POESÍA Cicatrizada por el diente de un mamífero | Patricia Úbeda


POR QUÉ ANTES LA NÁUSEA Y DESPUÉS EL LLANTO

y qué hacer
entonces
con la náusea.
Irati Iturritza Errea 


Por qué costura y no entraña y no bisturí y no cesárea.

Escribo donde las células dicen lo siento. Escribo donde la herida no ladra. Escribo donde la placenta no es miedo no es caída no es polvo. Escribo donde la semántica es un corazón que llora como un cachorro recién nacido.

Escribo donde las manos tocan lo que se puede memorizar.
Escribo donde el vértigo no me alcance.
Escribo donde el agua no es temblor no es poso no es lejanía.
Escribo donde he sido cicatrizada por el diente de un mamífero
que no sueña que no intimida que no es montaña ni desembocadura.

Por qué hay duda y no vacío y no cráneo y no murmullo.
Por qué lejía y no incendio y no navaja y no consuelo.
Por qué escribir el verso y no arañar al hijo y no ensordecerme y no desnudar el movimiento de la sangre.

Pronuncio hambre en vez de vientre quemadura o mandíbula
pronuncio la metáfora que no me hizo niña ni calostro
y pronuncio la ternura que no me hizo óvulo ni luciérnaga.



CABALLITO, ESTO NO ES UN POEMA NO ES UN EPITAFIO NO ES UNA TUMBA DONDE PUEDAS RESPIRAR COMO LAS FLORES

Dicen que murió un caballo.
Blanca Andreu

y mi amor que no es un caballo ni una quemadura,
Federico García Lorca 

Caballito, no quiero que agonices sobre la nieve incinerada de amapolas.
Caballito, no quiero que los parásitos de agua se aniden en tus pestañas de hierro.
Espero que la luna no raje tu vientre de leche y alondras.
Caballito, no quiero que me veas llorar, tengo los ojos infectados
de sangre, de hormigas y martillos que golpean tu vientre encendido de nubes.
Caballito, las polillas que salen de mi cuarto van a memorizar tu nombre
y la lluvia va a dibujar tus dientes en mi garganta.
Caballito, no serás una quemadura de hielo en mis mejillas
no serás una quemadura de leche
en el pico de una gallina enferma de insomnio.
Caballito, los niños mañana vendrán a traerte flores, aquellas que solías
comer cuando eras la desembocadura de mi nacimiento.


Estos poemas pertenecen al libro de poemas La casa de las luciérnagas con el que obtuvo este año el I Premio Valparaíso de Poesía ex aequo con Andrea Valbuena.


PATRICIA ÚBEDA (Almería, 1993). Graduada en Filología Hispánica en la Universidad de Almería. Titulada en el Máster en Estudios Literarios y Teatrales en la Universidad de Granada. Este año he obtenido el I Premio Valparaíso de Poesía ex aequo con Andrea Valbuena con el libro de La casa de las luciérnagas. Su blog: mistragediasenlacocina.blogspot.com.es

Ilustración | Gabriela Mensaque 

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MINIFICCIÓN Invisibles y precarios hilos | Edmundo Valadés


¿POR QUÉ?

En el sueño, fascinado por la pesadilla, me vi alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen.
     Un instante, el único instante que podría cambiar mi designio y con él mi destino y el de otro ser, mi libertad y su muerte, su vida o mi esclavitud, la pesadilla se frustró y estuve despierto.
     Al verme alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen, comprendí que no era un sueño volver a decidir entre su vida o mi libertad, entre su muerte y mi esclavitud.
     Cerré los ojos y asesté el golpe.
     ¿Soy preso por mi crimen o víctima de un sueño?


FIN

De pronto, como predestinado por una fuerza invisible, el carro respondió a otra intención, enfilado hacia imprevisible destino, sin que mis inútiles esfuerzos lograran desviar la dirección para volver al rumbo que me había propuesto.
     Caminamos así, en la noche y el misterio, en el horror y la fatalidad, sin que yo pudiera hacer nada para oponerme.
     El otro ser paró el motor, allí en un sitio desolado. Alguien que no estaba antes, me apuntó desde el asiento posterior con el frío implacable de un arma.
     Y su voz definitiva, me sentenció:
     —¡Prepárate al fin de este cuento!


LA MARIONETA

El marionetista, ebrio, se tambalea mal sostenido por invisibles y precarios hilos. Sus ojos, en agonía alucinada, no atinan la esperanza de un soporte. Empujado o atraído por un caos de círculos y esguinces, trastabilla sobre el desorden de un camerino, eslabona angustias de inestabilidad, oscila hacia el vértigo de una inevitable caída. Y en última y frustrada resistencia, se despeña al fin como muñeco absurdo.
     La marioneta –un payaso cuyo rostro de madera asoma, tras el guiño sonriente, una nostalgia infinita- ha observado el drama de quien le da transitoria y ajena locomoción. Sus ojos parecen concebir lágrimas concretas, incapaz de ceder al marionetista la trama de los hilos con los cuales él adquiere movimiento.


EDMUNDO VALADÉS (22 de febrero de 1915, Guaymas, Sonora - 30 de noviembre de 1994, Ciudad de México). Cuentista, periodista, editor e intelectual mexicano. En 1939 fundó la revista El Cuento, de la que fue director hasta su muerte y que rebasó los 110 números. En ella, Valadés se dedicó a difundir cuentos y cuentistas poco conocidos, a través de una búsqueda de nuevos talentos y de traducciones de clásicos en otras lenguas que muchas veces realizaba él mismo. La revista se convirtió en una de las más difundidas y buscadas publicaciones periódicas literarias de la época

Ilustración | Pinterest

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ESCAFANDRA Mi habitación propia | Blanca Vázquez


La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.
José Martí

El despertador suena 6:00 a.m. Empieza el día, y con él, diversos cuestionamientos llegan a mi mente. Enciendo la radio para escuchar el noticiario. Un café, quizá unas galletas y un poco de fruta, reviso las páginas electrónicas de los periódicos y me dispongo a tomar un baño, me arreglo y salgo de casa lo más pronto posible para llegar puntual a mi clase. En el servicio público observo los rostros, la mayoría son mujeres que llevan a sus hijos a sus escuelas y luego parten a sus trabajos, cargan con dos mochilas, un bolso y una bolsa lonchera para traer comida para toda su jornada. Otras más, estudiantes, con mochilas y celulares en mano. Por un momento imagino sus historias, me pregunto qué es lo que anhelan, si están enamoradas, si tienen deudas o si acaso saben quién son, me pregunto si ellas me miran, si no soy invisible, si existo.

En México (como en el mundo) las mujeres han luchado por la equidad e igualdad en derechos, la mayoría se espanta cuando alguien se asume feminista y cuestiona desde el discurso sexista hasta el acoso callejero. Esas mujeres que van acompañando mis trayectos durante el día, que suben y bajan del transporte, que caminan a mi lado en las aceras, que compran comida, que toman café con su pareja o leen libros, juegan futbol o van a casa a continuar otras labores no están seguras. Yo no vivo segura. Nadie en este país lo está y es deplorable. El Estado y sus instituciones sólo velan por intereses concretos, su enriquecimiento y su constante concentración del poder. Marie Curie creía que uno debía preocuparse tanto por la vida, ella vivió en otro contexto, me pregunto si hoy pensaría igual, cuando una ola de feminicidios no reconocidos por las autoridades naturalizan una violencia hacia las mujeres sólo por el hecho de ser mujeres y siempre concluyen que son casos de homicidio por muertes pasionales o involucradas en el crimen organizado.

“En los términos prácticos del Modelo de Protocolo feminicidio se entiende como: la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión"[1]. Mi profesor Jaime de sexto año de primaria me decía: "Recuerda siempre que eres absolutamente única. Justo como todos los demás". Tiempo después supe que esa era una frase de la antropóloga Margaret Mead. Y la fui haciendo mía, tan mía pero no del todo introyectada. Tuvieron que pasar los años para que yo me asumiera feminista y por ende en comunidad con las problemáticas humanas.

Hoy es día del Médico y la medicina en este México rojo puede decirse que está de luto por el asesinato de la Dra. Adela Rivas Obé. La fiscalía maneja dos líneas de investigación y entre ellas el crimen pasional. Hay una constante indiferencia que visibiliza la poca importancia que se tiene de la perspectiva de género y de la gravedad de los feminicidios a lo largo y ancho del territorio. Basta ya de una educación para la mujer que no puede llamarse como tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión como en algún momento expresó Emilia Pardo Bazán. ¿Qué se necesita para que los otros y las otras nos vean?

Vuelvo a casa llena de proyectos, de ideas, de anhelos, de charlas compartidas… vuelvo a casa y me duele imaginar qué pasó por la mente de Rivas Obé en sus últimos instantes, a quién miraron sus ojos, cuándo su corazón se detuvo… sé que uno no nace mujer, sino que se va haciendo mujer. Busco mi habitación propia y me duelo y me duelen ellas porque queremos ser vistas, escuchadas y respetadas; somos seres vivos en este conflictivo planeta.


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[1] http://fundacionjusticia.org/que-es-un-feminicidio

Para leer:

1. Virginia Woolf. (1986). Una habitación propia. España: Seix Barral
2. Nuria Varela (2005). Feminismo para principiantes. Argentina: Ediciones B
3. Simone de Beauvoir. (199). El segundo sexo. Buenos Aires: Sudamericana
4. Gioconda Belli. (2010). El infinito en la palma de la mano. España: Seix Barral

Itasavi1@hotmail.com

Ilustración | Isem Garcia Massana

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ACERCAMIENTOS Crónica de un poliedro. Sobre Los juegos y El gran solitario de Palacio | Jorge Jaramillo Villarruel


La extensa obra de René Avilés Fabila puede dividirse en tres grandes temas principales: el relato fantástico, el relato amoroso y la crítica política, aparte de su producción como periodista y sus libros de memorias. Estos tres géneros se encuentran y desencuentran constantemente, siendo difícil separar sus obras por su pertenencia a uno u otro de ellos. En esta oportunidad me interesa tratar el tema político, específicamente quiero hablar de dos novelas que abordan el tema desde perspectivas distintas: Los juegos y El gran solitario de Palacio.

Los juegos se publicó en 1967, y es un retrato satírico, es decir fiel a la realidad nacional, del panorama cultural y político de México en esos años previos a la matanza de estudiantes del 68. Es un paisaje esperanzador, pese a la decadencia social. Los jóvenes se reúnen alrededor de figuras políticas icónicas, como el Che Guevara y Fidel Castro, y tienen fe en la inminente llegada de un futuro mejor, un México de izquierda, una patria más libre.

En ese ambiente, la creación estética original se vuelve natural, los jóvenes crean obras contestatarias que pueden cambiar el destino de las letras, la alegría se respira en cada esquina, en cada rincón. Esto queda bien asentado en el párrafo inicial de la novela, donde un grupo de jóvenes se reúne prácticamente todos los días a jugar un juego inventado por ellos, al que han dado el nombre de “Párrafos Literarios”, que consiste en descubrir juntos la ficha bibliográfica de un libro, comenzando por la cita textual de algún párrafo de la obra, al que los demás jugadores van añadiendo datos, como el título, el nombre del autor, el año de edición, sus traductores, etcétera. Obviamente se trata de un juego elitista, al que sólo podían acudir (si esperaban tener un buen puntaje), personas con un bagaje cultural amplio. En otras palabras, esa felicidad, esa esperanza era una farsa, un simulacro, un juego para pasar el tiempo lejos de la fea realidad, ésa donde la pobreza abunda, los campesinos son asesinados, el gobierno restringe a los ciudadanos, los estudiantes son criminalizados por su activismo, las huelgas son reprimidas con violencia, en fin. El fantasma de Rubén Jaramillo sobrevuela estas páginas, a veces graciosas, a veces melancólicas, recordándonos que debajo de la chapa de oro, todo es más oscuro de lo que nos gusta suponer.

Tal era el panorama cultural de la nación, de algo tal vez libre y honesto, el sueño de la Revolución, que se iba convirtiendo en otra cosa, algo sólo para unos pocos, una comunidad excluyente, cuyos miembros decidían quién entraba y quién quedaba marginado, no sólo al grupo de “Párrafos Literarios”, sino a la vida cultural, política y económica del país. Y no ya a la ficticia, sino a la verdadera, a la que inspira esta obra. Digamos que Los juegos habla de ese aire de esperanza que se respiraba entonces, pero al mismo tiempo del tufillo a podrido que se podía percibir por lo bajo: “Nadie se aburría (…) Sin embargo, el divertimento empezó a corromperse (igual que todo en este país)”.

No es una exageración ni tampoco un despropósito afirmar que Los juegos es una reproducción fiel de la realidad de un país donde es imposible separar la cultura de la política, donde los gobernantes son autoritarios y asesinos, y el ejército, su mejor ficha; en un mundo así, los intelectuales veleidosos, de pseudoizquierda, de izquierda oficial, trabajan mano a mano con el gobierno, difundiendo la verdad oficial a cambio de prebendas (empleo bien retribuido y de poco trabajo, dice el diccionario María Moliner) y oropeles.

En un mundo así, los artistas no alineados (no alienados), se ven obligados a la clandestinidad, a sacar sus libros en ediciones de autor, a distribuirlos entre los cuates y camaradas; cuando tratan de introducirse al sistema cultural, con miras a mejores ediciones, a una mayor distribución de sus obras, a llegar a sus lectores más allá de sus fronteras personales, son humillados, se les prohíbe el acceso, y peor aún si sus obras son libres y, por lo tanto, opuestas al credo del régimen, subversivas, pues pueden terminar en la cárcel o exiliados. La única diferencia notable entre Los juegos y la vida real, es que ésta es mucho más sombría y nadie se ríe.

Uno diría que medio siglo después las cosas habrían cambiado. Uno diría eso si fuera un ingenuo. Antes bien, han empeorado. No hay programa cultural, sólo una simulación cínica dedicada a repartir riquezas entre “las cabezas bien pensantes”, como les llamaría Elena Garro, o sea los intelectuales oficiales. La población es cada vez más inculta, no existe un amor por los libros ni las obras de arte. Tal parece que fuera más razonable admirar a un futbolista sin cerebro o a una cantante sin ropa, que a un escritor o un pintor.

En 1967, año cuando se publica Los juegos, los diversos movimientos sociales, campesinos, estudiantiles, se alistan para enfrentarse al insostenible autoritarismo del PRI, representado por el injusto reparto de la riqueza económica y cultural. Los juegos, así, allana el camino para El gran solitario de Palacio, donde la esperanza, ese sueño utópico que parecía realizable, ya no tienen cabida. Todo va cuesta abajo. Si Los juegos era una divertida sátira, El gran solitario de Palacio es un retrato deprimente, un chiste de humor negro donde todos mueren.

En esta obra de 1971, René Avilés Fabila ya no trata de reproducir fielmente la realidad, ahora la inventa, porque como dice J.G. Ballard en el prólogo de Crash!: “la ficción está ahí, el trabajo del novelista es inventar la realidad”. Lo que quiere decir que no hace falta retratar la realidad con exactitud en una novela, trabajo por demás inacabable, sino que lo que cuenta, lo que tiene valor es describir el pensar y sentir de las personas involucradas en esa realidad. El gran solitario de Palacio no describe lo que es, sino lo que puede ser o pudo haber sido. No quiere decir esto que no se apegue con rigor a la realidad social, por supuesto que lo hace, mostrando el oficio no sólo de literato sino de periodista de nuestro autor, sólo que él no trascribe hechos verídicos como si fuera un trabajo periodístico ortodoxo (aunque también entra la cuestión de si el periodismo puede hacerlo, o es mayormente invención), la novela no funciona así, pero no por ello el discurso literario es menos válido.

Para ejemplificar esto, veamos de cerca al protagonista de esta escalofriante novela: es un hombre solitario en la inmensidad de su palacio, que trabaja como presidente, y al que llaman el Caudillo; se trata de un ser que cada seis años sufre una mutación, cambia de rostro, de nombre, de fisonomía, pero que sigue siendo el mismo, el jefe, el rey que gobierna este país desde las torres de marfil de su partido, el PRT, Partido de la Revolución Triunfante, que al igual que el PRI de Los juegos, hacia 1968 llevaba cinco décadas en el poder. Al igual que el presidente de carne y hueso, el Caudillo tenía rostro de simio, escasa cultura y una cabellera que era una fuente inagotable de caspa.

El gran solitario de Palacio es una alegoría, es decir una representación simbólica cuyo sentido auténtico es evidente y unívoco, quien la lea no tendrá duda de que el relato que se nos presenta es un testimonio veraz de la vida en México en 1968, alrededor de un momento que nadie olvida: La matanza de estudiantes en Tlatelolco, el día 2 de octubre, por orden, ¿quién se atreverá a negarlo?, del entonces presidente, el infame Gustavo Díaz Ordaz, responsable principal de estos hechos, pero no el único, pues también son responsables los medios oficiales de la época, el ejército, la policía, los intelectuales alineados y todos aquellos fieles que no hicieron nada, que ni siquiera denunciaron, que se quedaron callados y obedientes, llenando de aplausos las plazas públicas adonde el simio-presidente acudía a oficiar sus sermones, afirmando que todo está bien, hermanos, podemos irnos en paz.

Para dar cuenta de este momento histórico, cuando campesinos y estudiantes son asesinados a manos de su propio gobierno por sus actividades que intentaban “sacar al pueblo de su ancestral enajenación”, los medios convencionales no son suficientes. Los periódicos, los noticieros televisivos, la novela, la música de protesta, la poesía no son suficientes. Había que inventar nuevas fórmulas, y eso justamente es lo que hace René Avilés Fabila en ambos libros, fórmulas novedosas, ad hoc, para hablar del tema que le interesaba retratar: el de las mafias. La cultural, en Los juegos, y la otra, la que es aún peor, la mafia del poder político, en El gran solitario de Palacio.

Aunque se trate de fórmulas ad hoc, no debe entenderse por ello que son obras improvisadas o ingenuas. Son novelas iconoclastas, de esa clase pocas veces vista en un país donde para salirse de la norma los intelectuales acostumbran pedirle permiso a sus patrones, donde pocos se aventuran a hacer lo que su voz personal les dicta, por temor al rechazo y la incomprensión.

Ambas novelas están construidas en fragmentos, aunque El gran solitario de Palacio tiene una estructura un tanto más convencional, dividida en capítulos. En ambas obras, la narración salta de un punto del espacio-tiempo, a otro, para mostrarnos todos los ángulos posibles en el espacio limitado del libro, como sucede también en las pinturas cubistas de Picasso o los futuristas. Ello nos permite formarnos de una idea más amplia de la realidad.

Esta fragmentación también representa la diversidad de voces y posturas que se dan cita en los momentos históricos del país. Voces contradictorias, que rara vez se ponen de acuerdo, que se hallan en eterno conflicto. Tal y como sucede en las izquierdas mexicanas, donde cada grupo cree ser poseedor de la única postura válida, y pasa más tiempo desprestigiando a las otras izquierdas que luchando contra el enemigo común, quien tiene sólo una voz y rara vez entra en conflicto consigo mismo.

La lectura de Los juegos y El gran solitario de Palacio nos permiten dar cuenta de la visión política de René Avilés Fabila, el comunista, el libertario, pero sobre todo el ácrata auténtico. Si no tuvieran los méritos literarios que tienen, estas dos novelas serían tremendos manifiestos anarquistas, pues al ridiculizar cualquier forma de autoridad, política o cultural, al cuestionar los valores convencionales, devuelve al lector a la posición del ser ingobernable, de no permitir que nadie le diga qué hacer, de la desobediencia y la libertad. Y no del caos, la destrucción sin sentido y el desorden por sí mismo, como han querido ver al anarquismo las mentes obtusas y manipuladoras.

A varias décadas de haber aparecido, las obras seminales de René Avilés Fabila siguen siendo tan incendiarias y frescas como en el momento de ser escritas, y sus obras más recientes siguen fieles a sus ideales sociales, políticos y estéticos. Vale la pena asomarse a estas dos novelas, más ahora, con la gestación de nuevos movimientos sociales y campesinos. El panorama nacional contemporáneo es muy similar al que está presente en Los juegos, confiemos en tener la suficiente sensatez para que esto no acabe como en El gran solitario de Palacio. Ya se ha esparcido demasiada sangre en México, ya viene siendo hora de comenzar a esparcir arte, cultura y conocimiento.

JORGE JARAMILLO VILLARRUEL (Ciudad de México) colaboró en Bolivia tres punto cero con ficciones quincenales, y ha publicado cuentos y artículos en diversos medios, digitales e impresos. En 2014 publicó su la novela dadaísta, Los elefantes son contagiosos (BUAP) y en 2016, los libros de cuentos El país de noviembre y Amor y Cohetes. Forma parte de The best of spanish steampunk (Nevsky) y Alebrije de palabras (BUAP), entre otras compilaciones. Su blog es amorycohetes.wordpress.com, y también está en Twitter, vía @UnEteronef.
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CELLPHI Limpieza profunda I | Ismael Ochoa

Busco la imagen de mi agrado, no me cierro a ninguna posibilidad. Eso sí, estando bajo la ciudad, le doy preferencia a todos esos ancianos que han sido condenados a trabajar por un gobierno que, en lugar de estarlos cuidando, les está ayudando a llegar al final de sus días. Es claro que se ven cansados y, pese a eso no se rinden. Alguien les tiene que buscar el pan y quien mejor que ellos, ya que nadie más se acuerda de su existencia y de todo aquello que hicieron por todos los que ahora les tienen en el olvido. Me gusta encontrar a todo aquél que sufre. A todos aquéllos que entran al metro a atormentarse con el recuerdo, con la ausencia de ese alguien que partió como lo hacen los trenes, sin importarles a quiénes llevan y a quiénes no. Es la mejor manera de dejar en claro que la vida sigue, que viene un tren detrás. Tú sabes si lo abordas o te quedas contigo y tu dolor. Sé perfectamente cómo se sienten. Y no es porque ya no sufra, pero la peor parte de mi vida, en cuestión de sufrir o lo que me llevó a sufrirlo, ha quedado atrás. Les tomo fotos como una manera de compartir su sufrimiento.

CTR

La siesta

La espera I

El descanso

Agobio

Circular

El aseo

Chambeador

ISMAEL OCHOA. Nativo de la Ciudad de México, el ahora extinto DeFe, e inquieto, supersticioso, solitario e introvertido desde muy pequeño, se formó como fotógrafo por cuenta propia y ya después, mucho después, en la Escuela de Escritores de SOGEM y la Activa de Fotografía, cuando vio que lo aprendido ya no le era suficiente. Con cámara al pescuezo, cual vaca con cencerro, deambula por la ciudad en busca de la imagen que le cierre el ojo, valga la contradicción. Actualmente ha cambiado la réflex por su celular, dejando en claro que el fotógrafo es uno y la cámara es eso, una cámara, no más. Las fotos no se hacen por sí solas, pero el fotógrafo sí.
Así que, independientemente de la herramienta, se inventó un proyecto: CellPhi (Léase CelFi). Alguna vez un buen amigo me dijo, después de haberle comentado: —Lástima que tuve que recurrir al celular...
—pues eso la hace más fantástica, hace recordarles a todos que traen una cámara para hacer arte con la fotografía, no un aparato para hacer selfies (sic)…

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ANAGRAMA Lo que olvidamos, de Paloma Díaz-Mas


«Muchas tardes vengo aquí, traspaso la cancela, atravieso el pequeño jardín y entro en el edificio de la residencia donde ahora vive mi madre, esa mujer que ya no recuerda que soy su hija. Suele alegrarse de verme: intuye que soy alguien querido, aunque no sepa con certeza quién. Me ha olvidado a mí, como ha olvidado la mayor parte de su propia vida.

Parece ensimismada. Podría pensarse que cualquier comunicación es imposible. Pero en estas tardes en que nos sentamos juntas se ha ido desarrollando entre nosotras una nueva relación, otra forma de comunicarnos. Su sinrazón nos ha abierto la puerta a una vida nueva. En medio de su desmemoria, afloran fugazmente nombres antiguos, palabras que atraen la evocación de cosas que nos sucedieron, recuerdos compartidos. Y esas pequeñas ráfagas del pasado hacen que yo misma recupere muchas cosas que había olvidado.

Nos une lo que olvidamos, porque su falta de memoria estimula mi memoria, me hace bucear en mi pasado y recobrar vivencias perdidas.

Gracias a esta mujer que apenas recuerda nada de su vida empiezo a reconstruir mi historia y la de un país que ya no existe: el nuestro, hace unos años.»

Con mirada atenta y sutil, con una emotividad desprovista de afectaciones, Paloma Díaz-Mas indaga en el cruce entre dos relatos, dos pasados (el familiar y el colectivo, el político y el personal), que persigue encarnados en objetos, historias, recuerdos. Ante la doliente constatación de la caducidad de la memoria, Lo que olvidamos –honesta y veraz, intimista, absorbente– exhibe su voluntad de restaurarla, de reevaluarla y restituirla, y lo hace con talento, energía y solidez, confirmando las entusiastas valoraciones de que ha sido objeto la trayectoria de Paloma Díaz-Mas hasta ahora: «Díaz-Mas es una escritora extraordinaria, leerla siempre es un placer» (Adolfo García Ortega, El Norte de Castilla); «En Paloma Díaz-Mas sería impensable un libro sin riqueza conceptual y elegancia estilística; es decir, pensado para todos los que aman la literatura» (Leer); «Abre nuevos terrenos en cada obra» (William R. Risley, World Literature Today); «Verdadero dominio del arte de contar» (Iñaki Ezquerra, El Correo Español).

NÚM. DE PÁGINAS: 168
COLECCIÓN Narrativas hispánicas
CÓDIGO NH 573
PUBLICACIÓN: 05/10/2016

Libro disponible en Anagrama


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POESÍA Hallar un respiro que nos separe | Roy Alfonso Vega Jácome


POIESIS

¿qué mayor sabiduría que la de saberse incierto?
lo incierto es lo que contemplo,
lo que huelo en el estigma del acero y el invierno.
es un descenso a través del lago rojo,
un cauteloso distanciamiento de las libélulas y el fuego.
lo incierto es el agua en un recipiente quebrado,
es una esfera que se consume en el granizo:
eres la sabiduría disfrazada de ocaso.
noche sin noches grises,
eres la carga de un trueno silente
yendo hacia los pozos de hedor y perfumes violeta.
un único llanto emerge de las vastas olas,
un único nombre sin voz ni verdor,
una cadena de eslabones desconocidos.
la coraza se sumerge en la sangre y grita,
un conjunto de rayos bajo el eclipse
propaga clamores y náuseas de mármol:
que las palabras no rompan el cántaro que las contiene,
que el cántaro se junte con el cántaro mismo.

(De Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera)


22

y quedó blancura apilada
en indiferente edificio
este sentirme observado
este sentirme atrapado
sin llave ni alfileres
razón inválida para tentar el lenguaje
transcurrir las horas
y romper la nata verdosa del desamor
tropezando en cada escalera
en cada acorde que retaba mis sentidos
quedó blancura apilada
garabateo temeroso
runa indescriptible
ruido mutado en rumor entre las brasas
fuego anormal fuego distinto fuego humano
soy yo y no me reconozco

(De Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera)


POEMA EN EL QUE LA MUERTE EMANA UN INTENSO AROMA A LODO

la muerte se descubre en las cavernas,
en esto que llamamos hogar.
aquí reposan sus gérmenes tibios, sus tentáculos,
su dulce manera de aparecer en los rincones grises.
adopta diversos nombres,
domestica las chispas del fuego que nos ilumina y nos observa,
abre surcos en el pasado,
envuelve nuestros alimentos con su hálito burbujeante.
he oído decir
que es la verdad más poderosa,
que debe ser venerada y temida,
que gracias a ella disponemos de un refugio
construido sobre huesos devorados por la tierra.
algunas noches los hombres más viejos
suelen colocar cráneos vacíos alrededor de las hogueras.
entre murmullos, dicen que las estrellas han cambiado de rostro
y por ello debemos entregarles un presente
que mantenga el equilibrio del encierro.
ellos la conocen mejor que nadie:
varias veces han husmeado sus puertas,
preguntándose cuándo llegará el día en el que compartirán
la quietud de los barrancos.
ella está aquí en este momento, a mi lado,
mientras abro el estómago de una oruga
y unto mis dedos con su sangre.
ella sabe que intento colorear sus mejillas,
que pronto dibujaré sus formas en este muro,
tratando de hallar un respiro que nos separe
o nos vuelva a juntar cuando las hogueras
dejen de observarnos con sus ojos de lince.

(De Muestra de arte disecado)


LA ESCRITURA SIGUE SIENDO UN EJERCICIO DE LAS HORAS MUERTAS... (ARTE POÉTICA)

la escritura sigue siendo un ejercicio de las horas muertas,
un motivo de desvelo y dolor en las sienes,
sigue siendo el acto de tejer páginas y vectores de piel.
(cuando todos callen,
el dilema de las hojas soltará sus cadenas
y el gran diálogo se elevará desde su osario de pétalos.
desnudos seremos testigos de los matices del árbol
y la sabiduría de los insectos.
los planetas alineados como células sonrientes
no dejarán de emitir juicios y sílabas.
las flautas enfermas aullarán de placer
y una catarata de cristales derribará la incertidumbre).
la escritura sigue siendo catarsis,
fuga y construcción de puentes,
imagen y ruptura de los temores,
testimonio del universo que se crea y destruye
en lo que dura el pestañeo más febril.
un mundo al revés:
tal es la categoría más exacta para definir la escritura.

(De Muestra de arte disecado)


ROY ALFONSO VEGA JÁCOME (Lima, Perú, 1988) estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su poemario Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera (Dedo Crítico, 2014) obtuvo una mención honrosa en el VII Concurso Nacional de Poesía “José Watanabe Varas 2011”, organizado por la Asociación Peruano Japonesa. En el 2015, su poemario Muestra de arte disecado (Ediciones Copé, 2016) se hizo merecedor del Premio Copé Plata de la XVII Bienal de Poesía, otorgado por Petroperú. Textos suyos han aparecido en las antologías Recitales “Ese puerto existe”. Muestra poética (2010-2011) y Versos en el aire V (2016). Actualmente se desempeña como corrector de estilo y redactor cultural.


Ilustración | Luis Vargas 

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CUENTO Los felinos | Juan José Arreola


El que sacó de la leonera el guante de Doña Juana; Don Quijote que mantiene a raya dos fieras con pura grandeza de alma; Androcles sereno y sin retórica (el león ya no se acordaba de la espina); los mártires cristianos que se metieron por la fuerza en las fauces hambrientas; y el Vizconde de los Asilos que estropeó un espectáculo circense al poner un sándwich en la boca del Rey de la Selva sin látigo y sin silla plegadiza, han hecho del oficio de domador uno de los más desprestigiados en nuestros días.

En realidad el león sobrelleva a duras penas la terrible majestad de su aspecto: el cuerpo del edificio no corresponde a la fachada y es como su alma, bastante perruno y desmedrado. Sigue siendo un carnívoro gracias a ciertos súbditos que realizan para él oficio de verdugos. El león se presenta intempestivamente en los banquetes salvajes y a base de prestancia pone en fuga a los comensales. Luego devora solitario y lleno de remordimientos los restos de una presa que nunca captura personalmente. Si de ellos dependiera, todos los leones que ambulan por la selva estarían ya enjaulados, triturando fémures y costillares de caballo tras de innecesarios barrotes. En fin de cuentas, nunca son tan felices como al verse hechos de mármol y de bronce o estampados por lo menos en los alarmantes carteles del circo. La falta de melena hace que muchos felinos se busquen por sí mismos el sustento. De allí la innegable superioridad de tigres, panteras y leopardos, que a veces logran forjarse una leyenda atacando piezas de ganado mayor después de poner en fuga cobarde a los guardianes.

Si no domesticamos a todos los felinos fue exclusivamente por razones de tamaño, utilidad y costo de mantenimiento. Nos hemos conformado con el gato, que come poco y que de vez en cuando se acuerda de su origen y nos da un leve arañazo. Sólo algunos príncipes orientales pueden darse el lujo de poseer felinos en formato mayor, que ronronean como una locomotora, que son muy útiles como perros de caza, que devoran ellos solos la mitad del presupuesto palaciego, y que si llegan a distraerse y arañan, son capaces de mondar a cualquier esqueleto de toda carne superflua.

De Bestiario


JUAN JOSE ARREOLA. Nació el 21 de septiembre de 1918 en Zapotlán el Grande, Jalisco, México. Con el concurso de sus pasiones: el teatro, el ajedrez y la conversación, Arreola compuso una biografía irrepetible. Fue editor de distintas revistas —Eos y Pan, entre otras—, así como de varias series que enaltecen la bibliografía mexicana: Los Presentes, los Cuadernos y los Libros del Unicornio. Para el teatro escribió una farsa de circo, Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted, y un juguete cómico, La hora de todos. Reunió sus cuentos y prosas bajo títulos como Varia invención, Confabulario, Palíndroma, Prosodia. Escribió una sola novela, La feria, y un ensayo biográfico, Ramón López Velarde: el poeta, el revolucionario. Los textos de Bestiario acompañaron originalmente una carpeta con 24 dibujos de animales realizados por Héctor Xavier. Arreola murió el 3 de diciembre de 2001 en Guadalajara, Jalisco.

Ilustración | C. Brooke - White Cats (1953)

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LETRONAUTA Vine a Comala porque me dijeron... | Wilberto Palomares


Hace unos días, del 6 al 8 de octubre por si quieren anotar la fecha, Comala, ese pequeño y olvidado pueblo asentado a las faldas de una montaña que escupe fuego, cobró vida. Aquellas casas blancas de techos de teja roja, calles angostas y empedradas y andares lentos se salieron de las páginas de Pedro Páramo, la novela de Juan Rulfo que nos ha maravillado desde siempre.

El objetivo era sencillo: reunir a los escritores de cuento de nuestros días, ponerlos en la misma calle, a la misma hora, el mismo día, y dejarlos ser, leer, escribir.

Siendo yo Colimense, empapado estoy de la magia de Comala, pero debo confesar que estos tres días del Encuentro de Escritores Cuento en Comala 2016, le dieron una luz distinta al pueblo, más brillante que la del amanecer, más cálida que la del atardecer.

Por las calles se les veía caminar a Jaime Panqueva, Alfredo Peñuelas, Patricia Laurent Kullick, Edson Lechuga, Mónica Lavín, Omar Delgado, Juan José Rodríguez, Ana Clavel, Rogelio Guedea, Valentín Chantaca, Federico Vite, Eduardo Antonio Parra, Cástulo Aceves, Florentino Solano, Socorro Venegas, Pablo Soler Frost, Alfredo Carrera, Rodrigo Pámanes, Luis Felipe Lomelí… vayan ustedes a saber si se estaban buscando a Pedro Páramo o un lugar para comer, pero sus miradas parecían perdidas en otro tiempo, otra dimensión.

Los grandes cuentistas nos relataron sus historias de abuelos lentos y nietos malvados, de océanos tranquilos y ciudades en guerra, de ángeles que encadenan al mundo con palabras y de cabezas flotantes y parlantes, de lo difícil que es coincidir en el desayuno con tu esposa y de detectives que te siguen más cerca de lo que quisieras… Los asistentes se dejaron arrastrar por la desbordante imaginación de los escritores invitados.

En medio de la algarabía hubo un minuto distinto, no de silencio, sino de reconocimiento, de aplausos, cuando se recordó al gran escritor Ignacio Padilla, fallecido trágicamente unas semanas antes, y cuya participación en este Encuentro de Escritores estaba confirmada. Dicen que en Comala los fantasmas rondan como si nada por las calles, supimos que era cierto, pues todo el tiempo sentimos la presencia del buen Nacho.

Pero no fue puro cuento, también hubo discusión (¿qué otra cosa puedes esperar cuando reúnes a tantos escritores en el mismo lugar?) ¿qué es un cuento? ¿en qué te inspiras para escribir? ¿en tus historias qué tanto es real y qué tanto inventado? ¿cómo elegir los cuentos que estarán en una antología? ¿es mejor el libro digital o en papel? Fueron sólo algunas de las preguntas del público asistente que tuvieron que responder los escritores.

A Comala le hacía falta un evento así. Que mezclara las letras con el olor a café de la tarde y a pan en la mañana; que revolviera las historias ya viejas con las nuevas; que inspirara a los escritores contemporáneos con su blancura, sus ruidos, su volcán.

A Comala le hacía falta un evento así. Que nos recordara que en sus calles se respiran letras, que en sus casas se esconden historias, que en su gente vive la nostalgia por un pasado más sencillo.

El Encuentro de Escritores Cuento en Comala 2016 fue una convocatoria que reunió en un pueblo mágico a gente mágica. Que permitió que los lectores conocieran y convivieran con aquellos que desde siempre les han llenado el día con sus cuentos. Que dejó que los escritores caminaran por las mismas calles que el legendario Juan Rulfo hace ya tantos años. Que nos recordó, que todos somos hijos de Pedro Páramo.


WILBERTO PALOMARES. Autor del libro Supervisor de nubes, publicado en febrero de 2015 por el CONACULTA. Finalista del concurso de poesía "Vientos de octubre" en España en el año 2011. Egresado del taller de creación literaria "Cuentos" impartido por el reconocido escritor y compositor Armando Vega-Gil y del taller "D Generación Literaria" impartido por Agustín Benítez Ochoa. Dramaturgo de los unipersonales “Dijo que se quedaría... y le creí” y “Loca de amor”. Autor de al menos 70 cuentos y tres novelas. Actualmente trabaja en su cuarta novela La noche de los girasoles y en la antología poética De vaqueros, trenes y poetas.


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ACERCAMIENTOS Cantos de agua | Eligio Coronado


Inmigrar es cambiar de mundo, de realidad, pero el espíritu sigue perseverando en sus ataduras emocionales y culturales. Aunque nademos en otras aguas, nuestra mente siempre se desplaza por corrientes que desembocan en nuestra tierra natal.

Nunca renunciamos definitivamente a las raíces que nos han moldeado y hacemos de cada sensación un reencuentro con el pasado. Y siempre que dejamos el solar originario nos sentimos como granos de arena en playa extraña.

Eso es lo que advertimos en Aguacamino, de Rossy Evelin Lima (Veracruz, Ver., 1986), residente en Texas. Sus poemas son puros y transparentes, escritos desde una angustia que sacude: “crucé la frontera, / mojé mi cuerpo con el miedo / de una corriente enferma y desconocida” (p. 67), “Busqué humanidad / en los ojos de este país que me recibe / (…) / Conocí el frío rencor del abandono” (p. 68).

¿Hay algo más doloroso que encontrar otro entorno sustituyendo al propio, el que nos ha arropado desde siempre, y desaparecer con él, ante la impotencia de no poder recuperarlo?: “Somos los invisibles, no nos busques, / tu mirada trae la maldición del regreso, / (…) / tus manos labran surcos / (…) / sobre nuestros cuerpos, / destrozando, asolando, cercenando / no sientes nuestros gritos” (p. 5), “vamos sobreviviendo a escondidas / como plantas mudas, desérticas. / Aprendimos a quitarnos la sed / con el rocío de la esperanza” (p. 6).

El pesar del inmigrante es una herida que no se resuelve con el olvido. Por el contrario, permanece latente, incaducable: “Que la casa abandonada en el sur / nunca apague su antorcha, / desde la nueva tierra alcanzo a ver / el humo de la nostalgia, / (…). / Ese humo trae mariposas cada año, / y mi corazón las sigue / gritando Papalotzin hasta que despierto” (p. 3).

¿Y es el retorno a casa una celebración de los sentidos? ¿Una reconexión de todas las partículas del ánimo en desbandada? ¿O hay alguna reticencia a la hora de los reencuentros?: “Volver es (…) / (…) llenar con alevosía tus ojos / hambrientos de  recuerdos. / (…) embriagarte de aire / hasta sentir los pulmones / grandes como cerros, / y abiertos como las ventanas /  en todas las casas a donde entras” (p. 35), “Vengo con el corazón desbordado / con la angustia de que no me reconozcas, / que no hayas guardado mi lugar” (p. 57).             

Rossy Evelin Lima.
Aguacamino. Waterpath

El Paso, Tex.,
Mouthfeel Press, 2015.
71 pp. Ed. bilingüe.

Fotografía | Latino Book Review
 
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POESÍA VISUAL Reescrituras. Poemas construidos sobre textos de Paul Virilio | Ferran Destemple

FERRAN DESTEMPLE. Licenciado en Filología Hispánica y con estudios de posgrado en Arte y Estética contemporánea. Ha trabajado en diversos campos y disciplinas intentando siempre crear híbridos y mutaciones. Lo visual, lo poético, lo conceptual y la acción cercana al absurdo se mezclan y contaminan. Es también un participante activo de la red internacional de arte correo. Comprende los versos como elementos centrales de una cadena de relaciones, como puntos neuronales que forman parte de un sistema complejo y en perpetua transformación, donde nunca nada es definitivo. Blog: Autismos automáticos 

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FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Borealis, de Rocío Cerón


Borealis es una obra poética compuesta por ocho partes subtituladas. Está escrito en una regulada mezcla de prosa y verso libre. La tercera sección, "Cinco partes de una prosecución", está integrada por cinco poemas visuales. De esta manera, por medio de distintos lenguajes artísticos que se integran entre sí, los poemas contenidos en el texto ofrecen una experiencia estelar conjunta.

Cerón, Rocío
Borealis/Rocío Cerón—México : FCE, 2016
95 pp. : ilus. ; 23 x 15 cm.—(Colec. POESÍA)
1. Poesía 2. Literatura mexicana
LC PQ7297DeweyM861 C166b

Libro disposible en Fondo de Cultura Económica

ROCÍO CERÓN (Ciudad de México, 1972). Poeta cuya obra dialoga con otros lenguajes en una apuesta de poesía, acción, video y música creando espacios de transcreación. Ha publicado Basalto (ESN-CONACULTA, México, 2002) que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000; Soma (Eloísa Ediciones, Argentina, 2003); Imperio/Empire (Ediciones Monte Carmelo, 2008; FONCA-CONACULTA-MotínPoeta, 2009, edición interdisciplinaria y bilingüe); Tiento (UANL, México, 2010; traducciones: Verlag Hans Schiler, Alemania, 2011; Aura Latina, Suecia, 2012), El ocre de la tierra (Ediciones Liliputienses, España, 2011); Diorama (Tabasco 189-UANL, México, 2012; Amargord Ediciones, España, 2013; MacNally Jackson-Díaz Grey Editores, EUA, 2013, edición bilingüe), entre otros.

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POESÍA Si los perros corren libres | Bob Dylan


EL PEQUEÑO JOHNNY

Johnny (el pequeño Johnny)
con el martillo de su padre
clavó cinco moscas
en la ventana de la cocina
atrapó cinco crías de abejorro
en botellas de zumo de naranja
azotó en las costillas a
su hermano pequeño
y metió la mano de su hermana
en el triturador de basura
agradable Johnny
la estrella de fútbol de papá
dijo el nombre de todas las chicas
que lo hacían
él lo hizo
y nunca conoció
a ninguno que no lo hiciera
poderoso Johnny
Johnny mal perdedor
malo en matemáticas
pero sus padres lo arreglaban
se emborrachaba demasiado en los bares
y sus padres también
arreglaban eso
cariñoso Johnny
johnny con su pelo cortito
limpio
bien moldeado
algo de lo que sus padres
podían estar orgullosos
sin importarles lo
que le costó a él
un ejemplo de hombre fuera de lugar
pero sus padres
no pudieron comprarle
una plaza en la universidad
donde él quería ir
Johnny el genio
Johnny el malhumorado
Johnny el golpeador
chocó su
«toma hijo ten un coche buen muchacho»
Cadillac contra
un «me importa un pepino»
puente de ferrocarril
sus padres todavía le ayudaron
se compraron pañuelos
y johnny tuvo montones de flores
y así mientras los radios de las ruedas
penetran desde alturas peligrosas
precipitándose
a través de suaves almohadones,
hay un sonido
que resuena
ninguna alabanza
ninguna alabanza
pero tú debes
saber del pobre johnny
para oírlo


SI LOS PERROS CORREN LIBRES

Si los perros corren libres
por qué nosotros no
a través de la empinada ladera
mis oídos escuchan
una sinfonía
de dos trenes, mulas y lluvia
Lo mejor siempre está por venir
esto fue lo que me explicaron
ocúpate de tus cosas
serás un rey
si los perros corren libres.
Si los perros corren libres
por qué no yo
a través de la ciénaga del tiempo
mi mente teje una sinfonía
y un tapiz de rimas
de vientos que arrastrados a la bahía
me absorben y me ahogan
lo suyo a cada quien
todo es desconocido
si los perros corren libres.
Si Ios perros corren libres
entonces lo que debe ser
será
y eso es todo.
El verdadero amor puede hacer
que una brizna de hierba
crezca alta y derecha
en armonía
con el mar cósmico
el verdadero amor no necesita compañía
puede curar el alma
puede hacerla total
si los perros corren libres.


BOB DYLAN nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth (Minnesota) en el seno de una familia judía norteamericana de clase media. Ya como adolescente, tocó en varios grupos y se interesó en profundizar en la música, con especial pasión en la tradición de la música “folk” americana. Uno de sus ídolos ha sido el más célebre representante de ese género, Woody Guthrie, a quien conoció en 1961 cuando se instaló en el Greenwich Village de Nueva York. En 1961 el productor Bob Johnton le fichó para Columbia Records y en 1962 publicó su primer álbum, Bob Dylan. Su segundo trabajo, The freewheelin Bob Dylan (1963), incluía Blowing in the wind, la canción que le dio fama internacional. Aquella fue su época más prolífica como compositor. De 1965 es Bringing it all Back y de 1966, una de sus obras claves, Blonde on blonde, donde grabó junto a The Band. A finales de los sesenta experimentó su conversión al cristianismo, se unió al movimiento fundamentalista Born again y evolucionó hacia la música más espiritual. Los cambios no gustaron y su carrera sufrió baches desde entonces, aunque a finales de los ochenta formó parte de un “supergrupo”, Traveling Wilburys, formado por George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y Jeffe Lynne. Editaron dos álbumes. Con casi 40 discos de estudio en el mercado, de las últimas décadas destacan Love Theft (2001), Modern Times(2006) Tempest(2012) o Fallen Angels (2016). También ha publicado diversos recopilatorios como The Essential Bob Dylan y Bob Dylan Live. 1961-2000, que Columbia Records sacó a la venta coincidiendo con su 60 cumpleaños. A lo largo de su trayectoria profesional ha recibido un reconocimiento global con un Óscar, el Príncipe de Asturias de las Artes 2007 y el premio Pulitzer en 2008, entre otros prestigiosos galardones.

Sobre el Premio Nobel de Literatura 2016

Es una elección insólita. Por primera vez en la historia de los Premios Nobel de Literatura, la Academia Sueca ha escogido a un cantante para premiarle con el máximo galardón de las letras universales. El escogido ha sido el músico y cantautor Bob Dylan , a quien la institución encargada de otorgar el galardón cada año ha seleccionado por sus experiencias poéticas dentro de la tradición musical americana. El organismo ha valorado la producción de álbumes con canciones suyas, además de su atrevimiento a la hora de experimentar con algunos trabajos, como es el caso de ‘Tarántula’ (1971), y una recopilación de sus escritos y dibujos datados de 1973. Ha valorado la versatilidad del artista, que con cerca de 40 discos en el mercado ha trabajado como pintor, actor y guionista.Su obra ha sido objeto de muchos estudios críticos, y según la academia ha llegado a convertirse en un “icono”. Continuar leyendo en La vanguardia.
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CUENTO De sirenas a sirenas | René Avilés Fabila


…Sirenas. Eran éstas unas ninfas del mar que
tenían el poder de hechizar con su canto a todo aquel que lo oía; los desgraciados marineros se sentían rresistiblemente a arrojarse al mar y morían.
Thomas Bulfinch

Por años hemos vivido engañados, qué digo años, por siglos. Todos imaginan a las sirenas como afortunados seres mitad mujer y mitad pez. Yo mismo he llegado a visualizarlas de este modo, aunque en momentos albergué la sospecha de que la naturaleza o las deidades hubieran podido hacer una broma pesada al ponerlas al revés de nuestras creencias: del cuello hacia abajo, hermosos cuerpos femeninos y sobre los hombros cabezas de pez con ojos inexpresivos, repugnantes, fríos, y de esta manera lo escribí.

Estamos equivocados, así no eran las sirenas. No como lo propalaron algunos historiadores y poetas. La historia es cambiante y en nada se parece a una ciencia. Mejor dicho, en palabras del erudito Ángel Ma. Garibay: la antigua religión griega no era dogmática “como sucede con religiones elaboradas a un grado superior. Es natural que el pueblo y aun los sabios modificaran a su placer a veces los datos tradicionales.”

La verdad se ha impuesto, como suele suceder, y la teoría, alimentada por algunas ilustraciones en vasijas, murales y, desde luego en textos clásicos, ahora cobra certeza al encontrar una serie de pruebas irrefutables que nos muestran que las sirenas, a pesar de que vivían en los océanos, estaban formadas por un cuerpo de ave y rostro de mujer, en consecuencia, carecían de aletas y en su lugar tenían alas aunque eran incapaces de volar. Los pingüinos y las gaviotas, por citar dos especies de aves, viven cerca del mar, zambulléndose con frecuencia, encontrando un grato placer dentro de las aguas marinas, sin ser plenamente acuáticas. Según imágenes de la Grecia clásica, las sirenas realmente eran seres repugnantes y sólo un enfermo de zoofilia extrema tendría relaciones sexuales con ellas.

Al parecer, a la lujuria masculina le debemos la imagen de una bella y sensual mujer, de cabellos húmedos y ensortijados, con una cola de pez, sobre una roca, en espera de ilusos. El citado Garibay explica que “se les dio el sentido de seres ávidos de experiencias sexuales que por eso intentan atraer a los marinos y pescadores.” Ha sido, pues, una especie de símbolo sexual, pero, si uno se topara con una de ellas, ¿cómo hacerle el amor?

No quedan precisas las razones por las cuales se originó la confusión, pero no hay en nuestros días un libro o filme que al describir a las sirenas no las ofrezcan como mitad mujer, mitad pez. Quizá se deba a que resulta más atractivo un ser así que una simple ave, parecida a las de corral, indigna de aparecer en una historia con características de epopeya, cuyo rostro es de mujer fea. Es más bien ridículo. Pero así eran o son. En Sicilia, en una costa abandonada, han encontrado no sólo una multitud de pruebas pintadas en muros y representadas en desconcertantes esculturas, sino también restos fosilizados de una sirena: huesos de una especie gallinácea con cráneo femenino. Lo indican asimismo las historias en las paredes de un templo recién excavado por los arqueólogos, su función no era la de encantar y matar marinos: se limitaban a ser extraños personajes de diversión teatral: aparecían en los escenarios helénicos y cantaban ante una audiencia que no dejaba de comentar algo irreverente: Cómo era posible que a aquellos seres pequeños y ridículos, grotescos, Zeus les hubiera dado voces tan hermosas.

Las sirenas nacen de la musa Caliope y el dios-río Aqueloo, extraña unión que las engendró. Si hubo irreflexión e incluso perversidad al darles forma, fueron recompensadas con una voz de inmensa dulzura y musicalidad (heredada de su madre) que fue la perdición de muchos marinos que las escucharon cantar. Prueba de ello es el tormentoso retorno de Ulises a Ítaca y el osado viaje de los argonautas en busca del vellocino de oro. En el primer caso, Ulises se salvó al seguir la recomendación de Circe: su tripulación se puso cera en los oídos para evitar el canto de las sirenas, mientras él, fuertemente sujeto al mástil del barco, podía escucharlas. En el segundo, los argonautas evitaron la muerte porque entre ellos iba Orfeo cuya música era más sonora y hermosa que la de las sirenas.

Es posible que muchas muertes de marinos se deban al choque inesperado con la realidad. Si el hombre que se arroja a las aguas saladas tiene la imagen grabada de una hermosa mujer, de pechos magníficos, qué sucede al encontrar una ridícula y grotesca variedad de gallina, cuyos ojos femeninos coquetean con él: no queda más que morir por la aterradora impresión.

Con el tiempo, la historia -que también tiene una concepción estética que defender-, prefirió la versión que muestra a las sirenas sensuales con cola de pez, cuya belleza cautiva a los hombres y permitió la extinción de esas patéticas gallináceas de fascinante voz.

El 9 de octubre, a los 76 años, murió el escritor mexicano René Avilés Fabila, confirmó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Sin que se conozcan los detalles, de su muerte, el secretario de Cultural Federal, Rafael Tovar y Teresa, escribió en su cuenta de Twitter: “Comparto el pesar de la comunidad periodística y literaria por el deceso de René Avilés Fabila. Descanse en Paz”. (Notimex).

RENÉ AVILÉS FABILA nació el 15 de noviembre de 1940, en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y un posgrado por la Sorbona de París. Es autor de los libros: Los juegos (1967), El gran solitario del palacio, Tantadel (1975), La canción de Odette (1982), Fantasías en carrusel (1978), Todo el amor (1986), Réquiem por un suicida (1993) y El bosque de los prodigios (2007).

A lo largo de su carrera obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, el Bellas Artes Narrativa Colima y la Medalla Bellas Artes. Fue integrante del Partido Comunista y asesor cultural del candidato priista a la presidencia Roberto Madrazo. Colaboró en los periódicos El Nacional, Excélsior, donde fundó el suplemento cultural El Buhó, y recientemente en la revista Siempre! Fue promotor y creador del Museo del Escritor.

Ilustración | Pinterest
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POESÍA Algún día nadaremos completamente desnudos en las aguas heladas del cálculo egoísta | Roselbet Toledo Mayoral


Inspirado en varios tuits anónimos

sí sonará loco pero tuve una charla increíble con un brownie
me dijo que eres lo que comes sería un buen eslogan para
promover en sociedades avanzadas el canibalismo

yo pensé que ergo más que un brownie soy un muffin casero
sin gluten, pensativo a veces pero dispuesto a todo ‒es verdad
que el cerebro es el único órgano que sabe que es un órgano

me pregunto si Ciudadano Kane ‒es el nombre de mi perro‒ cree
que tengo poderes sobrenaturales cuando enciendo las luces
¡wuoooo! he dicho cosas que nadie esperaba de un poeta

es verdad que a veces escribo de puta madre como si alguien allá
detrás del cristal un poco se inventara los sonidos que callo no sé
si se entiende que la poesía es un accidente de auto a 300 km/hr

este poema p. ej. se ha escrito porque esta mañana en la ventana de
la oficina un pájaro chocó con tal fuerza que es posible que haya muerto
                                                                                         ‒y yo también


ROSELBET TOLEDO MAYORAL (Oaxaca, 1991). Escribe ensayo y poesía. Estudia Ciencias Políticas. Ha publicado poemas en revistas digitales como El Humo y Revista Jus. Obtuvo mención honorífica en el XV concurso de poesía "Empezar por el principio". Publica ensayos en http://centropublico.com.mx/.

Ilustración | Alejandro Dorda 
 
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