POESÍA Un cielo que no es mío | Adriana Dorantes


NOSTALGIA PERPETUA

Quisiera decir que fui engendrada por el olvido,
que mis pasos son apenas murmullos,
que mis ojos no sienten y no buscan,
que puedo vivir pensando en la salvación y en amaneceres de esperanza.

Quisiera haber nacido antes de la melancolía.

Mi patria se nutre de recuerdos y fracasos.
Mi tierra escupe laberintos de sangre en sus altas paredes
y del cielo llueven seres condenados a andar caminos infinitos.

El reino que iza por mí su bandera
gime a diario entre la niebla;
yo pertenezco a las cavernas,
a las heridas cíclicas,
a los absurdos.

Yo,
gigante desollada,
soy hija de la nostalgia perpetua.

En la frente un estigma,
en los pies los pasos sin propósito.

Yo tengo patria en el reino del dolor;
todas las penas de mi tierra se alzan en mi espalda,
todos los muros se adhieren a mis huesos quebradizos
y levanto desiertos dolientes para libarlos al rey de la miseria.

La saciedad de su esqueleto nos nutre un día más,
el reino adormece en su recompensa.

VOLVER A SER NIÑA

No quiero volver a ser niña porque mi dios es un saltamontes
y no quiero que nadie me lo quite.

No quiero volver a ser niña porque me espantan los globos,
porque no me interesa jugar a que tengo un hijo y debo darle de comer.

No quiero volver a ser niña porque van a obligarme a hacer lo que no me gusta:
comulgar y vestirme de blanco,
contestar preguntas sobre un cielo que no es mío,
repetir oraciones sin pensar.

No quiero volver a ser niña porque la maestra no va a creer que no tengo amigas
y me regañará por estar sola en el patio lejos de los demás.

No quiero volver a ser niña porque quiero escribir sin que me digan que esas letras las hizo mi mamá,
porque no me entienden que salir a correr no es diversión.

No quiero volver a ser niña porque quiero mis lágrimas adentro,
porque no quiero saber la verdad.

LA EXISTENCIA

Todo existe por la cóncava distancia entre el silencio y el secreto:
un latido tenue posado sobre los labios de la soledad.

Hombres sin brazos erigen monumentos etéreos,
un palpitar abarca la anchura de sus ojos,
reafirma la carencia de su estirpe.
Trabajan por la riqueza del subsuelo,
alzan ideales con la fuerza de las rocas, pero sin tener cimientos.

Imaginación: retorno inmediato al sueño.

La angustia se apacigua cuando cantan —todos al mismo tiempo—
hacia el sonoro ardor que abre sus cuencas a la luz.

Todo existe por la cóncava distancia entre el silencio y el secreto.

Todo menos
los segundos en que los hombres se reintegran a sí mismos,
se escuchan,
son,
rompen el mutismo.

La verdadera existencia es, está siendo.


ADRIANA DORANTES. Maestra en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Guanajuato. Primer lugar del Certamen Internacional de Poesía Bernardo Ruiz, 2009. Ha colaborado en algunas revistas (impresas y electrónicas) y suplementos culturales con creación y artículos sobre literatura, como: Destiempos, Valenciana, Mexicanísimo, Casa del Tiempo, Guardagujas, Moria, Dos disparos, Revarena, Palabrerías, Ficticia, Cofibuk, entre otras. Ha escrito los libros Quién Vive (UAM, México, 2012); Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (Sediento, México, 2014); Entre mares alados (Ediciones y punto, México 2014); y ¿No habrá puerta de salida? (Casa Editorial Abismos, 2016). Obtuvo el segundo lugar en el Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2015, organizado por Editorial Verso Destierro.

Imagen | Pinterest

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POESÍA Permanecer en este limbo | Gilberto Arvizu Morales


BUENAS NOCHES, TEMPESTAD

Orquídea en un torbellino,
vendaval que busca el límite del tiempo
con el impacto de una sacudida
cuyas secuelas aún no se han comparado,
las puertas que se abren como un libro,

esta no es una pausa entre poemas
ni un silencio entre descargas
para la flor con capricho por diseño.

Irrumpe en mis brazos de nueva cuenta,
resquebraja esta armadura
como la sangre que irriga mi cerebro,
no reconozco el sonido
pero es un compás tan convulso
que persiste en caer las noches todavía
con un trozo de impotencia,

si cortas de tajo mi morbo
me liberas de este círculo de fuego
y me dejas a merced
de la cúpula en penumbras.

VEINTICUATRO HOJAS Y SIETE COPAS DE VINO

Sobre la mesa tenía veinticuatro hojas
y cada una rebozaba de ti,
en el cuarto mes crucé el umbral
en busca de esencia de rocío
y detrás de la cortina tracé mi celo
dejando de lado el tablero de ajedrez,
consumé otro enroque equivocado
mientras pisoteabas aquel manuscrito
después de que soplaras con vehemencia
apresurando el temporal.

En mi mesa había siete copas de vino
y en una de ellas estaba diluida tu alma,
bebí de tu miedo y de tu impaciencia
beso frío del terciopelo de tus ojos,
hubo un momento para lo dócil
en la existencia
un instante para apagar la oscilación.

DESDE ESTA TENUE DIMENSIÓN

Hay contradicción en un simple gesto
y aún así asaltas mis ideas,
a riesgo de poner al frente la razón
tus miedos están sujetos
con un clip,
ambiente frágil que pretende escapar,
laberinto a medias que resiste una idea fija,
como si acercara mis manos al fuego
para recibir calor
en un cruce aparente de conceptos
se escapa un secreto sin previo aviso,
contraseña débil para abrir atardeceres
breve dimensión
donde brotan imprecisiones.

EL ADIÓS ES UNA OSCURA CEREMONIA

Nunca me he propuesto ser puro
aunque tomaste mi alma y la domesticaste
en un rapto surrealista,
negar como me ha cambiado
es una miseria un poco extraña,
atrapado en la línea de sobresaltos
donde se enredan las ansias.

El adiós es una oscura ceremonia
cuando me detengo a las puertas del olvido y de la duda,
esperando aquí abajo
mientras tejes mi trayecto en el aire.

Acabaré siendo polvo
después de permanecer en este limbo,
me disolveré en algún rayo
y abrazaré la flama
mientras me deslizo por la palabra hacia el vacío:
me rendí a tu voluntad.

He visto pasar otro día sombrío
         por el que brindo al ver partir el consuelo
                   junto al optimismo de tus ojos
para tachar de mi calendario
todo lo que no pude hacer hoy
         detrás de tu riguroso propósito
                            y el rumor de tu ausencia.

GILBERTO ARVIZU MORALES (San Luis de la Paz, Guanajuato, 1974). Escritor, poeta y gestor cultural, ha participado en diversos talleres literarios en la ciudad de Querétaro, en cursos de Gestión Cultural y periodismo Cultural. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas culturales. Obtuvo el 3er. lugar del 7° Concurso de Poesía “María Luisa Moreno” en Dolores Hidalgo, Guanajuato, con el poemario En los bordes del relámpago en 2015. Integrante del Seminario de Poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras Guanajuatenses (2015-2016). Actualmente coordina el Taller de poesía “El pulso de las cosas” en el Centro Cultural Ludovicense.


Imagen | Gabriel Isak 

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EDICIONES LENGUARAZ Oscuro impostergable o la circunstancia de la hormiga, de Alexis Soto Ramírez


Alexis Soto Ramírez sabe que el poeta es un almacén de recuerdos, la memoria que se va destejiendo lentamente, mientras observa la circunstancia de la hormiga, porque el obstáculo que ella enfrenta en su camino, la minúscula piedra que debe rodear, representa nuestro propio conflicto existencial. Pero su tarea es dominar el lenguaje de la ostra y descifrar los cometas en las praderas de la imagen. Nada le es ajeno al poeta, atento a la lágrima invisible de la hormiga y al sueño del caballo trotando en una llanura infinita, hacia el sitio inefable donde nos conduce este libro mágico, que seduce con su discurso fluente desde la duermevela del recuerdo, «esa breve pelusa que empuja el aire vacilando entre las palmas y la desventura de los cerros, en la dulce avenida por la que resbala una luz, esa circunstancia de la memoria.» Ojalá el lector atienda esta invitación, ojalá escuche la voz de Alexis, su deseo de fraguar un puente infinito, su canto desde «la perfecta redondez de las palabras», ojalá no sea ajeno a su clamor: «ojalá se quiebren los oscuros puentes por donde huye la esperanza».

ALEXIS SOTO RAMÍREZ (La Habana, Cuba, 1967). Recibió, en su ciudad natal, el Premio Luis Rogelio Nogueras de poesía con el libro «Estados de Calma» (Ediciones Extramuros, La Habana, 1993). Textos de su autoría están antologados en «Algunos pelos del lobo. Jóvenes poetas cubanos» (Instituto Veracruzano de Cultura, 1996). Otros títulos publicados son «Turbios Celajes Intrindos» (Poesía, Ediciones Lenguaraz, 2016), y «Oscuro impostergable o la circunstancia de la hormiga» (Poesía, Ediciones Lenguaraz, 2016). Actualmente reside en Ellicott City, Maryland, EE.UU., donde trabaja como arquitecto de sistemas informáticos. Sus poemas aparecen en revistas literarias de Estados Unidos, México, Francia y España.

Disponible en Amazon y Barnes and Noble

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ESCAFANDRA Ese placer que tanto deseamos (pero que ocultamos) | Blanca Vázquez

¡Ay, amor! ¡Qué mal me gobernaste! ¿Por qué un sentimiento tan dulce me trae tanto dolor, tanto deseo?Giacomo Leopardi

El erotismo ha sido causa de análisis a través de la evolución social e histórica, algunos lo reconocen e identifican, otros ni siquiera saben que existe o qué significa.  Hablar de erotismo vulnera la línea de lo correcto y lo bien visto, y aunque es una actividad humana, se le ha asignado un lugar aparte, ha sido resguardado bajo llave de conciencia, en la alcoba o en la mente, permitiéndonos así, sentirnos puros, libres e inofensivos, sin carga moral que nulifique nuestros actos.
De manera común cuando se piensa en erotismo se asocia al sexo o al amor, esto ha llevado a que se cometan errores y se piense que cuando se realiza el acto sexual hay en él erotismo. George Bataille[1] mencionaba que la actividad sexual de los hombres no es necesariamente erótica debido a que el sexo es una práctica que puede prescindir del erotismo y el erotismo puede exceptuar al sexo de sus prácticas. Disociar este binomio no es fácil; erotismo y sexualidad decía Paz[2] son reinos independientes aunque pertenecen al mismo universo vital, a un espacio que los une y al mismo tiempo los separa. El sexo no sólo lo llevamos a cabo los humanos, los animales al igual que nosotros se activan sexualmente para reproducirse. Sin embargo, nosotros hemos convertido la actividad sexual, en algunos casos, en una actividad erótica.  
El erotismo dice Octavio Paz en su libro La llama doble es “…sexualidad transfigurada: metáfora…” La morfología del cuerpo se encuentra provista de sentidos que le permiten conformar zonas erógenas que se convertirán en las partes del cuerpo que al ser estimuladas resultan más excitantes. Por ejemplo, la vista y el tacto están provistos para el erotismo, a través de ellos se generan los estímulos, pero éstos tienen que fusionarse con la imaginación y la fantasía. Esto es lo que nos diferencia del ser animal, ya que éste cubre una necesidad biológica sin reflexión, mientras que el ser humano reviste su deseo de visiones, de imágenes que brindan placer y satisfacción.
Hace unos días fui al cine a ver la cinta Cincuenta sombras más oscuras[3]. Lo primero que me sucedió es que me pidieron mi identificación para ver si era apta para entrar a verla. Por un momento me sentí halagada, ¿mis 44 años pasaban por menos 18? Me reí, reglas eran reglas. Al interior de la sala todos adultos y cuando hubo un atisbo de sentido erótico o de acto sexual, una ola de risas estallaba y chocaba entre los murmullos de qué indecente, está bien bueno, qué asquito… y más. Veía la película y pensaba que los individuos hemos sido sometidos a normas sociales que establecen el deber ser y que no es común escuchar a nuestro derredor acerca de experiencias eróticas, por el contrario, todo se esconde, se mitifica a lo individual, a lo privado. No pretendo decir que es una necesidad que todos expongamos nuestras prácticas íntimas, pero sí que es necesario que nuestra mente se libere y que piense en el sexo y el erotismo como elementos importantes y para nada vergonzosos.
Ser erótico, significa ser sensible con nuestra humanidad y con los senderos de emociones que nos envuelven porque con ello buscamos encontrar placer, el placer que como decía Foucault[4] contrae todo el cuerpo, lo crispa a veces hasta el sobresalto, haciéndolo pasar por todos los colores... todos los jadeos posibles y que produce una sobrexcitación general con gritos extraviados. Si tan sólo pudiéramos naturalizar nuestra sexualidad tendríamos menos delitos y abusos que remontan al deseo más primitivo del ser humano. De la película puedo decirles que nada intensa, al contrario de una dosis de buenos libros que sí nos pueden llevar aún más lejos si de verdad queremos sentir, sentir de a de veras.

Para leer:

*David Miklos. Dorada. (2014). México: TusQuets.
*Susane Constante. La educación sentimental de la señorita Sonia. (2013). Argentina: FCE.
*Lola Beccaria. Una mujer desnuda. (2006). Barcelona: Anagrama
*Marie Darrieussecq. Marranadas. (2007). Barcelona: Anagrama

_________
[1] George Bataille, antropólogo, escritor y pensador francés. Autor de El erotismo e Historia del ojo.
[2] Octavio Paz, escritor mexicano. Ganador del premio Nobel de Literatura. Autor de El Laberinto de la Soledad.
[3] Su título original es Fifty Shades Darker. Película dramática, romántica y erótica dirigida por James Foley y es secuela de Cincuenta sombras de Grey.
[4] Michel Foucault fue psicólogo, teórico social y filósofo francés. Autor de Historia de la Sexualidad, Vigilar y castigar, La arqueología de las cosas entre algunas de sus obras.

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BLANCO Padecer el mundo: Crónicas de un nuevo siglo, de Xel-Ha López Méndez | Daniel Medina


Estos poemas nos hablan de un país fragmentado, de un siglo en el que apenas podemos hablar de certezas: se está en movimiento y la violencia es una ola que tarde o temprano nos aplasta.
Menciona Nicolás Guillén, en una entrevista realizada en 1977, que el crítico Hans Otto Dill dio en el clavo al hablar de su método de escritura: “pone el poema y la noticia de prensa de donde salió. Efectivamente, yo saco mis temas de lo cotidiano, esas noticias que aparecen en los periódicos y que me llaman la atención especialmente”, y agrega: “cuando tengo un tema me siento como si estuviera enfermo”. El mundo entonces, nos dice Guillén, se padece, es una realidad que lastima y –valga el lugar común– haya en el poema un método de expiación.
Algo similar sucede, me atrevo a decir, en Crónicas de un nuevo siglo (ámbar, 2016) de Xel-Ha López Méndez, libro que haya su dinámica de escritura –claramente de manera irónica pero dura– en textos que narran la relación de las cosas de (agréguese un sitio) y en esa vasta cantidad de crónicas y registros cuya utilidad era ser, sobre todo, un manual para adentrarse en lo desconocido; es decir, “yo conozco este lado del mundo y esto es lo que debes saber”. Las Crónicas de Xel-Ha cargan una preocupación y una empatía con la ruina de este siglo y sobre todo con la ruina que es México, y esto puede leerse desde la dedicatoria del volumen que dice, entre otras cosas, esto: “para los poetas que tenían las manos llenas de razón y la razón era negra y era roja”, “para los nuevos hippies de starbucks que idealizan la pobreza”, “para los granaderos que no pueden dormir porque están tristes”. En esta dedicatoria hace un fresco pase de lista de la sociedad: niños, granaderos, jóvenes ordinarios, cuestiones de género, familia, la xenofobia y la inseguridad. A lo que viene la primera puerta de este libro: “cabezas colgando de un árbol / como esferas. // un siglo nuevo”.
Los poemas de Xel-Ha se desenvuelven en conversaciones, mensajes de texto, lecturas de periódicos y en el plano más ordinario de la realidad: “Leo tu mensaje por cuarta vez / (…) / me dijeron / que el cuatro era un número mágico” y en esa reproducción de la realidad más simple cae, repentinamente, la sentencia: “DF es una masa amorfa y violenta” y esa masa comienza a desangrarse, a revelar su naturaleza: “cuatro pedazos de su cuarto hijo”, “no sé si el periódico mienta”, “Te extraño, nunca debí correr hacia el norte”. Es decir, estos poemas nos hablan de un país fragmentado, de un siglo en el que apenas podemos hablar de certezas: se está en movimiento y la violencia es una ola que tarde o temprano nos aplasta. Es importante decir que los poemas que forman el apartado central del libro vienen fechados y con el nombre del lugar en que se escribieron. He ahí, pues, que puede hablarnos de la relación de las cosas de ciertos lugares de México.
Existe también en los poemas una conciencia sobre la (in)seguridad geográfica del país: por un lado el norte y por el otro el sur, por un lado la violencia y por el otro la calma: “Así es el sur / un andador bellísimo, ciudad real”. Podemos hablar, cómo no, de la normalización de la violencia: “llegan tres tipos encabronados con machetes a tu casa / son tres y el primero de la espalda más grande destroza la puerta de la entrada de tu casa”, posteriormente: “me acomodo en el sillón, está buena la película, hiperrealista”, “está buena la peli, pienso, no lo digo / me basta con oír de cerca el zas de los machetes”. Así las cosas van normalizándose en los poemas: cuerpos mutilados, discriminación, niños con futuros inciertos, pobreza y analfabetismo. Es difícil enlistar con precisión todo lo que expone Xel-Ha en estos poemas: México en toda la expresión de su ruina, la ruina hecha ruina y cayendo más abajo todavía.
         Otro apartado destacable, aunque brevísimo, es el de Poesía polaca. Contiene tres brevísmos poemas que no son otra cosa que una lectura irónica de otra realidad, es decir, para Xel-Ha, siempre guardando las proporciones, la poesía polaca nos dice de su realidad: “nada / un árbol / en un parque: / verde bostezando” o bien “blanco / una palabra para decir invierno”.
         Destaco, también, un poema que recuerda, de la mejor forma, unos versos de Bertoni: La vida es un hospital. Xel-Ha toca el tema de la enfermedad infantil y la dolorosa protección de la madre sobre el hijo: “Nadie va a mencionar la palabra hospital / se dirán muchas otras cuando lleguen los niños” y al final “La madre esconde la palabra indecible / en su lugar / miles de cosas nacen / y la aplastan”. El tema de la enfermedad (véase el poema “Estas circunstancias”) también aparece en esta cartografía del mundo y del siglo.
Al final, este libro cierra con tres versos que condensan, pienso, la semilla inaugural de estos poemas: “Qué feo / cuando hay miedo y no es tuyo / pero igual se siente”.
Para terminar este breve comentario sobre Crónicas de un nuevo siglo regreso a la citada entrevista de Guillén y, sobre todo, a una frase suya: “me preocupa la originalidad”, refiriéndose al tema de la poesía comprometida con la causa social: la poesía de Xel-Ha López Méndez es, sin duda, de las más frescas y originales de la poesía mexicana reciente y de las voces más potentes que han surgido de Guadalajara, estado que, claro que sí, nos ha dado en los últimos años una buena cantidad de excelentes poetas. Crónicas de un nuevo siglo es un libro que se agradece, sobre todo, por su compromiso con la literatura y con el mundo.


DANIEL MEDINA (Mérida, Yucatán, 1996). Estudia Literatura Latinoamericana en la UADY. En 2014, obtuvo el Premio INBA-CEDART de Poesía 100 años de letras mexicanas y el Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara, así como la Mención Honorífica del Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2015. Es autor de las plaquettes Mímesis para gusanos y Casa de las flores.

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ENTREVISTA Alberto Martínez Márquez: La poesía, propuesta contra la tendencia neoliberal | Bethoven Medina


ALBERTO MARTÍNEZ-MÁRQUEZ nació en Bayamón, Puerto Rico, en 1966. 
Poeta, narrador, ensayista, dramaturgo, editor y activista cultural. Junto al historiador y escritor Mario R. Cancel publicó El Límite volcado: antología de la Generación de Poetas de los Ochenta (Isla Negra: 2000). Tiene a su haber el poemario Las formas del vértigo (Isla Negra: 2001), Frutos subterráneos (2007), Contigo he aprendido a conocer la noche (2011), Muerte en familia (2013) y La lógica de los ardides (2015). Sus poemas y relatos han sido publicados en revistas y páginas de internet de Puerto Rico, República Dominicana, México, Estados Unidos, Canadá y España. También su poesía figura en los volúmenes: Antología de poesía puertorriqueña (tomo IV) (1993), Maestros desconocidos de la poesía hispanoamericana (2002) y Los nuevos caníbales: antología de la más reciente poesía del Caribe hispano (2003). Su pieza teatral "Harry y la gorda" ha sido incluida en Expresiones: muestra de ensayo, teatro, narrativa, arte y poesía de la generación X, publicado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (2003). Es editor de la revista cibernética Letras Salvajes.

—BETHOVEN MEDINA (BM): Desde 1980 ante la decadencia del socialismo y la expansión del neoliberalismo en los países hispanoamericanos surgieron nuevos grupos, ¿Así ocurrió en Puerto Rico?

—ALBERTO MARTÍNEZ MÁRQUEZ (AMM): En lo que atañe al arte en general, surgieron nuevos grupos dentro de las diversas manifestaciones que se fueron separando de la hegemonía del llamado arte de compromiso que habían dominado el panorama cultural puertorriqueño desde mediados de la década de 1950. Esto puede verse en la plástica de los grabadistas del periodo como José Antonio Torres Martinó, Carlos Raquel Rivera y Rafael Tufiño, por mencionar algunos de los más destacados. En la esfera literaria, lo mismo ocurre con los colectivos Guajana, Mester y Palestra. Aunque bien podría decirse que esta ruptura a la que aludí en un inicio, comienza hacia mediados de los años setenta del pasado siglo, no fue hasta la década de los ochentas que estas tendencias lograron ubicarse en un primer plano y cooptar importantes sellos editoriales e instituciones culturales (como el Instituto de Cultura Puertorriqueña). Pienso en la poesía de la revista Ventana, principalmente, José Luis Vega y Salvador Villanueva. De igual forma, es preciso destacar aquí a las poetas Aurea María Sotomayor, María Arrillaga, Vanessa Droz y Lilliana Ramos Collado. Ahora, ya en los ochenta venían formándose otros cultores que formarán la denominada Generación de los Ochenta. Estos poetas estaban más interesados en cultivar una estética menos reactiva que la los setentistas. No había a quien oponerse. De manera, que los ochentistas fueron inicialmente una continuación de aquel grupo. Sin embargo, en la medida en que fueron madurando, sus temas y formas se iban separando hasta constituir una poesía muy independiente.

—BM: ¿Existió migración de puertorriqueños hacia las grandes ciudades de Estados Unidos, Paris, Madrid o Barcelona?

—AMM: Históricamente, y dada la situación colonial de la isla y su relación con los Estados Unidos, la primera gran ola emigratoria de boricuas hacia el este de ese país ocurrió entre 1948 y la primera mitad de los 1950s, con el propósito de servir de mano de obra no diestra en campos y fábricas. En los años ochenta, esa emigración fue menos multitudinaria. Lo interesante del caso es que muchos de los escritores que se forjaron en esa década, emigraron a otros lugares de los Estados Unidos (Verbigracia, Ohio, Texas, Michigan, California, etc.), para seguir sus estudios de posgrado. Muy pocos puertorriqueños emigraron a otras ciudades del mundo. No obstante, escritores como Zoé Jiménez Corretjer y Edgar Ramíez Mella residieron en España y Eduardo Lalo en Francia. Sus textos registran esa experiencia.


—BM: ¿De qué manera los medios electrónicos y las redes virtuales  propiciaron la manifestación de la poesía ochentista, en cuanto a grupos y revistas de circulación internacional en los intercambios culturales?

—AMM: La efectividad de los medios electrónicos y las redes virtuales ha sido extraordinaria, porque ha dado muchísima difusión a una generación que en su momento carecía de los medios para la difusión de su obra. Dado que los escritores que se forjaron al amparo de los años setenta controlaban todas las grandes editoriales del país y suplementos culturales (Cultural, Instituto de Cultura Puertorriqueña, Playor, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, En rojo), la circulación del trabajo de los ochentistas se daba a unos niveles bastante precarios y ante un público que se limitaba a las universidades. Las redes abrieron ese espacio para llegar más allá de Puerto Rico e insertarnos en una ecúmene internacional, que propició la participación de escritores de la isla en revistas, ferias de libros y actividades literarias en otras partes del mundo. Dada la condición colonial de Puerto Rico, los intercambios efectivos con otras zonas del mundo que no sean los Estados Unidos, son infrecuentes. Por eso, la utilización de la red compensa con creces ese vacío. Así, hemos podido acceder a escritores de nuestra misma generación en el mundo hispanoparlante. Pero también, hemos podido encontrarnos con escritores anteriores a nuestra generación y autores noveles.

—BM: En Puerto Rico de los ochenta destacan los poetas: Alberto Martínez Márquez, Mario R. Cancel, Eduardo Lalo, Rafael Acevedo, Eduardo Enrike Carrión, y la puertorriqueña Mayra Santos Febres, ¿Cuáles fueron/son sus características poéticas?

—AMM: Todos estos poetas tienen una voz muy particular. Mario R. Cancel es el poseedor de un conocimiento erudito. Siendo historiador, sus lecturas rebasan el área de la literatura. Por lo tanto, su poesía es reflexiva y expresa un cuestionamiento del orden existente. En Mayra Santos Febres hay una mirada hacia el cuerpo, mientras que Eduardo Lalo profundiza sobre la condición del ser y su carácter nómada. Rafael Acevedo entronca con lo social y la materialidad que le otorga al poeta su ser. Eduardo Enrike dinamita el lenguaje y este servidor aspira hacia una poética de lo múltiple. Para ser justo aquí, es preciso mencionar a Edgar Ramírez Mella y Edgardo Nieves Mieles, a quienes considero dos pilares de esta generación. Hay otros poetas que no figuran en la antología, por razones ajenas a nuestra voluntad, pero de los que quiero dejar constancia en esta entrevista: Zoé Jiménez Corretjer, Rubén Moreira, Michele Dávila Gonçalves, Félix Jiménez, José Santos, María Teresa Machado, Maribel Sánchez Pagٞán y Belia Segarra, entre otros.

—BM: Junto a Mario R. Cancel publicaste El límite volcado: antología de la Generación de Poetas de los Ochenta (Isla Negra: 2000). ¿A qué conclusiones y proyecciones, llegas ahora?

—AMM: Considero que esa antología es mucho más importante de lo que Mario y yo visualizamos. Primeramente, no esperábamos una recepción tan amplia dentro y fuera de Puerto Rico. Especialmente, fuera del país, en México, España, Argentina y República Dominicana. La recepción en República Dominicana fue muy especial, porque los nexos literarios con Puerto Rico se remitía a las dos generaciones anteriores. Éramos unos desconocidos. Dejamos de serlo a principios de mayo de 2001, cuando presentamos esta antología en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. En Puerto Rico, nos reinsertamos en el mapa de la literatura nacional. Lo que existía era un hiato entre los 70 y los 90. Había que reescribir ese espacio. A partir de ahí hemos estado mucho más presentes, no sólo en la crítica literaria del país y en los libros que registran la historia literaria más reciente, sino también en los libros de historia, donde se introduce la escena cultural de los ochenta.

 

—BM: Tu obra está contenida en el poemario Las formas del vértigo (Isla Negra: 2001) y figura en Antología de poesía puertorriqueña (tomo IV) (1993), Maestros desconocidos de la poesía hispanoamericana (2002) y Los nuevos caníbales: antología de la más reciente poesía del Caribe hispano (2003). ¿Puedes definirla o clasificarla?

—AMM: Siempre digo que mis temas generales son el tiempo, el devenir y la angustia existencial. Tengo una obsesión con esos temas. Mi poesía es una variante constante de los mismos. Formalmente, hay cambios en estructura y en el propio lenguaje. Con respecto a lo primero, he desarrollado por momentos una poética minimalista. Una suerte de micropoesía. En otras ocasiones, he recurrido a una estructura más larga y discursiva. En términos del lenguaje poético, he cultivado un lenguaje directo; pero, al mismo tiempo, he estado escribiendo una poesía más hermética, críptica, surreal. Es decir, que no me atengo una particular estética, sino a una mirada disímil y heterográfica de los que es la palabra creativa. Quizás haya críticos que me clasifiquen dentro de una determinada tendencia. Sin embargo, a mi juicio, soy bastante inclasificable si se mira todo lo que he publicado hasta la fecha, desde mis poemas en El límite hasta mi poemario más reciente, La lógica de los ardides.

—BM: ¿Desde 2003 diriges la revista electrónica Letras Salvajes, y con Liricando (antología hispanoamericana virtual) ratificas tu visión y análisis de la poesía Hispanoamérica? ¿Cómo la analizas actualmente?

—AMM: Entiendo que la poesía de Hispanoamérica ha dado un salto cuántico desde finales del siglo XX. Es decir, se han presentado nuevas modalidades del decir y del quehacer poético que son un reflejo de las nuevas tecnologías, los saberes emergentes y la escena del performance y del Spoken Word. El poeta se torna un hacedor múltiple que intercala lo interdisciplinar. Incluso, se erige como artesano. Para darte unos ejemplos concretos: el mexicano Luis Daniel Pulido, que construye su universo poético alrededor de la figura de superhéroes y personajes del mundo de la cultura de los personajes de animación como Batman y los Transformers. Cine, rock y cultura de masas son una constante en gran parte de esta nueva poesía. Para otros, es lo performático, como se evidencia en poetas como Alexei Tellerías en la República Dominicana, Sara Raca en México o Guillermo Rebollo Gil en Puerto Rico. Existen otras tendencias que miran hacia la construcción híbrida del lenguaje poético. Es decir, que su lenguaje y su la estructura del poema reflejen una doble coyuntura cultural, como el caso del uruguayo Cristino Bogado, que integra el español y el guaraní. En el caso del poeta generando su proceso autopoiético, tenemos la proliferación de cartoneras en toda la América Hispana: el poeta como productor de su propio libro. Es un fenómeno que comenzó en Argentina a principios de la primera década del 2000. Ahora es un fenómeno que se ha expandido hasta el Caribe. En Puerto Rico tenemos el trabajo realizado por Nicole Cecilia Delgado, quien estuvo en la escena cartonera de México y la trajo a Puerto Rico.


—BM: En Puerto Rico, ¿Qué influencias consideras que se dieron en los 80 ante la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, de la Perestroika, y el recomienzo de la hegemonía de Estados Unidos?

—AMM: A raíz de estos episodios de la historia de los últimos treinta años ha llevado a los poetas a asumir una dicción más reflexiva y crítica. Esto se puede ver en prácticamente todos los poetas de los Ochenta. Pero me parece que Eduardo Lalo, Carlos Roberto Gómez Beras, Kattia Chico, Mayra Santos e Iván Figueroa la ejemplifican muy bien. Su poesía es una deconstrucción de ese mundo, que ahora lanza sus aristas hacia el nomadismo, la interioridad, el cuerpo, la idea, la trascendencia e intrascendencia del mundo, etc.

—BM: ¿Generacionalmente tienen alguna propuesta socio-literaria al neoliberalismo y la posmodernidad?

—AMM: Yo creo que la poesía en sí misma es una propuesta contra la tendencia neoliberal. Porque, para empezar, el neoliberalismo, intenta domesticar el discurso poético y la poesía es siempre lo que excede y transgrede esos discursos homogenizantes. Sobre el postmodernismo, es otro cantar, porque se tratan de múltiples y variadas vertientes de los social, lo político, lo económico y lo cultural. Puedo decir, que esta poesía nace dentro del marco de la postmodernidad política y se desplaza más allá de la misma para abarcar el terreno de la postmodernidad cultural, que en este caso se da como una subversividad de los órdenes culturales que han establecido unas determinadas formas y maneras del decir.

—BM: Háblanos de tus poemarios Las formas del vértigo (2001), Frutos subterráneos (2007), Contigo he aprendido a conocer la noche (2011), Muerte en familia (2013) y La lógica de los ardides (2015).

—AMM: Todos estos poemarios son sumamente distintos en cuanto a temática, lenguaje, forma y proyecto. Intenté publicar mi poesía desde el inicio de mi mejor escritura en 1986 y llevar una línea cronológica. Esto se rompió tan pronto publiqué Contigo he aprendido a conocer la noche. Las formas del vértigo asumen un lenguaje expresionista y surreal para reconstruir la cotidianidad. Aunque en los últimos poemas del libro hay un acento más filosófico y existencial, este acento, en Frutos subterráneos parte de la condición del exilado. No usa un lenguaje directo, pero puede transmitir la nostalgia, el sentido de la distancia y los agones interiores. Contigo he aprendido a conocer la noche es un poemario de corte amatorio. Intento en este poemario romper un poco con la poesía erótica que se centra más en lo sexual que en la dinámica de las relaciones entre el hombre y la mujer. Es la búsqueda constante del amor. Muerte en familia recurre a un lenguaje más descarnado para poetizar a mis amados muertos, que, como dice el título son familiares, pero también aquellos creadores con quienes he tenido algún tipo de contacto, ya sea personal o a través de sus obras. Finalmente, La lógica de los ardides suscribe un lenguaje minimalista, tendente a lo reflexivo, pero también ahonda más en el angst sin abandonar la ironía y el ludismo.

—BM: ¿Los anteriores libros en qué difieren de tus poemarios Poemas sacados de la gaveta (1985-1986), Al filo de la ciudad (poemas, 1986), Algebra de agua (1987-1994), Estación del equívoco (1990), Ensayos de poética (1987)?

—AMM: Estos libros electrónicos participan en mayor o menor medida de los mismos temas y formas que los poemarios que publiqué en papel. Me parece que, de todos ellos, Ensayos de poética es el más importante, porque traduce mi sentir sobre lo que constituye el acto poético. Debo destacar que Estación del equívoco estaba destinado a publicarse dentro de Las formas del vértigo.  


BETHOVEN MEDINA SÁNCHEZ (Trujillo, Perú, 1960). Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales, entre otros: Segundo Premio "Juegos Florales Universitarios del Perú" (Tacna,1979), Segundo Premio Juegos Florales "Javier Heraud" (FEP, Lima 1980), Segundo Premio V Concurso "El Poeta Joven del Perú" (1980), Premio Internacional de Poesía "Mairena" (Puerto Rico, 1985) , Premio Juegos Florales Nacionales Ciudad de Guadalupe (1999),  Segundo Premio de la II Bienal de Poesía Infantil ICPNA (2007) y Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Aguas Verdes” (2009).  Autor de los libros de poemas: Necesario silencio para que las hojas conversen (1ra. Edic. Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1980; 2da. Edic. Revista Hispanoamericana Norte, México, 1982; 3ra. Edic. Runakay, 2002), Quebradas las alas (Edic. Cuadernos del Hipocampo, 1983; 2da.edición Gaceta Virtual, 2010, Argentina),Volumen de vida (Edic. Colección Homenaje Centenario César Vallejo, 1992; 2da. edición Orem 2011), Expediente para nuevo juicio (Arteidea Editores, 1998), Y antes niegue sus luces el sol (Arteidea Editores, 2003, 2da. edición Fondo Editorial  UPAGU, 2012)), Antología esencial (Petroglifo, Huaca Prieta, 2005), Cerrito del amanecer (poesía infantil-juvenil, Ediciones Katequil, Ornitorrinco y Papel de Viento Editores, 2007),  El arriero y la montaña bajo el alba (Edición UNC, 2009), Ulises y Taykanamo en altamar (Fondo Editorial UPAGU, 2012), y Chelita Encantadora (Novela Infantil, Altazor, 2013).

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CUENTO Bajo el agua | Eusebio Ruvalcaba

Estaba a punto de ponerme de pie y marcharme cuando mis ojos se detuvieron en los ojos de una mujer que estaba sentada a un par de lugares, y que de casualidad se volvió a mirarme. Era evidente que venía sola.
No hace mucho, me invitaron a la presentación de un libro —“de la novela más ingeniosa de los últimos tiempos”, decía la publicidad que me llegó vía Internet. Confieso que en mi condición de enfermero no soy afecto a ir a presentación alguna, concierto, exposición ni nada que se le parezca. Pero esta vez la situación era diferente porque justo un paciente era el autor de la dichosa novela. Se había establecido un click entre él y yo, y cuando dejó el hospital me preguntó si tenía correo electrónico, se lo di —que su esposa apuntó con letra grande y de imprenta en una bolsa de papel estrasa—, y hete aquí que en un par de semanas me llegó el anuncio.
         Fui a la presentación y me pareció lo más aburrido del mundo. Si la novela era tan ingeniosa, por qué los presentadores tenían que ser tan monótonos, me preguntaba yo, ¿o así serían todas las presentaciones? Tal vez.
         Estaba a punto de ponerme de pie y marcharme cuando mis ojos se detuvieron en los ojos de una mujer que estaba sentada a un par de lugares, y que de casualidad se volvió a mirarme. Era evidente que venía sola.
         Todo lo que para mí era aburrido, a ella parecía llamarle inmensamente la atención. ¿O no demostraba eso su cabeza que iba de un lado a otro, para no quitarle la mirada a quien en ese momento tuviera la palabra?, ¿o no delataban ese interés sus piernas, que las cruzaba de izquierda a derecha y a la inversa, con tal de tener una posición más cómoda?
         En la misma medida sus facciones, su piel, su sedoso y brillante pelo me atrajo. Yo tengo 27 años —cinco de casado— y ella andaría por los 40 o los 45. No sé, siempre he sido malísimo para calcular edades. Pero de inmediato sentí el jalón de la carne —que fue exactamente lo que sentí cuando conocí a mi mujer, y que es exactamente lo que ha hecho que ella sea el monstruo de los celos personificado.
         Decidí pues esperarme a que la presentación terminara y acercarme a la cuarentona. De vez en cuando un poco de adrenalina no está mal. Cada vez la veía más atractiva y deseable. Ella se percató de mi nerviosismo, se sonrió conmigo y me dirigió la palabra. Me preguntó si ya había leído la novela y le respondí que no —iba a responderle que en la vida había leído ni una sola, pero temí decepcionarla. Y enseguida investigó si el novelista era mi amigo. Claro que sí, hemos estado juntos en las buenas y en las malas. Oh, qué maravilla, ¿me contarías acerca de él?, estoy tomando un diplomado de literatura mexicana y me encantaría incluirlo. Por supuesto, yo la llamo, dije, extendí la palma de mis manos y escribí los números. Qué romántico, dijo ella, tenía siglos que no veía a nadie escribir en su propia piel.
        Entonces la conversación comenzó a fluir. No soy casado, respondí. Y dije, muy quitado de la pena, que era subdirector de una clínica que se ubicaba en Polanco, en la esquina de Eugenio Sue y Ejército Nacional. Cuando me preguntó mi especialidad le dije que era ginecólogo, y que lo que yo perseguía era una suerte de misión imposible: atender a mujeres carentes de recursos que estuvieran embarazadas, que las había por miles en los cinturones de miseria de la ciudad de México. Qué maravilla, dijo, y entornó los ojos.
         Pronto sirvieron el vino. Distinguí a lo lejos a la esposa del novelista. Ella también me vio, y a las claras me dio la espalda. Claro, mi profesión de enfermero seguramente no representaba para ella ningún atractivo. Yo tampoco insistí en mirarla. Al contrario, mejor que siguiera su vida y yo la mía. Lo único que me preocupaba era que mi acompañante tuviera su copa llena. Ser enfermero me permitía saber de las enfermedades. A simple vista identificaba a quien entraba con el coma diabético a punto de atacarlo, o con el infarto en puerta, o al que estaba a unos centímetros de la congestión alcohólica. Pero con la misma facilidad —cinco años de enfermero titulado y en activo me autorizaban— sabía las propensiones de cada quien. Y la mujer que estaba a mi lado —de nombre Alicia— no podía disimular su simpatía por el alcohol; ni creo que le hubiera interesado hacerlo.
         Salí con el ánimo hasta arriba. Llegué a casa y mi esposa aún se encontraba despierta. Cuando me oyó salió a recibirme con la mejor cara. Te hice tu costilla a la mexicana, dijo. Quítate la chamarra y ve a lavarte las manos. Quiero que me cuentes todo, detalle por detalle.
         Me miré al espejo mientras el agua escurría del grifo. ¿Ése era yo? ¿Un cobarde que pondría aquel teléfono bajo el chorro con tal de que su mujer no lo notara? Sí, ése era yo. Un antihéroe.
         Los números finalmente habían desaparecido.


EUSEBIO RUVALCABA, nació en 1951 en Guadalajara, Jalisco. Fue autor de 12 libros de poesía, 13 libros de cuento y más de una docena de novelas, la más célebre de ellas Un hilito de sangre, que fue llevada al cine por el director Erwin Neumaier. Murió el martes 7 de febrero 2017.

Ilustración | Ahmed Al Safi

Cuento tomado de su Blog personal

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POESÍA El fabulous del Norte Spoken-word show | Míkel F. Deltoya


A Jorge L. Landó

“Ahora, pues, let us go down and there confuse their language, para que ninguno entienda el habla de su compañero.”
Génesis 11:8

Ladies & gentlemen
Dies… men.
Men… die!
Die die die!
Damas y caballeros
Da más y ceros
maíz & eros
tánatos & sun
die die die.

Tonight la maquila se cierra por inventario
and a man, who calls himself       Tin Tan
But his real name
is Germán
put the mambo a todo lo que da,

bicóz we need
we need no weed
but music de sáundtrac.

Welcome to this show,
one spoken word,
one paréntesis en esta noche fronteriza
inside this sax that is the north
presente en dos idiomas
mixto, mezclado, buddy
because there´s no border in the border
so neither languages in la bórder…
agárrense de sus asientos
hold very good from your assientos
asientos de pago en una hoja de saldos
con activos y proactivos
y radiactivos entrantes
versus
la fluctuación de una moneda de níquel
la llave del éxito en el torniquete del
pu-pu-pu puente…
Lucharáááááááááááááááaán
a dos de tres caídas
en el vía crucis rumbo al cerro bola
con la ayuda
de Cirene… simón, ése…
la oferta y la demanda
la manda y la ofrenda
enrolladas en una eterna lucha
que no pasa de moda
como el ying-yang transnacional
remesa remojada en resistol regodeante de retos
remembranza del relato reparante al resto
del rejuvenecido reembolso que de retache nos remite
a un reivindicado juego de relaciones que no recitan
absolutamente nada
did you hear it?
na-da
A ver, pásenle, aquí enfrente hay asientos,
no se queden parados, come on!

because this is our frontera:
Corazón de la gran ciudad
Rozacón-dedal iracunda “G”
Nazco, or alegrad…
Alegrad e id
e id o venid
Eid Eid… Die Die… 

ya les dije:
we are la República antidemocrática del norte
where the bandidos yacen
where el calor reina
except for diciembre,
where the frío mata… mata …
where the río mata…
but dejémonos de tristezas,
damas y gentlemen
ladies and caballeros

aplaudan, aplaudan...
porque esto ya comenzó:
hablemos todos con la lengua traba,
no paremos de parlotear
hasta que el lenguaje se nos caiga
until the language fell down
Inútil lenguaje
fell down.
Spoken word
s...p…o…e…n… o…r…d
k…w
                            [güacha cómo se derrite
                                      y crea nuevas palabras…
Respondo: K-W
                                      …como anagramas
                                      en la mesa de fundición]
Respondo: Keep Waiting:

error 404… imposible establecer
comunicación con el servidor.
404: poem not found.

Una lengua en la licuadora… ¿This is the Border?

Punto punto punto
         Y Saint Seacabó.



MÍKEL F. DELTOYA (Ciudad Juárez, Chih. 1991). Poeta, narrador y reseñista. Egresado de la licenciatura en Letras Mexicanas por la UANL. Fue delegado ante la Rednell del 2012 al 2015. Su trabajo literario se ha incluido en diversas revistas nacionales e internacionales como Deslinde, Paso del Río Grande del Norte, Khátarsis XXI y Levadura. Ha publicado los plaquettes Ciudad enteramente construida y Trivium fronterizo. Es compilador, junto a Julio Mejía III, de la antología Espasmo (muestra de poetas de Monterrey nacidos entre 1986-1997). Actualmente se desempeña como docente de literatura a nivel medio superior y como investigador, sus áreas de estudio son la intertextualidad, la literatura del norte de México y los fenómenos de migración, fronteras e internet.

Fotografía Google

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