la ciudad: emocionado, se acerca un joven y pregunta al autonominado poetoide y clown: disculpe, ¿tú eres el Warpig? Aquí debo confesar que mi espontanea risa fue a medias porque llevo años sin escuchar radio y una eternidad sin ver televisión. Algo sé que el Warpig es o fue locutor de radio. Al momento de escribir esta crónica, googleo y me pregunto: ¡joder!, ¿quién será el poeta?

La carpa Max Rojas se llena y comienza la presentación, escueta a mi gusto, y fue de buen gusto, por parte de los siempre necesarios presentadores (que siguen postergando la llegada de Waits y el milagro): Svetlana Garza, Miriam Ponce y Efraím Blanco. Dirán lo que quieran y pondrán sobre la mesa tanto currículum como se crea necesario (válido, más como la música, para todos los ritmos hay un momento y un lugar y yo aparté el mío para ir a la mesa de los libros) pero al llegar el micrófono a Miauricio, como partiendo plaza, abre las mesas, abandona la silla y se viste su voz de poeta y clown. Ante el aplauso del respetable: “gracias, gracias, amigos, familia”. Risas. Ya se sabe que a las presentaciones de libros sólo asisten familiares y amigos y yo no sé de cierto si eso aplica para el caso, pero la intención es lo que cuenta y el clown ha hablado (en la silla contigua mi mujer me codea: “es un rockstar”; y yo respondo: “es un poeta chingón”).

Sabedor de que al público le aburren las largas explicaciones y los infundados méritos del artificio literario, Miauricio Jiménez ejerce a lo que vino, a recitar sus versos en su consagrado ritmo Spoken Word, siempre de pie y de memoria. Acaso un poema por el que se disculpa: “pido perdón por leer” (eso es lo que hace un buen slamero y debería cualquier poeta: pedir perdón por no usar su memoria, el ritmo del corazón en la voz y no en el papel impreso).

Llegando al final: “ya me voy despidiendo, con dos poemas y un acto de magia; sí, porque también le hago al pendejo, cómo no”. De esos dos poemas, de todo El cuarto de triques, de todo el trabajo de Miauricio se podrá repetir lo que ya escribió Svetlana, lo que dijeron Efraím Blanco y Miriam Ponce, intentando malamente emular (como yo ahora con esta crónica) el ritmo del increíble señor paquidermo, para convidar, seducir, atraer la lectura; hace falta un truco de magia y una marioneta.

“Silencio. Y ahora me despido con un truco de magia. Silencio. Cualquier interrupción puede causar serias lesiones sobre el ejecutante”. El público contiene la respiración, segundos de nerviosismo, como cuando el clown sube a la cuerda floja, dispuesto a entregar el último aliento para hacer reír al respetable. “Voy a sacar del sobrero…

a un pendejo”.

Sombrero en mano, reverencia de clown, bufón, juglar, poeta, se gana el general aplauso. No ha llegado Waits pero se ha hecho el milagro: la poesía ha ganado terreno en los oídos.
Miauricio Jiménez abandona el micrófono y baja corriendo del estrado para colocarse en la silla de los autógrafos. Pero el público convoca (mi mujer insiste: “es un rockstar”; le digo: “lo bueno es que yo ya compré mi ejemplar”): “¡otro, otro, otro!” Yo grito “María Marioneta” y dos o tres voces secundan: ¡Maria Marioneta! “María Marioneta no vino; bueno, sí vino; bueno, no vino… No vino en este libro, pero sí vino hoy:

María Marioneta vive en una esquina
de la colonia Alegría,
tiene la cola más cotizada de su cuadra
                                                          y una hija
que su cintura niega
pero la confirman sus estrías.
Por eso los guarros le decimos:
María Mamacita.

María Marioneta se cree mariposa
pues llega, reposa,
                             retoza,
                                      se abre,
                                                 aletea,
desenrolla su lengua,
derrama algo de polen,
despliega sus alas
y se echa a volar”.

Epílogo

Se arremolina el público, se arrebatan los libros, se toman las fotos. Alcanzo a escuchar a Genaro Patraka, que estaba atendiendo la mesa: “tranquilos, no me arrebaten el dinero”.
Mi mujer saludó a Patraka, yo no porque fui al baño. De regreso, la cola de María Marioneta, de El cuarto de triques y de Miauricio seguían siendo las más cotizadas de la FIL Zócalo.
Ya en casa, Lía me dijo: léeme El cuarto de triques.
—Pfffta, va estar cabrón seguir el ritmo de este güey.

Y nuestras voces se fueron apagando poco a poco, al calor de los abrazos, con la lágrima al borde en el poema dedicado a la abuela, con la sonrisa partida por los versos de malamor y la alegría de llegar al cuarto de triques.

Conoce Editorial Lengua de diablo.


ANDRÉS GALINDO. Hispanista por la Universidad Autónoma de México. Autor de Veinte poemas de la furia (Endora, 2010) y La oficina del olvido (Ediciones y Punto, 2015). En 2011 conoce el formato Slam Poetry y, desde entonces ha participado en el mismo, bien como poeta o como espectador. Actualmente escribe cuentos fantásticos, minificciónes y es aficionado a la fotografía. Puedes ver más de su trabajo en misimposturas o seguirlo en la cuenta de Twitter @andresrsgalindo

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NOTICIAS Presentación de La travesía de las tortugas, libro sobre los normalistas de Ayotzinapa


La travesía de las tortugas, libro periodístico colectivo que describe la vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa hasta su desaparición el 26 de septiembre de 2014, será presentado en dos sedes de Torreón: el jueves 29 de octubre a las 19:30 horas en el Sindicato de Telefonistas (Javier Mina 257 sur), y el viernes 30 a las 18:00 horas en el auditorio de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro Unidad Laguna.

Estas presentaciones contarán con la participación de dos de las autoras: la lagunera Karina Nalda Castro y Nadia Sanders Vázquez, quienes son parte de "Marchando con Letras" (http://www.marchandoconletras.org), agrupación de periodistas que promovió el armado de este libro junto con editorial Proceso. La presentación contará además con los comentarios de los escritores laguneros Jaime Muñoz Vargas y Saúl Rosales. Esas presentaciones han sido organizadas por el Centro de Terapias Alternativas y de Orientación a la Salud, la UAAANL, su Sociedad de Alumnos 2015-2016, Moreleando y Garcés.


A partir de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, la sociedad mexicana e internacional se solidarizó con el clamor de los padres de familia en jornadas de movilizaciones que convocaron a cientos de miles de personas a las calles. Desde diversos espacios se han construido iniciativas de acompañamiento: artistas gráficos han hecho retratos, músicos organizan conciertos y agrupaciones de la sociedad civil aportan sus esfuerzos a la demanda de esclarecimiento de los hechos.

Desde el periodismo se abre la posibilidad de contribuir a la búsqueda de los estudiantes a través de su tarea fundamental: contar historias. Convertir una lista de 43 nombres en 43 historias vivas. La masacre y desaparición forzada de Iguala fue el golpe más duro contra los estudiantes de Ayotzinapa, pero no fue el primero. El estado de Guerrero —de donde proviene la mayoría de los estudiantes de Ayotzinapa— ha sido escenario de una violencia sistemática desde hace décadas, tanto por la marginación social y económica como por la represión a sus movimientos sociales. Al contar la historia de cada uno de los estudiantes desaparecidos, y de los cuatro asesinados la noche del 26 de septiembre, el colectivo "Marchando con Letras" contribuye a la explicación de los hechos y a la memoria histórica.

Los periodistas que colaboraron en este libro no sólo no cobraron por escribir en este libro, sino que cada uno financió la parte de la investigación que le tocó. Asimismo, las regalías obtenidas por la venta de La travesía de las tortugas serán destinadas a los padres de los normalistas desaparecidos.

FUENTE / Jaime Muñoz Vargas

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CONVOCATORIA Antología virtual Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra


EDICIONES BITÁCORA DE VUELOS convoca a los poetas en habla española a participar en su antología virtual

Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra


Se publicará el 19 de diciembre de 2015. La coyuntura de las fiestas de cierre año, las luces de las ciudades que para entonces se vuelven coloridas, son el pretexto ideal para escribir sobre estos árboles únicos. El nombre de la antología fue tomado de un verso de Efraín Bartolomé, contenido en Música solar (1984).  

Requisitos
1. Enviar un poema o varios, con una extensión no menor de 2 cuartillas (hoja tamaño carta, Arial 12, interlineado sencillo o de 1,15) y no mayor de 4 cuartillas. Es decisión del poeta decidir cómo enfoca su propuesta, siempre y cuando aborde en algún momento, la figura del árbol.
2. Los textos presentados deberán estar suficientemente trabajados en aspectos de forma y fondo por los autores; éste será un criterio determinante en la selección.
3. Incluir en el mismo archivo de word, una semblanza de 10 renglones en la que se incluya correo electrónico y redes sociales.
4. El material debe enviarse en un solo archivo word adjunto a la dirección electrónica
nadiacontrerasavalos@gmail.com. En el asunto deberán escribir: Antología virtual de poesía.
5. Una vez seleccionado el material y subido a la antología virtual no podrá retirarse. No se admite material que esté publicado del mismo modo en otros sitios web.
6. El fallo del jurado se comunicará en primer lugar a los seleccionados, mediante correo electrónico, en la primera semana de diciembre y se hará público en las redes sociales.
7. Fecha límite de recepción: 21 de noviembre de 2015.

Convocatoria en formato PDF (descarga directa)


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NOTICIAS Hoy recordamos a Günter Grass



(Ciudad libre de Dánzig, 16 de octubre de 1927-Lübeck, 13 de abril de 2015)1 fue un escritor y artista alemán, galardonado con el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1999.
      Nació en Danzig (ahora Gdansk, Polonia). Después de servir en la fuerza aérea alemana durante la II Guerra Mundial, estudió en la Academia de Artes de Düsseldorf y en la Academia de Bellas Artes de Berlín. Empezó escribiendo teatro: Tío, tío y Los malos cocineros (1961); estas obras teatrales de Grass no fueron tan bien acogidas como las novelas que las siguieron.
      Su primera novela, El tambor de hojalata (1959) obtuvo un enorme éxito, y más tarde fue llevada al cine. Después escribió otras novelas: El gato y el ratón (1961), Años de perro (1963), El rodaballo (1977) y Partos mentales (1980). En sus novelas se mezclan de una forma nada convencional el realismo, lo macabro, la fantasía y el simbolismo, todo al servicio del tema de la culpabilidad colectiva.
       Sus obras presentan habitualmente la lucha de un hombre, a menudo él mismo grotesco en su morfología o en sus percepciones, por preservar su individualidad en medio de lo que Grass concibe como la pesadilla materialista de la vida contemporánea. Político comprometido, Grass ofreció algunas veces su apoyo al Partido Socialdemócrata.

Libros de Grass en librería Educal


Fotografía tomada de: Diario de cultura

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NOTICIAS Svetlana Alexievich, premio Nobel de Literatura 2015


La escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, de 67 años, es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015. El dictamen de la Academia sueca destaca "sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo". Escritora y periodista, ha retratado en lengua rusa la realidad y el drama de gran parte de la población de la antigua URSS, así como de los sufrimientos de Chernóbil, la guerra de Afganistán y los conflictos del presente. Es muy crítica con el Gobierno bielorruso.

Nacida en Ucrania, hija de un militar soviético, de origen bielorruso. Cuando su padre se retiró del Ejército, la familia se estableció en Bielorrusia y allí ella estudió periodismo en la Universidad de Minsk y trabajó en distintos medios de comunicación. Se dio a conocer con La guerra no tiene rostro de mujer, una obra que finalizó en 1983 pero que, por cuestionar clichés sobre el heroísmo soviético y por su crudeza, solo llegó a ser publicada dos años más tarde gracias al proceso de reformas conocido por la perestroika. El estreno de la versión teatral de aquella crónica descarnada en el teatro de la Taganka de Moscú, en 1985, marcó un hito en la apertura iniciada por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov.

Muy influida por el escritor Alés Adamóvich, al que considera su maestro, Alexievich aborda sus temas con técnica de montaje documental. Su especialidad es dejar fluir las voces -monólogos y corales- en torno a las experiencias del "hombre rojo" o el "homo sovieticus" y también postsoviético. La obra de Alexievich gira en torno a la Unión Soviética para descomponer este concepto en destinos individuales y compartidos y, sobre todo, en tragedias concretas. Alexievich  se mueve en el terreno del drama, explora las más terribles y desoladas vivencias y se asoma una y otra vez a la muerte. En 1989 publicó Tsinkovye Málchiki (Los chicos de cinc) sobre la experiencia de la guerra en Afganistán. Para escribirlo se recorrió el país entrevistando a madres de soldados que perecieron en la contienda. En 1993, publicó Zacharovannye Smertiu (Cautivados por la muerte) sobre los suicidios de quienes no habían podido sobrevivir al fin de la idea socialista. En 1997, le tocó el turno a la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil en Voces de Chernóbil, publicado en castellano en 2006 por Editorial Siglo XXI, que reeditó el año pasado Penguin Random House.

El año pasado lanzó El tiempo de segunda mano. El final del hombre rojo, publicado en alemán y en ruso. En este nuevo documento, Alexievich se propone "escuchar honestamente a todos los participantes del drama socialista", dice el prólogo. Afirma la escritora que el "homo sovieticus" sigue todavía vivo, y no es solo ruso, sino también bielorruso, turcomano, ucraniano, kazajo... "Ahora vivimos en distintos Estados, hablamos en distintas lenguas, pero somos inconfundibles, nos reconocen en seguida. Todos nosotros somos hijos del socialismo", afirma, refiriéndose a quienes son sus "vecinos por la memoria". "El mundo ha cambiado completamente y no estábamos verdaderamente preparados", dijo en una reciente entrevista a Le Monde. Atrapada aún en el espacio soviético, Alexievich indaga con angustia y sufrimiento sobre el fin de una cultura, una civilización, unos mitos y unas esperanzas.

Páginas de consulta: 
1. Información tomada del periódico El país.
2. Leer "Voces de Chernóbil, 20 años después" de Svetlana Alexievich, fragmento publicado en el periódico El país.
3. Fotografía del blog Ourdailyread

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POESÍA Hechizo | Edith Velázquez



¿Y qué si quiero abrirme una herida para que la escueza el sol?
¿Qué si quiero dejarme arrastrar por la tibia ola?

Ven, voy a chuparte los dedos.
Bajo la sombra
jamás me habían besado así.

Este pensamiento y otros:
¿Qué tal si se equivoca?
¿Está flotando o cayendo en cámara lenta?

                                            Tiene la boca abierta,
                                            la mirada perdida.

En el bosque del placer
quiere sentir los dientes de su amo.

Entonces deshaz el hechizo
O muérdeme más fuerte el labio.

               ¿Y qué si estoy perdida?
               ¿Qué si me lleva el diablo?

Después de los besos de ron
puedo cometer cualquier incendio.


=
Edith Velázquez (1980). Participa en el taller de poesía "La música de lo que pasa", a cargo de la maestra Martha Favila.


Imagen de dominio público o que posee licencia Creative Commons. 

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POESÍA Un lindo asunto de amor | Lucas Albor Estalayo


I
El amor se apagó
como un cigarro olvidado
en el cenicero, como un disparo
con una escopeta de aire comprimido.
Como aquél castillo de naipes
o la hierba multicolor o el collage
o los guantes de lana.
Ella pensó
que te estabas volviendo loco
y tenía razón, jugabas
con los límites los atravesabas
puntualmente,
repudiando esos gestos cotidianos,
fingías volver
a la normalidad: saludar, masticar,
besar, morder, esperar,
actuar.

Te habías olvidado las llaves en la taquilla
y le gritabas al alfarero.
Y ahora le gritas a ella, pero el amor
se apagó, como una bombilla
de bajo consumo, que se funde
repentinamente.


II
Bukowski escribió Love is a Dog From Hell,
pero ella te había regalado Leaves of Grass
(firmó con su nombre
en la contraportada.)
Después sólo quedó Whitman, una moneda
de 10 centavos, y una fotografía
enmarcada, (nevaba y ella reía y tú
la mirabas y alguien sacó la foto.)
Congelados en aquella instantánea,
todo podría haber ido bien, extasiado
te la habrías pasado leyendo a Whitman
en el metro, soñando con el cortejo
de las golondrinas.


III
Simplemente se apagó, ella se fue
o tú te marchaste.
Cicatrices, heridas
abiertas, aquél libro cogiendo polvo
en la estantería. Bukowski
tenía razón, el amor es un perro
del infierno, pero aún guardas
esos10 centavos, queriendo creer
que te traerán suerte, es una
superstición ingenua, quizás
simplemente
es que te resistes
a abandonarla
del todo.


IV
El punto se mantiene invariable
y todo lo demás gira alrededor y en cualquier
dirección. Fumando
un poco de marihuana con los colegas
en el barrio te desplazas ligeramente,
pero anoche
pagaste una habitación por horas
en el centro de la gran ciudad
y había miles de puntos ahí abajo,
podías verlos moverse desde la ventana.
Frenéticos corrían de un lado
para otro, sin dirección aparente.
Y lo estuvisteis haciendo
hasta el amanecer, ocultos,
escondidos en aquél cuartucho
tratando de escapar al dolor
que palpita en cada paso,
cada paso en falso,
llorando sin lágrimas durmiendo
el sueño eterno
de los benditos.
La botella en una esquina, los condones
bajo la cama, los cigarrillos y
la lencería, el perfume barato
transpirando rímel
bajo las pestañas. La noche
no se hizo tan larga
como esperabas,
y a la mañana siguiente,
todo había acabado. El punto,
las líneas de fuga
trazando un retrato alegórico
en vuestros cuerpos desnudos.
Y volviste al barrio
una vez más.
Miraste sus caras fumaste
un poco de marihuana y pensaste
que no merecía la pena
siquiera intentarlo.


=
Lucas Albor Estalayo (Madrid, 1987), licenciado en Filosofía y Máster en Estudios Avanzados en Filosofía por la UCM, con un estudio sobre el impacto de las relaciones comunitarias en la obra literaria del autor Charles Bukowski. Ha trabajado en el sector de atención a la discapacidad intelectual, en el ámbito asistencial. Ha colaborado en los discos "Jóvenes bajo presión" y "Espíritu de nuestro tiempo", del artista Elio Toffana. Posee una extensa colección de poesía, así como relatos inéditos y la novela Golondrinas muertas en la almohada, de próxima edición. Su blog: http://alamalaliteratura.blogspot.com.es 


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RELATO Creadora | Andrés Ramírez



1
Un tremendo estallar de trueno la hizo ver el cielo luminoso que se asomaba a la ventana. Delante suyo había un escritorio, varios libros de pasta dura y un hombre que sentado en una silla de cuero la miraba con insistencia. Dio un par de pasos y pudo ver que aquel hombre conservaba un rastro de lágrimas en sus ojos, un camino delineado el cual la luz de la luna y los relámpagos hacían más pronunciado y claro. Jamás había estado en ese sitio, parecía ser un estudio de tipo clásico que más bien debía estar abandonado por la evidente polvareda que levantaba a su andar y por la consideración hecha de los años para cada libro que veía a lado y lado en los anaqueles. Se acercó mucho más al hombre hasta que éste, sin dejar de observarla, preguntó: <<¿Por qué tan tarde?>> Y así ella despertó de su sueño.

Al abrir los ojos no pudo más que tratar de entender lo que acababa de soñar, pronto fue consiente que se había despertado debido al terrible y encarnizado sonido del despertador que había recibido como parte de su regalo de cumpleaños en la oficina. Miró su techo de madera, dio media vuelta entre las sábanas calientes y se levantó con un estrepitoso andar que la condujo hacia el baño de la habitación.  ¿Quién era ese nombre desconocido? No podía recordarlo del todo bien, pero sí sabía que jamás lo había visto antes y era precisamente la incertidumbre de no saber quién era la que la condujo de nuevo a la cama intentando buscarlo de nuevo y así tratar de reconocerlo. En efecto volvió al despacho adornado de libros, solo que esta vez, sin siquiera mirar al hombre, tomó asiento, levantó uno de los libros y entabló una conversación con su sueño.


2
Durante meses acudió más al estudio de ese hombre que a su propia vida. En las noches trataba de acostarse más temprano para alargar la estancia; tomaba tazas de leche caliente solitarias que, según ella misma, ayudaban a conciliar el sueño. Logró incluso el cambio de turno en su trabajo de tal manera que pudiera dormir mucho más en las mañanas y continuar con su rutinario discurrir al frente de ese hombre que se había convertido en su amigo, en su confidente. Por alguna razón, se sentía cómoda en aquel sillón de madera que daba justo con el borde superior del escritorio, se sentía cómoda con los títulos bibliográficos que siempre cambiaban de sueño a sueño, pero que siempre conservaban su caratula antigua y su característica elegancia de librería antigua.

El Creado, como tiernamente lo llamó en la tercera o cuarta visita al estudio, no hablaba mucho. De hecho solo recordaba haber escuchado su voz en la primera visita con aquella pregunta fría y calculada que la hizo reflexionar durante todos esos meses. La real razón para sus constantes visitas era que, a pesar de su silencio taciturno, tenía una capacidad de empatía sorprendente. Podía contarle sus días, las horas que pasaba en su trabajo, sus problemas, sus tristezas y en general las cosas cotidianas que a nadie más revelaba por su incapacidad de relacionarse con otros. Para ella, el mundo que le tocaba vivir no tenía nada que ver con su existencia y con las constantes crisis que la agobiaban en la cotidianidad de su casa. Su capacidad de abstraerse del mundo físico le trajo más de un problema en todos los escenarios de su vida; era como conocer a un ente, un ser que no encajaba en la realidad y que tendía salir volando por las ventanas cuando las puertas ya estaban aseguradas.

Con él por primera vez deseaba ser visible, escuchada. Deseaba desesperadamente durante los días que llegara la noche para dormir y, una vez dormida, esperaba jamás despertar.


3
Más o menos a los tres meses de haber entrado por primera vez al sueño empezaron a llegar las cartas. Eran entregadas dentro de grandes sobres de color marrón que jamás tuvieron un remitente en alguno de sus lados y mucho menos una razón. En el interior de estos peculiares paquetes siempre había un pequeño retazo de hoja con una pequeña frase escrita en color rojo y una firma que parecía decir “Creado” muy para sorpresa de ella que empezó a confundir la realidad con aquello que aparentaba ser un sueño, pero que ahora no resultaba tan claro.

“Te espero en la noche” decía el primer mensaje que recibió y que con devoción colocó dentro de un cajón de su mesa favorita siempre ubicado al lado de la biblioteca de la entrada principal. Al cabo de dos meses había recibido ya un total de quince cartas que resultaron suficientes para hacer algunos descubrimientos: las cartas siempre llegaban los miércoles entre las diez de la mañana y las doce del medio día muy en concordancia con el único día de la semana que no trabaja y en el que podía recibir las cartas directo de la mano del cartero. Además, descubrió luego de una inspección exhaustiva que los pequeños papeles tenían todos la misma medida a lo largo y a lo ancho en un mismo papel amarillento de olor a viejo, era inevitable no pensar en los libros del estudio. “Ten cuidado con el insomnio” decía otro mensaje que parecía complementarse con uno posterior: “tu sueño no es igual sin ti”.


4
Cuando la mesa de las cartas ya estuvo llena de pequeños papelitos ella decidió trasladar el refugio para tan delicadas frases justo debajo de su cama. Siempre quiso guardar algo allí pero jamás tuvo algo que guardar y mucho menos cualquier cosa para recordar. Los sueños se hicieron tan profundos y recurrentes que perdió su trabajo encantada decidiendo definitivamente su marcha de ese mundo que nunca le perteneció. Dormía horas enteras mientras su mente se concentraba en el cada vez más común estudio cuya librería siempre cambiaba dejando un mundo de sorpresas y una sola continuidad: el hombre que siempre parecía llorar a la luz de la luna. Las pocas horas que estaba despierta en el día eran usadas para minuciosamente examinar los pequeños mensajes que ocultaba debajo de su cama. Siempre descubría nuevas cosas ocultas y mensajes secretos que intentó descifrar bajo teorías que ella misma creaba para descifrar las notas que le daban la única motivación de despertar. “Detrás de los libros estoy yo” decía uno de los más recientes mensajes al cual sometió intensamente al escrutinio de sus teorías sin ningún éxito aparente.

Conocía perfectamente cada mensaje y cada rincón del estudio en el que sumergía durante horas. Para ella dormir y despertar ya no eran actividades contrarias, más bien resultaban en acciones que se complementaban y daban ahínco a la atípica historia que vivía a diario. Dejó todo de lado por sentarse en aquella silla que siempre se acomodaba a su columna y que con el tiempo se hizo parte de su cuerpo.


5
¿Quién enviaba las cartas? Ella sabía perfectamente que Creado era un sueño, pero no logró dar explicación a las pequeñas notas que parecían reproducirse entre ellas debajo de su cama. Tampoco importaba mucho, cuando dejó de percibir la diferencia entre dormir y despertar también dejó de preocuparse por lo que sucedía dentro de cada lapso de tiempo por lo que todo se mezclaba irremediablemente en el diario acontecer.

Jamás intentó preguntar por el remitente de las notas e incluso dejó de recibir las cartas de la mano del cartero para simplemente despertar los miércoles, tomar el sobre abandonado en su portal y volver a dormir con una pequeña sonrisa en el rostro. Al Creado le habló mucho de aquellas notas, pero su silencio no la dejaba usar mucho la imaginación, en el fondo estaba agradecida con él por el solo hecho de salirse de los sueños y enviar un delicado mensaje. Las notas cobraban mucha más importancia dado que en sueños él nunca habló y sólo por ese medio logró saber lo que pensaba, conocer lo que sus propias barreras mentales le negaban.


6
Un día, sin razón aparente, el sueño estuvo en blanco. Cerró los ojos viendo el techo de madera que ya mostraba rastros de moho en su estructura y los abrió viendo la misma imagen sin nada en el intermedio. Era la primera vez que sucedía algo tan aterrador y no tuvo idea de qué hacer; trató dormir de nuevo sin resultado y desesperada pensó en todo lo que había sucedido hasta la fecha. Su vida dependía de que Creado apareciera y sentado lograra escuchar el llanto de su alma.

En un último intento sacó las miles y miles de notas que se multiplicaban debajo de sus cama y las leyó con más fe y necesidad que nunca. Detalló cada una de las letras escritas con ese color escarlata que resaltaba sobre el amarillo del papel. Sintió cada una de las frases y se imaginó a Creado diciéndolas, escribiéndolas en el escritorio que todas las noches retumbaba al son de los relámpagos. Un ejército de lágrimas empezó a caer sobre las hojas corriendo de a poco el color de las letras y dañando muchos de los papeles que con tanto afán había protegido del ojo que no fuera el propio. Exaltada se levantó con una nota, la rompió en dos partes y la envió a una bolsa de basura que llevaba meses estando copada. Así lo hizo una por una con las otras hasta que no quedó ninguna y luego pensó que ya no tenía nada de extraordinario ver su propia letra plasmada en las notas de un papel que se había agotado justo ese día.



=
Andrés Ramírez. Colombiano, nacido el día 10 de Junio de 1992 en la ciudad de Bogotá. Es Profesional en Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda.  Actualmente se dedica a la investigación académica y, paralelamente, a la escritura de cuentos y textos cortos. Ha publicado algunos de sus trabajos en diarios nacionales como El Espectador y en páginas generadoras de contenidos para jóvenes como Cultura Colectiva.


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II Foro internacional sobre la violencia en internet (6 y 7 de octubre)


Este 6 y 7 de octubre tendrá lugar en el Museo de la Memoria y la Tolerancia el II Foro Internacional sobre la violencia e internet (FIVI).

El foro es gratuito, pero es necesario registrarse y el cupo es limitado.

Ojalá nos puedan acompañar. Claudia Calvin, Fundadora de Mujeres Construyendo, estará el miércoles 7 en la panel sobre Violencia de género e Internet.


Compartan esta información con quienes crean que pueden estar interesadas e interesados y con quienes puedan beneficiarse.

¡Allá nos vemos!

Visitar Mujeres Construyendo en: http://mujeresconstruyendo.com/?xg_source=msg_mes_network
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ACERCAMIENTOS Los nuevos caminos de la poesía oral | Andrés Galindo


Desde hace tiempo he venido preguntándome cuál es la función de la poesía en la sociedad actual. Si bien la literatura, desde principios del siglo XX, ha encontrado en otros medios de comunicación fuertes competidores, el espectro de un público que se acerque a la poesía, como género literario, ha ido disminuyendo francamente contra otros públicos, que prefieren el cine, la televisión, la música masificada, entre otros productos propios, primero de la era industrial, luego de la era digital.

Con todo, creo que jamás se podría hablar de la muerte de la poesía. La poesía es como un estado connatural al ser humano. La poesía es una forma de entender el mundo, de representarlo y de vivirlo.

Lo anterior no lo digo al estilo del cliché del poeta que en todo ve poesía y de todo quiere hacer poesía; una muy romántica —y hasta gastada— forma del quehacer poético que rindió sus mejores frutos durante las primeras décadas del siglo pasado con las llamadas Vanguardias literarias.

Si lo vemos desde una perspectiva más objetiva, quizá podamos entender las formas y las nuevas propuestas de la poesía actual.

No es atrevido, para comenzar, decir que todo lenguaje humano es poético, en tanto que en sí lleva un sentido metafórico. Borges decía que para hablar del círculo amarillo en el cielo usábamos la palabra “sol”; y así cada cosa, cada evento, cada emoción que nos rodea y nos hace ser y estar en este mundo. Aunque el discurso científico se esmere en dictar leyes contundentes mediante un lenguaje irreductiblemente objetivo (esto apelando al uso denotativo del mismo), lo cierto es que nuestro lenguaje siempre estará sujeto a la tendenciosa interpretación de quien lee o escucha. Quien interpreta un mensaje, ya participa también en la construcción del mismo. En el caso del discurso declaradamente poético, la relación entre emisor y receptor es esencial.

Ahora bien, que el lenguaje en sí mismo esté siempre cargado de metáforas y, además, de un fuerte grado de emotividad, no necesariamente implica que todo mundo pueda hacer poesía con apenas abrir la boca o esgrimir la pluma. Creo que siempre ha sido y será deber del poeta saber ordenar las palabras para emitir un mensaje y, así, lograr un contacto real con su público.

Octavio Paz y Jorge Luis Borges
Pero ¿a qué público, y con qué exigencias, se enfrenta el poeta del todavía joven siglo XXI? Como esbozaba al principio, el panorama entero de la literatura es desolador si lo comparamos con otros medios. La verdad es que tampoco es así. Con las nuevas tecnologías y las nuevas formas de transmitir mensajes nace un nuevo tipo de lector y, desde luego, un nuevo tipo de consumidor y degustador de poesía.

La relación entre poesía y nuevas tecnologías no es nada nueva y, al contrario, a estas alturas ya tendrá toda una tradición. En México, Octavio Paz imaginó con Blanco un poema visual, un texto que pudiera ser reproducido en una pantalla de televisión. El famoso texto de Paz ahora tiene una versión electrónica que el lector/espectador puede leer y ver una vez descargado desde la tienda virtual iTunes. La edición es, sin duda, un trabajo que da pleno sentido a todo lo esperaba el autor de Blanco.

La referencia a Octavio Paz nos invitaría a seguir por la senda de la ya larga tradición de la poesía visual y, en un terreno un poco más general, del libro electrónico. Dejando como promesa futura, ahora, más bien, me gustaría hablar de una vertiente en la poesía que ha renacido en nuestro tiempo y que tiene voces verdaderamente importantes en lengua castellana, particularmente en México: la poesía oral.

La era industrial permitió la masificación de las artes, se quiera o no verlo de esta manera. El cine, ejemplo angular, es ya una arte plenamente industrial. En el caso de la poesía, si bien la larga tradición de la imprenta permite largos tirajes de las obras, el siglo XX logró que las mismas se reprodujeran y viajaran a una velocidad que el Futurismo sabría apreciar. Bien o mal, podíamos leer a autores cuyo rostro quizá ni siquiera nos importaba. Nos importaban los versos, la fama del autor. A la par, el libro impreso nos acostumbró a una lectura solitaria y callada.

Me interesa delimitar los medios de los que se sirve la poesía en siglos pasados, porque es de ahí donde vamos a partir para entender nuestras nueva poesía oral. He dicho que la masificación de las obras nos llevó a una lectura silenciosa y solitaria. Hoy día la idea, la falsa idea, que de la poesía tienen muchos es que es esencialmente escrita. A ese tenor, alabamos a un poeta que ha publicado uno o más libros, aunque poco o nada los leamos. Parece importarnos que alguien escriba algo, aunque no sepamos bien a bien qué es lo escrito; tan arraigados estamos a la cultura de la letra impresa, a veces la tan sobradamente alabada e incomprendida letra impresa que si escuchamos a un poeta recitar en la calle o en el transporte público, y no tiene en su haber un libro impreso, no le damos el trono de poeta consagrado. Tal parece que un poeta se consagra en un libro impreso y no en su voz, en sus versos.

La verdad es que si miramos un poco en la historia, en la verdadera historia de la poesía, sabremos de sobra que toda poesía, de toda cultura, nace de manera oral. El papiro, el papel, el libro digital son, apenas, medios de los que se vale la poesía, pero no el fin último.


Yo conocí las nuevas vertientes de la poesía oral de la mano de Rojo Córdova, ahora referente obligado en las dinámicas de Spoken Word y Slam Poetry en México. A partir del Slam fui conociendo voces de todo el país: Sara Raca, nacida en Guadalajara y ahora radicada en la Ciudad de México; Edmeé, la Diosa Loca, de la Ciudad de México; Adrián Esparza, de Guadalajara; Canuto Roldán, Carlos Titos Barraza y Mauricio Jiménez entre muchas otras voces verdaderamente valiosas, algunos conjugando su trabajo oral con publicaciones impresas y digitales.

Para hablar de un poeta que se interesa particularmente por la poesía social, me gustaría, antes, hablar de las diferencias entre la antigua poesía oral y la nueva. Como el avispado lector entenderá, antes no existían soportes de resguardo para la poesía oral. El poeta recitaba en un recinto o en la plaza pública y no quedaba registro de su voz. Muchas veces las obras podían pasar de voz en voz y de generación en generación, pero, de esta forma, el mensaje original podía modificarse y hasta perderse la intención del primer orador. Quienes posteriormente se encargan, desde siempre, de recuperar, transcribir y resguardar las obras se enfrentan a un problema natural: el paso de una tradición oral a una escrita, con los altibajos que esto pueda representar.

Actualmente las nuevas tecnologías y los nuevos medios nos han permitido hacer un resguardo inmediato de la poesía oral e, incluso, se hacen grabaciones de audio o video ex profeso para la transmisión de la poesía.

Conocí al poeta Karloz Atl (Ciudad de México) en el contexto del Slam Poetry. Con mi pregunta de base, ¿cuál es la función de la poesía en la sociedad actual? poco a poco fui interesándome en el trabajo del joven Atl. Supe entonces que, además de poeta, dirige Poesía y trayecto, un colectivo que convoca distintas voces y conjuga varias disciplinas artísticas.Las actividades de Poesía y trayecto, según afirma el mismo Atl, recorren buena parte de la republica mexicana e, incluso, ya rebasan fronteras.


El trabajo de Karloz Atl resuelve en buena medida mi duda original sobre la poesía actual. Con el espectro geográfico que tiene Poesía y trayecto, nos enteramos de que Karloz es un viajero incansable que lleva la poesía en sus pasos. Creo que muchos poetas viajan con su palabra y la vierten en los oídos de sus escuchas. Atl da un paso más allá y se empapa y se compromete con el lugar que visita. Atl está interesado en las lenguas indígenas, en su recuperación, en su vida y en su cultura.

Una de las formas de presentar a Poesía y trayecto que pueden llamar más la atención es la de “intervención de espacios”. Y es que eso es lo que hace Karloz, intervenir espacios públicos. Es como si de pronto, en medio de la cotidianidad, el poeta te hiciera detenerte para escuchar lo que él toma de la misma realidad. Así, los temas más importantes para Atl son los que tienen que ver con los espacios públicos: la preservación de las lenguas indígenas, los grupos sociales en condiciones de marginalidad (como los niños en condiciones de calle), la convivencia entre personas en los mismos espacios públicos.

Al final, espero haber convencido al posible lector de que poesía, nuevas tecnologías y nuevos medios se conjugan para vivir y representar una sociedad actual, sin que esto implique una total ruptura con la tradición.


ANDRÉS GALINDO. Hispanista por la Universidad Autónoma de México. Autor de Veinte poemas de la furia (Endora, 2010) y La oficina del olvido (Ediciones y Punto, 2015). En 2011 conoce el formato Slam Poetry y, desde entonces ha participado en el mismo, bien como poeta o como espectador. Actualmente escribe cuentos fantásticos, minificciónes y es aficionado a la fotografía. Puedes ver más de su trabajo en http://misimposturas.blogspot.mx/p/blog-page.html o seguirlo en la cuenta de Twitter @andresrsgalindo


Fotografías tomadas de: elregional, domingouniversal, culturacolectiva y chopo.unam.mx. Las imágenes fueron modificadas para la revista BV. 
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POESÍA me perdí de cumplir años | Ángeles Dimas


dos de octubre del noventa y uno
tres cuarenta y cinco horas
Saltillo Coahuila
femenina
dos kilos ochocientos gramos
cincuenta y cuatro centímetros
día de los ángeles custodios

de ahí
el origen

del plural que evita el casi haber nacido sola
y soporta la compañía de un muerto que envuelve su mano

Ángeles
mamá intentaba lanzarte a un pozo
a una calle más lejana que su piel sudorosa
como tentáculos a través de su abdomen
hizo fluir tus cabellos
entre sus gritos
los sueños donde solías salvarme
ahuyentaban el dolor de la piel que se desgarra

en otras circunstancias
con esas piernas de carne péndula
te habrías echado a correr
y preguntarías si quiero jugar

sí quiero
y me atraparías
y me regalarías galletas
antes de leerme un cuento de los que escribes
te asomarías como yo por debajo de la cama
para llenarme los pies de cosquillas

pero en estas circunstancias
Ángeles
tan lejos de mamá
para mí no hay nada qué hacer


ÁNGELES DIMAS (Saltillo, Coahuila, 2 de octubre de 1991). Estudiante de la Facultad de Medicina Unidad Saltillo de la Universidad Autónoma de Coahuila. Ganadora del Premio de Poesía Joven “Manuel Múzquiz Blanco”. Ha publicado diversos textos en revistas digitales como El humo, Factum, Monolito, y Letrina; otros más en revistas impresas como RRapala, La Negra Plata y El reporte. Publicó en la 3a Colección de Anzuelos, editada por la Secretaría de Cultura del Estado de Coahuila. Es miembro del proyecto “La” de Tres en Suma Editorial. Ha formado parte de diversos talleres literarios desde el 2007, actualmente es parte del  Seminario Permanente de Formación Literaria “Francisco José Amparán”. Pueden encontrar publicaciones en su blog personal: www.polvoeslamordida.tumblr.com.


Fotografía tomada del blog En el corazón de la tormenta y modificada para revista BV.

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ACERCAMIENTOS Escribir desde lo roto. Hontanar, de Armando Salgado | Daniel Medina



Alguna vez José Ángel Valente, parafraseando a Machado, afirmó que la poesía es como un diamante: fría, pero fruto del fuego. En otra ocasión, otro país y otro tiempo Lezama Lima escribía: "Como en un incendio, / yo quería sacar los recuerdos de la noche". Justo en esas dos sentencias cabe Hontanar (Secretaria de Cultura de Michoacán, 2015), el más reciente libro de Armando Salgado (Uruapan, 1985), que obtuvo el Premio Estatal de Poesía “Carlos Eduardo Turón” 2015.

De construcción particular y amena, Hontanar es un libro escrito en el pasado e iluminado en el presente. Recoge las experiencias de una vida que ahora es juventud alejándose, los primeros amores y las visiones de quien recorre las calles descalzo, con los pies hundidos en la tierra y sus lecciones. El poeta decide hurgar sus cicatrices de infancia y plenitud latente, para beber la luz del propio cuerpo.

Conformado por 40 breves poemas –el primero de ellos un epígrafe encarnado al texto–, Salgado construye un edificio de sentimientos y experiencias fundamentales para el hombre, desde aquel que lee sus primeras líneas de amor hasta el que contempla la belleza como un testimonio lejano. Con poemas que alternan el valor aforístico y la precisión del que ha bebido oro, Hontanar expone los momentos no de uno, sino de todos los hombres de la tierra:

Aunque el mar
fuera un lugar distante
era posible
andar sobre él
con los ojos cerrados.
Ver a nuestra madre
jugar con el viento
era escribir
su nombre en la arena
y contemplarlo eternamente.

Las personas y situaciones plasmadas en los poemas son plenamente compatibles con el lector que, además de hacer un viaje introspectivo, disfruta la sencillez y ligereza de los versos suaves, de sonido bello, armónico. Justo ahí radica la efectividad del libro. Cada poema exige una relectura y, en el acto, propone un resultado nuevo, lleno de memorias ilimitadas. También hay que decir que prácticamente Hontanar es un poema solo, una sola cinta de video corriendo ante nuestros ojos de manera fluida y penetrante, capaz de poner a toda la familia en la página sintiendo cada fonema, cada partícula como uno de sus ecos y vivencias.

La cocina era ámbar
centro de la tierra.
Las tortillas crecían
entre cenizas y un fogón.
Un sorbo de café
llenaba el estómago.
La sal, el picante, la carne
eran piezas
de un mismo apetito.
El comal era sol
calentando mis manos.

Aquel que ha perdido al padre, lo perderá de nuevo; aquel que llore a los abuelos, los llorará de nuevo; aquel que vea la inmensidad de los muros y las flores, la verá de nuevo. Todo esto será un acto de purificación y sobre todo, un ejercicio de lo humano.

***
Hontanar es escribir desde lo roto, ver fluir el agua de los que ya no vuelven. Así, entonces, Armando Salgado propone un libro breve y contundente, adecuado a las exigencias de una época que corre cada vez más rápido y deja menos espacios al acto del recuerdo. Por último, este libro debe leerse frente a la lluvia (o bajo ella), al ritmo del corazón y el calor del ser humano –entendiendo esto como todos los seres que hemos hecho nuestros–.

Tomados de la mano
aceptábamos
la sabia imperfección
de la vida.


=
Daniel Medina (Mérida, Yucatán, 1996). Es egresado del Centro de Educación Artística “Ermilo Abreu Gómez” con especialidad en Literatura. Autor del libro de poesía Mímesis para Gusanos (Ediciones El Viaje / Letras de Pasto Verde, 2015) Poemas suyos aparecen en más de una docena de publicaciones, como Punto en Línea, Monolito, El Humo, Vagón de Ostras y Parteaguas; así como en las antologías 8° Carruaje de Pájaros (Editorial Transeúnte) y Poetas Latinoamericanos (Editorial Imaginante). Recibió el Premio Nacional de Poesía Joven “Jorge Lara” 2014 y el primer lugar en el Concurso de Poesía “100 Años de letras mexicanas”, otorgado por el INBA y los diferentes Centros de Educación Artística del país. Dirige la revista de poesía Bistró.

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CRÓNICA La masacre de Tlatelolco | Sergio Aguayo


A las 17:30 dio inicio el mitin 

Quienes estuvieron presentes coinciden en que había inquietud y tensión. El primer orador informó que se suspendía la marcha al Casco de Santo Tomás para “no exponer a los estudiantes a ser masacrados por los ‘goriloides’”.
     De acuerdo con el reporte del espía de Gobernación el líder estudiantil añadió que “no es de nuestra competencia lanzar a nuestro contingente contra el ejército, a sabiendas de que seremos vencidos; esto lo haremos cuando nos consideremos fuertemente organizados con el pueblo y entonces emprenderemos una marcha hacia Palacio Nacional”.
     En el centro de control del piso 15 de Relaciones Exteriores se encontraba Francisco Borrego Peña, funcionario de esa secretaría. Cuando lo entrevisté me confirmó la fama que lo precedía de tener una memoria privilegiada. Relató con enorme detalle el momento en que “uno de los hombres que veían al exterior con prismáticos informó a los que estaban en los teléfonos que estaban llegando los camiones del general [José Hernández] Toledo [comandante de paracaidistas]. Cuando uno de los que estaban en los teléfonos dijo ‘ahora’ otro se dirigió sin decir palabras a una bolsa y sacó una escopeta de cañón corto niquelado, que cargó con un cartucho; se acercó a la ventana, que en aquellos años todavía se podía abrir en su parte superior. La apuntó hacia arriba y al recibir una indicación de uno de los hombres al teléfono, apretó el gatillo y salió una luz de Bengala que estalló en lo alto, por la zona de las pirámides. Repitió esto tres o cuatro veces. No recuerdo cuál fue primero si el verde o el rojo, pero usó bengalas de esos dos colores”.
     La primera bengala cruzó el cielo a las 18:10 horas, momento preciso en el cual un agente de Gobernación informaba desde un departamento que daba a la plaza que “en este momento el ejército entra para dispersar a los asistentes”. Eran los Fusileros Paracaidistas, tropa de élite, encabezados por el general Hernández Toledo, quien “a través de un magnavoz, exhortó a los manifestantes a que se dispersaran”. Cuando decía esas palabras el general recibió una “descarga desde varios edificios, tocándole una bala” que le pegó en la espalda con trayectoria de arriba hacia abajo. Fue relevado en el mando pero ya se había generalizado la balacera y el caos. El desorden pudo haber sido provocado o accidental. Todo depende de cómo se interpreten las órdenes tan diferentes que mandaron las luces de Bengala.
     El batallón Olimpia fue sorprendido por los impactos de las balas golpeando los muros. Gritaban desesperados “¡Batallón Olimpia!, ¡No disparen!” Luis González de Alba se encontraba en ese lugar y me relata que “arrastrándose con los codos, comenzaron a reunirse en grupos tirados en el suelo y se pusieron de acuerdo para gritar al unísono con la esperanza de que los alcanzara a oír algún mando del Ejército regular. Contaban: uno, dos, tres […] Y gritaban. No los oyó nadie”. Disparaban sus armas hacia donde salían los flamazos de un enemigo que parecía estar en todos lados, mientras protegían a los detenidos.
     La multitud huía despavorida. Iban y venían, hacían remolinos de desesperación; algunos caían, otros se levantaban o permanecían inmóviles por el terror o porque se les había esfumado la vida. En menos de dos minutos la plancha fue desocupada por la multitud porque, si se recuerda, había una orden: el “desalojo de los estudiantes tenía que hacerse por medio de un movimiento envolvente que les dejara una salida”. La multitud escapó por los huecos dejados por los militares.


Según el parte enviado por el comandante de la Operación Galeana, general Crisóforo Mazón Pineda, “el fuego obligó a las tropas a cubrirse” y por su “intensidad” sus tropas tuvieron que permanecer al “abrigo del puente [que está sobre San Juan de Letrán], ya que en ese momento no era posible cambiar de ubicación”. Los francotiradores estaban bien entrenados, según Mazón, “era bastante difícil localizar a los tiradores apostados en las ventanas y azoteas de los edificios, debido a que aparentemente cambiaban frecuentemente de emplazamiento”.
     Por razones que yacen en el trastero de los enigmas, los granaderos ubicados en la azotea de la Secretaría de Relaciones Exteriores empezaron a disparar. Algunos de los que estaban abajo respondieron barriendo los pisos altos de la Secretaría; destrozaron 14 ventanales e hirieron a un empleado en el piso 17. En la sede de la diplomacia mexicana todavía quedaron, muchos años después, algunos de los orificios que hicieron las balas en las placas de acero.
     Eran todos contra todos. Desde los helicópteros tiraban contra los que se encontraban en las azoteas o edificios. Los agentes de la Judicial del Distrito Federal también echaban bala y un vecino se tomó el tiempo para disparar con toda tranquilidad contra los soldados que estaban pecho a tierra en la plancha de la plaza. Aunque el Consejo Nacional de Huelga nunca aprobó la utilización de armas, hay evidencia de que una veintena de estudiantes portaban armas de bajo calibre.
     De acuerdo con el parte elaborado por el general Mazón “el (primer) tiroteo se prolongó por espacio de 90 minutos”. Otra refriega empezó a las 23:00 y duró aproximadamente 30 minutos. En las dos horas de fuego cruzado, policías y soldados se mataron o hirieron entre sí. Uno de los grandes misterios sigue siendo la cantidad de efectivos gubernamentales que perdieron la vida. Es un hecho relevante que discutiré. En algún momento de la primera hora y media de combate el general García Barragán se enteró de que sus hombres habían caído en una emboscada. En una parte de sus textos dice que “surgieron francotiradores de la población civil que acribillaron al Ejército y a los manifestantes. A esos se sumaron oficiales del Estado Mayor Presidencial”. A los civiles sólo los mencionó una vez por lo que sigue siendo una pista inexplorada. Tal vez nunca existieron, pero a lo mejor sí hubo otros francotiradores.
     García Barragán tenía bien claro que la principal responsabilidad la tuvieron los “terroristas” que identifica como “diez oficiales armados” que el “general Luis Gutiérrez Oropeza mandó apostar, en los diferentes edificios que daban a la Plaza de las Tres Culturas […] con órdenes de disparar sobre la multitud ahí reunida. Todos pudieron salirse de sus escondites, menos un teniente que fue hecho prisionero por el Gral. Mazón Pineda”. Gutiérrez Oropeza lo confirmó cuando habló con él por teléfono para decirle: “Mi general, de orden superior envié 10 oficiales del [Estado Mayor Presidencial] armados […] para apoyar la acción del Ejército contra los estudiantes revoltosos”.
     Al terminar la batalla, la Procuraduría General de la República informó haber decomisado 1,081 bombas incendiarias, “tres subametralladoras, 15 rifles, 4 escopetas, 4 carabinas, 41 revólveres, 9 pistolas escuadras, 77 cajas de cartucho de diversos calibres” y otros utensilios militares. En las fotografías de ese armamento se observa que los 15 rifles contaban con la mira telescópica que distingue a los francotiradores. Tal vez no fueron diez sino quince francotiradores.
     Hay otros vacíos importantes sobre eventos puntuales de ese día. Abundo en uno de los más relevantes. ¿Por qué ordenaron el presidente o Echeverría una filmación tan meticulosa del evento? Frases sueltas me hacen suponer que Díaz Ordaz y Gutiérrez Oropeza planearon la muerte de unos cuantos y las imágenes servirían para demostrar que el movimiento cívico-juvenil había atacado al ejército. Sin embargo, dada la complejidad del operativo y la cantidad de unidades y corporaciones con órdenes contradictorias, la situación se salió de control. Tal vez por ello destruyeron las filmaciones que quizá tenían pensadas para justificarse ante la opinión pública internacional.
     Sea como fuese, la evidencia es incontrovertible. La mayor parte de los francotiradores que desencadenaron la bacanal de violencia eran oficiales del Estado Mayor, enviados por el general Gutiérrez Oropeza por órdenes del presidente de la República.


Después de la batalla

Aquella noche llovió de manera intermitente mientras el fuego consumía secciones del edificio Chihuahua de donde manaron arroyos artificiales que nacieron de tuberías destrozadas por las balas.
     En ese ambiente fantasmagórico inició la evacuación de los miles de detenidos, el traslado de los líderes al Campo Militar Número 1 y llegaron los equipos encargados de recoger los cadáveres y llevarse a los heridos. A las siete de la mañana del 3 de octubre se presentaron las brigadas de limpia del Departamento del Distrito Federal que lavaron, cepillaron, recogieron una gran cantidad de zapatos, agujetas y cinturones, mientras ordenaban una Plaza de las Tres Culturas utilizada en los sacrificios rituales hechos para honrar al Señor Presidente. Mientras eso pasaba en Tlatelolco, en otros lados empezaba la batalla por imponer un relato de lo sucedido, tema que trataré en los siguientes capítulos.
     La tarde del 2 de octubre, el movimiento cívico-estudiantil mostró al mundo su expresión más pacífica, civilizada y mesurada mientras el régimen se quitó la máscara para exhibir a un gobierno despiadado, capaz de asesinar a sangre fría a opositores desarmados. Y lo hizo, paradójicamente, diez días antes de la mayor celebración universal de la paz y la concordia: los Juegos Olímpicos.


Sobre la inclusión de este fragmento y las imágenes: 
Fragmento tomado del libro De Tlatelolco a Ayotzinapa (Editorial Ink, 2015) de Sergio Aguayo Quezada. Bitácora de vuelos quiere mostrar una voz imprescindible en el estudio y análisis de lo ocurrido el 2 de octubre de 1968 y, por supuesto, su repercusión en nuestra historia actual. De ahí, que incluyamos en nuestras páginas este fragmento, correspondiente a las páginas 158 a 166, apoyando de esta manera la difusión de la obra. Se eliminaron los números de citas, por ello, suplicamos al lector y estudioso, acudir a la fuente original para hacer uso debido del material de consulta.

Título: De Tlatelolco a Ayotzinapa
Autor: Sergio Aguayo Quezada
Idioma: Español
Editorial: Ink
Categoría: Ensayo

Imágenes tomadas de las páginas: 162, 164, 170.

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NOTICIAS Encuentro Internacional de #Editorialescartoneras


“Santiago otra vez una Ciudad Acartonada” ven al III Encuentro de Editoriales Cartoneras

Este 2, 3 y 4 de octubre una vez más la Biblioteca de Santiago toma las banderas de las más importantes editoriales cartoneras de Chile y Latinoamérica con este importante evento de autogestión y de fomento escritor y lector. Ponencias, mesas de conversación, lanzamientos, feria de libros, talleres y más de 30 exponentes que promueven este arte e industria a pulso y llena de creatividad. Un imperdible que en su tercera edición confirma su auge y misión con la edición independiente y el reciclaje.

El cartón es un material único. Barato, práctico, sirve para embalar o envasar y está hecho de varias capas de papel superpuestas que lo hacen resistente y firme. Y cuando se recicla, puede construir mundos, realidades y transportarnos a la literatura y el arte, todo gracias a las editoriales cartoneras, que desde la confección y reutilización le dan otro fin a este material, transformándolo en libros y textos. Por eso es importante conocer este tipo de iniciativas y proyectos, y el III Encuentro de Editoriales Cartoneras “Santiago otra vez una Ciudad Acartonada” de la Biblioteca de Santiago es la instancia para hacerlo. Un evento familiar, que al igual como las capas del cartón, se ha hecho más fuerte e importante al ir sumando versiones cada año, aconteciendo este 2, 3 y 4 de octubre este 2015.

Este encuentro busca valorar la autogestión, el reciclaje, la edición independiente y la creatividad y para esta edición nuevamente contará con ponencias, mesas de conversación, lanzamientos de libros, ferias, talleres, más de 30 exponente de Chile y Latinoamérica,  y otras sorpresas. Cabe mencionar que las editoriales cartoneras empezaron en Argentina luego de la crisis económica de inicios del 2000, donde diversos autores tuvieron que tomar lápices, tijeras y cartón para poder publicar sus propias obras en tiempos difíciles, dando un mayor valor a los materiales que otros reciclaban para subsistir.

Así este viernes 2 de octubre los fuegos e abren desde las 18:00 hrs. en la Terraza de Literatura de la Biblioteca, con una bienvenida institucional y la charla “Editoriales Cartoneras, desde su historia y proyección” a cargo de Paloma Celis Carbajal (Bibliógrafa de la Universidad de Wisconsin-Madison. EE.UU) y Diego Mora (Teaching Assistant & PhD. Student Department of Romance Languages & Literatures, University of Cincinnati. EE.UU.), con la presencia de Olga Sotomayor (Editorial Olga Cartonera) como moderadora. Para el sábado 3 de octubre, desde las 11:00 hrs. habrá actividades como Lanzamiento de “Pasquín N°4” (Editorial Opalina Cartonera), la feria de exposición de libros, el Taller de Creación Cartonera a cargo de Editorial Vieja Sapa Cartonera, el lanzamiento de los poemarios de Editorial La Joyita Cartonera “Paralelo 33” y “Heroínas” de Flavia Krauss (Brasil) y Eliza Adonis (Chile), respectivamente; la presentación del libro “Mitos de bolsillo: Huascas de Huarochirí. Tradiciones orales del antiguo Perú” por Amaru Cartonera y Círculo de Ciclistas Protector de las Huascas; la primera mesa “Editoriales Cartoneras y Reinserción Social” con integrantes de Canita Cartonera (Chile) y Editorial 4NOMBRES Cartonera (Bolivia) y el lanzamiento de “Nna Jani Jiukaspati: muestra de poesía desde el sur. Antología de poetas de Andina generaciones 80 y 90´s” con la participación de Amaru Cartonera (Perú), Dadaif Cartonera (Ecuador), Yerba Mala Cartonera (Bolivia), Isidora Cartonera (Chile) y Alma de Goma Ediciones (Argentina)

Y para el domingo 4 de octubre la programación consta desde las 11:00 hrs. con la presentación del libro “Y.9K: antología de ciencia ficción latinoamericana”, el  Taller Infantil de Kamishibai Cartonero, la segunda mesa cartonera “Experiencias cartoneras” con Analía Braga-Luis Rossi de Editora Cartonera Amarillo, Rojo y Azul (Argentina), El “Cirujeo: Una hipótesis sobre la multiplicación de las cartoneras” de  Flavia Krauss, (Brasil)  y  “El estigma de las editoriales cartoneras en la sociedad” de Fa Cartonera (México) y Vento Norte (Brasil). Desde las 15:00 hrs. estará la presentación del libro "Palabra en Exilio" del poeta Peruano Franco Osorio de la Editorial La Rueda Cartonera; luego continúa con la mesa “Proyecciones en torno a la sustentabilidad del proyecto editorial cartonero chileno” con la participación de Leticia Sánchez (Juanita Cartonera), César Antonioletti (La Vieja Sapa Cartonera) e Ignacio Cuevas (Isidora Cartonera). Y finalmente el evento cierra con las presentaciones de los textos “Antología: Perra Bien Perra” de Demian Guzmán, Felipe Mayorga y Williams Viveros (Editorial La Fonola Cartonera) y el “Manifiesto Horrorista y otros textos” de Claudia Rodríguez.

III Encuentro de Editoriales Cartoneras del 2 al 4 de octubre en la Biblioteca de Santiago. Avda. Matucana 151 (metro Quinta Normal, estacionamientos disponibles). Entrada Liberada.
Programa en:
www.bibliotecadesantiago.cl
www.encuentroeditorialescartoneras.blogspot.com


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