ESCAFANDRA Era una noche oscura y tenebrosa... | Blanca Vázquez


A veces te acuestas en tu cama en la noche, y no tienes absolutamente nada de qué angustiarte. Eso siempre me ha angustiado
Charlie Brown

No soy yo, lo sé, es el todo, todo está convulsionado. Ataques terroristas en varias partes del mundo, declaraciones a favor y en contra. No soy yo, no he ido a Europa ni a Asia. Algo anda mal, me asomo a la ventana y me gustan los cerros verdes pero hay un olor fétido, de podredumbre cada vez que uno de esos que gobierna dice una estupidez. No soy yo, lo sé, sí acepto que estoy un tanto loca, sino no creería que todavía pueda hacerse algo. Desapariciones aquí y allá, protestas, marchas, conflictos internos en universidades y gobiernos. Me duele el cuerpo, pero sé que no soy yo, somos todos. Salgo y camino un rato. Veo a los otros y me veo a mi misma. Solos en colectividad, abandonados y temerosos con sonrisas amplias y ropas de fast fashion.

Creo que mi cuerpo se ha convertido en el depositario de mi memoria, me duele, pero ando. Alguien atrapa un Pokémon y está feliz, varios a su alrededor le aplauden y miran su jaula softweriana, hazaña apoteósica en un espacio donde no atrapamos casi nada que nos haga felices. Me veo y estoy llena de cosas, de momentos adheridos a mi piel y pienso que no soy yo, no estoy sola en esto. Doblo la esquina y puedo ver que otros pies se mueven acelerados como los míos, es como si quisiéramos llegar al final para que todo esto se hundiera en lo más profundo del sueño o en el mejor de los casos entrar en ese espacio del que no regresa nadie. De pronto, en mis ojos está mi propia imagen de niña corriendo hacia la puerta en la mañana del domingo para sacar la tira cómica del periódico y Pum! Charlie Brown [1] se mete en mis pupilas y leo “… ¿Qué puedo hacer para que mi vida no vaya tan rápido? Luego una voz me responde: Intenta desacelerar en las esquinas'”. Me detengo.

¿Por qué si me duele tanto no grito? ¿Por qué siento que no soy yo sino todos? Levanto la mirada y creo que somos cables de luz y telefonía enredados en todas direcciones: Vidas, deseos, tristezas, recuerdos, anhelos… las piernas duelen como si les clavaran alfileres y mi celular vibra para que pueda leer un mensaje: una persona amarró a un perro y lo aventó a un acantilado, Lindsay Lohan pelea con su novio, atrapan a narcotraficante, hallan en Guerrero a estadounidense desaparecida, rapero se dispara y sube video a Facebook… la economía del país ha repuntado. Siento que estoy habitada por otros que entran en mis poros y lastiman.

         "El perro se volvió de vidrio, el mismo ladrido del perro se
         volvió transparente, quebradizo, duro, frágil, cristálico, largo
         como un tallo de sal, y sin sonido alguno.
         ¿Se imaginan un ladrido sin sonido?
         ¿Se imaginan un aullido largo, denso, de vidrio mudo, de un
         pobre perro vuelto estatua transparente?
         El aullido sólido del perro no aguantó su peso mineral,
         la exageración de su largura, cayó al piso y estalló en mil pedazos".

Rafael Courtoisie [2]

"Era una noche oscura y tenebrosa..."[3] sabía que no era yo, pero tal vez este yo estuviera irrumpiendo en otros como ellos conmigo. Las prisas, los diálogos con palabras cortas, funestas, los ceños fruncidos, las muecas, las miradas prejuiciosas y las esperanzas en el cemento hacían pensar que todos queríamos cambiar esto, no era yo, sino todos, quizá con el ánimo de dejar de escapar de nosotros mismos. Mi cuerpo ya no dolía, me dolía el del otro, el que andaba a mi lado, el que tropezaba conmigo al cruzar la calle. “Aquí el cuerpo y el lenguaje funcionan como simulacros en los que el deseo colectivo se encuentra con la muerte colectiva.” [4]


         “Al callar se dicen muchas cosas.
         Al hablar se borran las palabras”. [5]


No soy yo, lo sé. Entro a casa y busco algo a qué asirme, una mantita, un libro, un olor, una voz, una nimiedad… algo que me haga seguir lidiando con el caos y tratar de seguir en el mundo. Mi mundo. Lo sé, yo no soy… sino en todos.

Para leer:
1. Charles M. Shulz . (2004). El gran libro de Charlie Brown. Buenos Aires: El Aleph.
2. Rafael Courtoisie. (2016). La balada de la Mudita. México. Conectivo la Tarántula Dormida.
3. Slavoj Zizek. (2009). Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales. Buenos Aires: Paidós.


[1] Charlie Brown es el personaje principal de las tiras cómicas Peanuts y su creador fue Charles Schulz.
[2] Fragmento del poema Muerte de un perro y agonía de su ladrido de Rafael Courtoisie.
[3] Frase con la que iniciaba Snoopy en todos sus intentos de ser escritor en la tira de Peanuts.
[4] Veena Das. (2016). Violencia, cuerpo y lenguaje.. México: FCE. p.71
[5] Fragmento del poema XXXVIII Pensamiento, Palabra, obra y omisión de Rafael Courtoisie.


BLANCA VÁZQUEZ nació en el Distrito Federal, en 1973. Su vida ha transcurrido en el estado suriano de Guerrero. Estudió Literatura Hispanoamericana y es maestra en Estudios Socioterritoriales y doctorante de Literatura. Ha publicado Los letargos de Artume (La Tarántula Dormida); Ojos de lechuza (Rojo Siena) y El corazón en la mano (Editorial Fridaura). Imparte clases en la Universidad Autónoma de Guerrero. Email: itasavi1@hotmail.com

Ilustración | Adara Sánchez Anguiano

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1 comentarios :

Tulis comentarios
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31 de julio de 2016, 14:35

Etrañable Blanca,

Su texto es conmovedor y asidero de momentos también míos. Muchas gracias.

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